Energía: el Gobierno suizo no descarta la nuclear

Las torres de refrigeración de las centrales nucleares permanecerán en el paisaje suizo. Keystone

Para aliviar la anunciada penuria de electricidad, Suiza no puede prescindir de la nuclear. Según el Consejo Federal, no serán suficientes las energías renovables y los ahorros de energía.

Este contenido fue publicado el 22 febrero 2007 - 10:48

Apoyada por las empresas eléctricas y los partidos conservadores, la elección del átomo es criticada por la izquierda y los ecologistas.

Para asegurar el futuro energético de Suiza, el Gobierno ha adoptado una estrategia que descansa en cuatro pilares: las centrales eléctricas, el fortalecimiento de la eficacia energética, la promoción de energías renovables y la colaboración internacional.

La formulación de una estrategia energética, tema tan controvertido como candente ante las próximas elecciones federales, era esperada desde hace mucho tiempo.

Incialmente dividido, el Consejo Federal (Gobierno) tomó una decisión que clarifica la situación, señaló el jefe del Departamento Federal (ministerio) de Medio Ambiente, Transportes, Energía y la Comunicación (DETEC), Moritz Leuenberger. El Ejecutivo tomó una determinación tras "discusiones muy intensas", precisó.

Es de ahí que la opción nuclear no es exluida, porque se la considera "necesaria". El Consejo Federal juzga ciertamente que el recurso a las tecnologías tradicionales es un elemento indispensable para cubrir el déficit calculado a partir de 2020 en el abastecimiento de electricidad. Éste representará alrededor de un cuarto del consumo energético total.

El gas, solución transitoria

Las centrales nucleares existentes deben ser remplazadas o completadas con nuevas. Aunque hasta ahora nadie ha presentado una petición en este sentido, el Gobierno ha decidido examinar la posibilidad de reducir los procedimientos de aprobación en la materia.

Dado que la construcción de una nueva central atómica es excluida hasta antes de 2020, el Consejo Federal propone centrales a gas de ciclo combinado. Para limitar el impacto negativo de esta solución "transitoria" en el clima, esas instalaciones deberán compensar plenamente sus emisiones de CO2 acudiendo, llegado el caso, al empleo de certificados del extranjero.

El Gobierno opina sin embargo que son prioritarios el uso económico de los recursos energéticos y la promoción de energías renovables.

Tasa de estímulo en estudio

De aquí hasta fin de año se elaboran medidas concretas en este aspecto. Entre las vías previsibles figuran la introducción de un impuesto de aliento -rechazado por el pueblo en el año 2000-, la aplicación de un sistema de puntos buenos/malos para los vehículos y la adaptación del impuesto a dicho sistema.

En el capítulo de las energías renovables se debe poner énfasis en la fuerza hidraúlica, promover otras fuentes como la madera y la biomasa, así como los proyectos de investigación que permitan desarrollar nuevas tecnologías.

El Consejo Federal no ha establecido objetivos formales. A juicio del ministro Moritz Leuenberger, habría que reducir entre 30% y 50% el consumo de carburantes y combustibles fósiles, respectivamente, de aquí a 2035; y aumentar la eficiencia energética en 1% por año.

En fin, el Gobierno piensa fortalecer la colaboración internacional, en primer lugar con la Unión Europea. Cuanto antes hay que entablar negociaciones sobre el comercio europeo de certificados de CO2.

La elección del átomo divide

Las nuevas opciones energéticas del gobierno han suscitado reacciones diversas, sobre todo en el capítulo nuclear. En el nivel político, los partidos conservadores se muestran satisfechos. La idea de construir centrales a gas desperta escepticismo en los radicales y demócrata-cristianos, mientras que los demócratas de centro (derecha dura) la aprueban.

En la izquierda es la perspectiva de construir nuevas centrales nucleares la que agita críticas. Mientras los socialistas lamentan esa elección, pero pensando en que "el mercado favorecerá las energías renovables", los Verdes dicen que la decisión del gobierno "está en total contradicción a una política energética durable".

El mismo tono surge de Greenpeade Suiza. "Al no descartar las centrales nucleares, el Gobierno persigue la política de derroche que es responsable del cambio climático", afirma la organización ecologista.

swisselectric ve las cosas de otra manera. Considera que las reivindicaciones de los productores de electricidad se han cumplido y que ya podría presentarse proyectos para la construcción de nuevas centrales nucleares. En cuanto a los medios de la energía nuclear, se felicitan de las decisiones del gobierno en cuanto al átomo.

swisinfo y agencias

Energía nuclear en Suiza

Suiza dispone de cinco centrales nucleares: Beznau I et II (cantón de Argovia, comenzaron a funcionar en 1969 y 1972), Mühleberg (Berna, 1972), Gösgen (Solothurn, 1978) et Leibstadt (Argovia, 1984).

la energía nuclear representa el 38% de la producción anual media de energía eléctrica en Suiza (hasta 45% en invierno). La media anual europea es de 33%.

Las centrales nucleares suizas llegan progresivamente al final de su ciclo de funcionamiento. Pero la nueva Ley sobre energía estipula que la construcción de nuevas centrales está sujeta a referéndum facultativo.

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El átomo es preferido en 16 Estados de la UE

Dieciséis de los 27 Estados de la Unión Europea (UE) producen energía nuclear. La Comisión Europea la ha señalado hace un mes para que Europa dependa menos de Rusia y luche contra la contaminación.

Francia, con 59 reactores, es la primera productora de la UE y ha anunciado la construcción de nuevas unidades. Le siguen Gran Bretana (21) y Alemania (17).

El gobierno del ex canciller alemán Schroeder había decidido desmantelar las centrales hasta el año 2021. La actual coalición gobernante de Angela Merkel reflexiona sobre la posibilidad de retroceder ese plazo.

En cambio Austria, Estonia, letonia, Polonia, Portugal, Malta, Chipre, Luxemburgo, Irlanda, Dinamarca y Grecia no quieren este tipo de energía.

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