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Suiza más allá de sus fronteras

Cartel de bienvenida en la entrada de la ciudad de Berna, Indiana. Fundada en 1852, en la actualidad cuenta con más de 4 000 habitantes, entre ellos muchos descendientes de colonos suizos. © Benno Gut

Suiza hace 150 años no era un país próspero. Muchos de sus habitantes tuvieron que marcharse en busca de tierra, riqueza y libertad religiosa. Algunos emigrantes fundaron colonias y las bautizaron con el mismo nombre de sus ciudades de origen. Por eso hay hoy en día ciudades llamadas Berna, Zúrich y Friburgo repartidas por el mundo.

Este contenido fue publicado el 14 julio 2019 - 11:00
Petra Koci, Museo Nacional Suizo

swissinfo.ch publicar regularmente artículos del blog del Museo Nacional SuizoEnlace externo dedicados a temas históricos. Estos artículos están siempre disponibles en alemán y, en general, también en francés e inglés. 

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La migración es un tema de actualidad. Muchos hombres y mujeres vienen a Europa –también a Suiza– buscando una vida mejor. Sin embargo en el siglo XIX los flujos migratorios eran más en la dirección opuesta: de una Suiza predominantemente agrícola hacia otros continentes.  

Algunas autoridades cantonales incluso fomentaron la salida de habitantes, deshaciéndose así de los indeseables y pobres. En otros cantones, en cambio, se prohibió la emigración. Las agencias o reclutadores atrajeron a la gente con falsas promesas. En la mayoría de los casos, fueron ellos quienes se aprovecharon de la situación y dejaron que los migrantes cayeran en la pobreza.

Pero, a menudo, los colonos también fueron marionetas de los políticos. Algunos gobiernos utilizaron la colonización europea para expulsar a los pueblos primitivos, como los indios americanos y latinoamericanos e incluso los tártaros.

El XIX, gran período de emigración

Petra Koci es escritora y periodista independiente. En su libro Weltatlas der Schweizer Orte [Atlas mundial de lugares suizos] presenta colonias fundadas por suizos en los cinco continentes.

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Los desastres climáticos, las crisis agrícolas y los cambios sociales y económicos también favorecieron la emigración. La industrialización del sector textil conoció un crecimiento temprano en Suiza. Tras el levantamiento del embargo económico impuesto por Francia a Inglaterra, Suiza también se vio inundada por textiles baratos. Muchos trabajadores perdieron sus empleos, especialmente los artesanos.

En 1815, la erupción del volcán Tambora en Indonesia liberó tal masa de cenizas que parte de los rayos del sol quedaron bloqueados en Europa. El año 1816 fue llamado “año sin verano”. Esto provocó la pérdida de las cosechas, que a su vez originó un aumento de los precios, pobreza masiva, hambruna y emigración.

Nueva Friburgo en Brasil

Nueva Friburgo está a unos 150 km de Río de Janeiro, en el interior de Brasil. © Benno Gut

En esta época nació la colonia suiza Nueva Friburgo en Brasil. El acuerdo entre el Gobierno del cantón de Friburgo y el rey de Brasil se selló el 16 de mayo de 1818. Más de 2 000 personas, sobre todo del cantón de Friburgo, pero también de otros cantones, se ofrecieron voluntarias para emigrar. Los “apátridas” fueron expulsados por las autoridades.  

Brasil necesitaba mano de obra porque estaba en marcha la abolición de la esclavitud y los suizos tenían fama de ser buenos artesanos y soldados. Los emigrantes además tenían que contribuir a hacer que este país sudamericano fuera un país más “blanco”. El propio rey concedió a los colonos tierras en el interior, a unos 150 km de Río de Janeiro.  

El terreno montañoso y las condiciones climáticas les recordaban a sus Prealpes natales. Los colonos obtuvieron algunas tierras, un hogar temporal y exención de impuestos durante diez años. Este fue el caso, al menos, de los que llegaron vivos a Sudamérica. Porque el representante del Gobierno de Friburgo que organizó la emigración se aprovechó de la situación y se quedó con la mayor parte del dinero.   

Los colonos tuvieron que esperar en Holanda, en malas condiciones y durante semanas, a que llegaran los barcos. La fatiga por la duración de la travesía y la dureza del viaje hacia el interior fue fatal para muchos. El terreno escarpado y rocoso de Nueva Friburgo pronto resultó no ser apropiado para la actividad agrícola. A los colonos se les dio la opción de quedarse o ir más lejos para cultivar tierras más fértiles.   

Así, después de varios años, algunos suizos lograron cultivar tabaco, caña de azúcar y café. Nueva Friburgo se enriqueció gracias a las plantaciones de café de los alrededores y, más tarde, gracias a la industria textil. Hoy, Nueva Friburgo es la capital brasileña de la lencería.

Zürichtal en Crimea

En 1945, la ciudad de Zürichtal pasó a llamarse Zolotoe Pole. Literalmente, “el campo dorado”. © Benno Gut

La colonia de Zürichtal en Crimea se fundó en contra de la voluntad de las autoridades zuriquesas. A finales del XVIII, la población rural de Zúrich estaba gobernada por las familias patricias de la ciudad, y estaba prohibido emigrar.

Pero después de algunos años prósperos, la industria textil y de tejidos se hundió. Muchos tejedores, hilanderos, agricultores y artesanos trataron de salvarse de la miseria. En aquella época, se promovió la creación de una colonia en la “Nueva Rusia”, ya que la península había sido anexionada por el imperio ruso en 1783. El zar prometió tierras y exención de impuestos y del servicio militar.

En 1803 sesenta familias suizas partieron por el Danubio rumbo al Mar Negro a las órdenes del comandante Hans Caspar Escher, abuelo de Alfred Escher. Después de un largo y frugal viaje durante el invierno, llegaron al sur de Crimea al borde de sus fuerzas y se instalaron en un pueblo abandonado por los tártaros. Lo llamaron Zürichtal y allí construyeron granjas, cultivaron tierras agrícolas y viñedos.    

Los colonos alemanes llegaron más tarde. Tras la revolución de octubre de 1917, el pueblo se convirtió en un sovjós. 1930 marcó el comienzo de la represión contra los alemanes y los suizos de Crimea. Tuvieron que abandonar cosechas, hogares y riqueza y fueron deportados a Siberia. En 1945, la ciudad de Zürichtal pasó a llamarse Zolotoe Pole: “el campo dorado”, literalmente.

Hoy en día, está habitada por tártaros de Crimea, rusos y ucranianos. Solo las pocas granjas y lápidas que no se utilizaron para construir muros que separan las culturas recuerdan a los primeros colonos suizos.

Menonitas y amish en Estados Unidos

Berna, Indiana, EE.UU. Un aire de Suiza en América: la torre “Muensterberg Clocktower” se construyó siguiendo el modelo de la Torre del Reloj de Berna, Suiza.​​​​​​​ Benno Gut

En la pequeña ciudad de Berna, en el medio oeste de Estados Unidos, en cambio, la herencia suiza sigue muy viva. Se puede ver en la Torre del Reloj de Muensterberg, una réplica exacta de la Torre del Reloj de la capital suiza.

El “First Bank of Berne” está construido al estilo de un chalet. Y muchos nombres suizos también decoran carteles y rótulos de tiendas.

La búsqueda de la libertad religiosa y la exención del servicio militar estuvieron en el origen de la creación de Berna en Estados Unidos, a mediados del siglo XIX. En Suiza, la comunidad religiosa menonita vivía aislada en granjas apartadas, practicaba el bautismo de adultos y rechazaba el servicio militar.

En 1852, aunque los menonitas oficialmente ya no eran perseguidos, unos 70 partieron de Moutier, en el Jura bernés, con destino a América. En el estado de Indiana encontraron tierras baratas: la mayoría, salvajes y pantanosas. Los emigrantes las araron y lucharon contra osos, lobos y diversas enfermedades.   

Cuando más tarde se construyó la línea de ferrocarril, la colonia estaba conectada con los pueblos de los alrededores. En 1871, fue reconocida oficialmente como la ciudad de “Berna” [Berne, en inglés]. Los colonos cultivaron la tierra y practicaron la artesanía. Berna se convirtió en la capital del mueble en Indiana.

En los alrededores se establecieron familias amish. Esta comunidad religiosa con reglas estrictas, que toma el nombre del suizo Jacob Ammann, vive según las reglas del Antiguo Testamento y no utiliza motores, electricidad ni internet. De vez en cuando, vemos a los amish cruzar la ciudad en carruaje.

Estos últimos, en la medida de lo posible, evitan cualquier contacto con sus vecinos, los descendientes de los padres fundadores menonitas. Si bien ambas comunidades derivan del movimiento anabaptista y tienen raíces suizas.

'Suiza más allá de sus fronteras' 

La exposición en el Foro de Historia Suiza en Schwyz (13.4. - 29.09.2019) saca a la luz la historia de la emigración suiza, dando un lugar especial a las historias de los inmigrantes del pasado y del presente.

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