Crónica de un final anunciado

Verena Oberli de Lesser, Presidenta de la institución hasta su cierre. swissinfo.ch

El Hogar Suizo para Ancianos, una de las instituciones helvéticas más antiguas de la Argentina, cerró sus puertas definitivamente.

Este contenido fue publicado el 21 mayo 2004 - 20:26

La Asociación sin fines de lucro se disolvió, el predio pasó a liquidación, los abuelos fueron reubicados y hoy el Hogar está “tomado” por los empleados que fueron despedidos.

Cuando en febrero de 2003 swissinfo se acercó al Hogar Suizo para Ancianos, anticipó que corría serios riesgos de cerrarse debido a una grave crisis financiera.

Entonces, las esperanzas aún no estaban apagadas y los pedidos de ayuda fueron recibidos hasta por el mismo director de la Organización de los Suizos del Extranjero (OSE), Rudolf Wyder.

En entrevista con nuestra agencia, Wyder aseguró, durante su paso por Buenos Aires en mayo de ese año, que estaba “sorprendido por la amplitud del problema” en Argentina y sostuvo. “Hay dos instituciones que merecen ser destacadas por la tarea que realizan, una de ellas es el Hogar Suizo para Ancianos...”

Pero los esfuerzos no alcanzaron y el Hogar, una de las instituciones helvéticas más simbólicas de la Argentina, cerró sus puertas definitivamente el 4 de marzo de 2004, de manera traumática.

“La luz roja empezó a encenderse hace tres años”

Considerado un lugar modelo, el Hogar se había inaugurado en 1926 y tenía capacidad para albergar a un centenar de abuelos. A la hora de pasar a liquidación sólo contaba con 24 internos, de los cuales sólo 10 eran ciudadanos suizos.

Verena Oberli de Lesser, presidenta de la institución hasta su cierre, conversó con swissinfo, y sostuvo que “la falta de internos y primordialmente la falta de internos suizos” fueron parte de los motivos que provocaron el cierre.

“La luz roja empezó a encenderse hace tres años y después las cosas fueron empeorando dada la situación económica del país”.

Ella y su esposo, Roberto Lesser, venían pidiendo auxilio desde hacía tiempo, al punto que en 2002, cuando la crisis argentina era seguida por el mundo, el programa "10 para las 10" de la TV suizo-alemana, transmitió el problema que vivía la institución y causó gran impacto, consiguiendo entonces que un hogar de ancianos de allá hiciera un festival a beneficio y enviara una ayuda económica.

Los esfuerzos por salvarlo

La Embajada de Suiza en Buenos Aires luchó desde el principio de la crisis, junto a la Asociación, para evitar el cierre.

El Embajador Armin Ritz y el Cónsul Peter Schaller contaron a swissinfo que trabajaron firmemente para colaborar con el Hogar buscando y gestionando donaciones para evitar la liquidación.

El Embajador Ritz enumeró las gestiones que se hicieron: “Los mayores esfuerzos los ha hecho la señora Lesser buscando siempre nuevos internos, que era el mayor problema. Nosotros hemos acompañado siempre el tema”

“Primero con lo que enviaba Suiza (28 mil francos por año), y luego a través de la Cámara de Comercio Suizo-Argentina, con un grupo que trató de buscar más internos. Creo que esto fracasó porque el nicho económico en el que estuvo el Hogar era demasiado caro para los pobres y geográficamente demasiado alejado de la capital para los ricos”

“Personalmente he escrito dos veces cartas a todos los empresarios suizos pidiendo apoyo. Algo vino pero no fue suficiente. También, junto con mis colaboradores, buscamos fondos en Suiza. Había dinero en algunas Fundaciones para inversiones y mejoras del lugar, pero no para los gastos corrientes”, sostuvo Ritz.

Por su parte, el Cónsul Schaeller, relató: “La Embajada se dedicó para tratar de conseguir plata, aparte del subsidio anual que venía de Suiza. Un funcionario de la Embajada logró obtener 10 mil francos que se les dieron al Hogar, pero fue un pago único que ya se utilizó”, y agregó:

“Yo también he intentado con otras fundaciones en Suiza que no dieron resultado, y que además no hubieran logrado salvarlo porque ya era muy tarde. Lo que le hacía falta al Hogar eran donaciones sistemáticas anuales para cubrir el déficit que tenía. Igualmente algo de ayuda recibimos”

Verena Oberli también contó las estrategias que plantearon para mantenerlo de pie, buscando alternativas que permitan hacer fusiones y sacar rédito de las instalaciones, siempre con la idea de que se mantengan los puestos de trabajo:

“Se tomó contacto con CARITAS Argentina; nos comunicamos con una Congregación de hermanas que reeducan a adolescentes de la calle y a madres solteras; se intentó llevar adelante un proyecto con la comunidad italiana para hacer un trabajo en conjunto con gente de la tercera edad de esa colectividad junto con la helvética…”

Explica que por diferentes motivos los proyectos fueron frustrándose y ya no se podía perder “ni un segundo más”.

La falta de solidaridad

“No se conseguía gente ni para voluntariado, ni para formar una Comisión Directiva. Nadie estaba interesado en apoyar ni en ayudar. Entonces se llamó a Asamblea y se tomó esta determinación de disolverlo”, relató Verena Oberli con tristeza.

“La Embajada fue quien más nos ayudó. De las empresas, sólo una y a la final, a pedido del Embajador”, dice, cuando se le pregunta quiénes los han apoyado más en la lucha para salvar el Hogar. “Hay una falta de compromiso y solidaridad: la gente espera, pero no da”, concluye.

“Uno de los problemas que tenía el Hogar era la falta de solidaridad de la colonia suiza en la Argentina, eso está bien claro”, sostuvo el Cónsul y sentenció: “La solidaridad es algo de ida y vuelta y no una calle de sentido único”.

swissinfo, Buenos Aires, Norma Domínguez

Datos clave

La falta de solidaridad de la comunidad de suizos de Argentina precipitó el cierre definitivo del Hogar de ancianos.

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Contexto

- El Hogar se había inaugurado en 1926 y tenía capacidad para albergar a un centenar de abuelos.

- A la hora de pasar a liquidación sólo contaba con 24 internos, de los cuales sólo 10 eran ciudadanos suizos.

- Verena Oberli de Lesser, Presidenta de la institución dijo que “la falta de internos y primordialmente la falta de internos suizos” fueron parte de los motivos que provocaron el cierre.

- “La luz roja empezó a encenderse hace tres años y después las cosas fueron empeorando dada la situación económica del país”.

- Ella y su esposo, Roberto Lesser, venían pidiendo auxilio desde hacía tiempo, al punto que en 2002, cuando la crisis argentina era seguida por el mundo, el programa "10 para las 10" de la TV suizo-alemana hizo un reportaje sobre el caso.

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