Embriones humanos: investigación y ética

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Dos investigadores de la Universidad de Ginebra desean poder importar células germinales de embriones humanos. Un profesor de derecho confirma que la legislación helvética no lo prohíbe explícitamente. Mientras tanto, un grupo de expertos, apoyado por el Secretariado de Estado para ciencia y la investigación, prepara un proyecto de ley sobre ingeniería genética humana. Es lo que publica este miércoles, el diario suizo Le Temps.

Este contenido fue publicado el 11 julio 2001 - 15:46

La legislación suiza prohíbe a la investigación científica el empleo de embriones humanos provenientes de la fecundación in vitro. Pero en la primavera de 2000, dos investigadores de la Universidad de Ginebra, Marisa Jaconi y Karl-Heinz Krause, presentaron al Fondo nacional para la investigación científica, FGRS, un pedido de financiación para un proyecto que prevé la importación de células de embriones humanos.

Las células germinales son células muy potentes, capaces de diferenciar y dar forma a tejidos de varios géneros. Las células pueden ser cultivadas y podrían crear un número teóricamente ilimitado de nuevas células. Las perspectivas serían entonces enormes para el tratamiento de enfermedades como el Alzheimer, la diabetes o la insuficiencia cardíaca.

El 13 de junio pasado, comenta Le Temps, el FGRS hizo saber que no concedía, al menos provisionalmente, la financiación solicitada. La decisión definitiva sería tomada el próximo otoño. Y ello a pesar de la opinión positiva de dos comisiones éticas (de la Academia Suiza de la Ciencia Médica y de la Universidad de Ginebra), así como la del profesor de derecho Olivier Guillod.

De hecho, la ley no se pronuncia explícitamente sobre la importación de células germinales humanas. Pero la importación iría en contra del espíritu restrictivo de la ley. El pedido de los dos investigadores suscita, de cualquier manera, una discusión sobre un tema controvertido. Un debate análogo se lleva a cabo desde hace unas semanas en Alemania y en otros países con una legislación restrictiva sobre la investigación con embriones humanos.

La polémica ha sido lanzada. El primer afectado es la Comisión nacional de ética para la medicina, constituida la semana pasada por el gobierno, conforme a la ley federal sobre la procreación asistida que entró en vigor el 1 de enero de este año. Pero la Comisión no piensa discutir el tema hasta que termine el verano, cuando realice su primera reunión.

Entretanto se ha abierto otro frente. Por iniciativa del secretario de Estado para la ciencia y la investigación, Charles Kleiber, un grupo de trabajo interministerial está trabajando en un proyecto de ley sobre la ingeniería genética humana.

La elaboración del proyecto ha sido confiada a un pequeño grupo de expertos que, el 24 de septiembre, debería organizar un encuentro con científicos internacionales para intercambiar puntos de vista sobre el asunto. En él participarán más especialistas ingleses que alemanes, subraya el diario Le Temps, sugiriendo que es una señal del deseo de elaborar una legislación que se inspire más en la liberal inglesa que en la estricta alemana.

La tarea del grupo de expertos no será nada fácil, porque deberán conjugar la directiva constitucional, que coloca en primer lugar la tutela de la dignidad humana, y la voluntad de favorecer las condiciones marco favorables para la investigación biomédica.

Los investigadores ginebrinos, entrevistados por Le Temps, se muestran confiados. Están en contra de la clonación humana a título reproductivo y apoyan dos reglas éticas claras: el embrión no debe ser producido explícitamente con el fin de sustraer células germinales y los padres biológicos deben dar siempre su consentimiento.

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