Cuidar los humedales, un desafío para el planeta

Ramsar invita a descubrir y proteger los humedales de todos los confines. (Archivo Keystone) Keystone

En la Jornada Mundial para las Zonas Húmedas, la Convención Ramsar lanzó este viernes un llamado para la protección de esas regiones de cuya subsistencia depende el equilibrio del planeta.

Este contenido fue publicado el 02 febrero 2001 - 10:41

"Debemos hacer más para ayudar a la gente a descubrir los valores y las funciones de los humedales (...) para poder proteger estos ecosistemas y utilizarlos de manera sostenible y equitativa", subrayó Delmar Blasco, titular de esa organización con sede en la ciudad suiza de Gland.

La desatención de las zonas húmedas tendría consecuencias catastróficas. Según estimaciones del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en medio siglo más de 60 países sufrirían sea por escasez de agua o por inundaciones.

En este momento más de 800 millones de personas en el mundo afrontan penurias de agua.

Las zonas húmedas juegan un papel fundamental en el suministro de agua dulce, toda vez que absorben el líquido de las precipitaciones pluviales y lo liberan poco a poco; amén de que actúan como filtros y evitan las inundaciones.

De acuerdo con las estadísticas de la WWF, pese a los esfuerzos de los últimos años para conservar las zonas húmedas, apenas 10% del total se encuentra realmente protegido.

En Suiza, de acuerdo con el WWF, en el transcurso de los últimos 150 años se han desecado más de 90% de las zonas húmedas. La protección de los pantanos y de los ecosistemas de rivera es prioritaria.

Empero, Blasco tiene una visión optimista con respecto a la situación de Suiza. Reconoce que la preservación de los humedales es una preocupación constante y añade que el país cuenta con suficientes medios para actuar en consecuencia.

El titular de Ramsar, organización que agrupa 103 países y que desde hace 30 años se consagra a la preservación de las zonas húmedas en el mundo, explica a swissinfo que en los últimos tiempos ha cambiado la percepción de los humedales considerados otrora como meras zonas insalubres.

Precisa que esa visión errónea hizo que muchas naciones, particularmente las de mayores recursos económicos, drenaran los humedales para tratar de incorporarlos a las zonas de cultivo o de desarrollo urbano.

"Ese proceso de destrucción esta prácticamente parado ahora. No voy a decir que ya nadie más toca un humedal en el planeta pero en general ese fuerte proceso de destrucción se ha detenido", destaca el especialista para agregar que ahora el desafío es recuperar parte de los humedales que se perdieron en el pasado.


Con respecto a la situación latinoamericana, Blasco indica que las enormes extensiones de humedales de la región han podido preservarse en virtud de que los países concernidos no contaron con los recursos tecnológicos y financieros que eran necesarios para efectuar obras de drenado.

"(La escasez de medios) en este caso fue una bendición porque ahora europeos y norteamericanos están invirtiendo enormes cantidades para corregir los errores que cometieron en el pasado cuando creyeron que desecar los humedales o canalizar los ríos era algo bueno y eso no ocurrió en América Latina".

En el caso de España, a decir del entrevistado, la situación ha mejorado merced a que ese país cuenta con los recursos financieros y técnicos además de personal calificado para desarrollar los programas de mantenimiento de los humedales.

España aprobó en 1999 un plan estratégico para la conservación y el uso racional de sus humedales.

En general su situación es adecuada, lo que no significa que estén resueltos todos los problemas. Hay casos como el de la Tabla de Daumiel, de la que se extraen fuertes cantidades de agua, y en donde es urgente aplicar medidas pertinentes.

Marcela Aguila

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