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Incendios por negligencia y descuidos

Mil hectáreas por año son afectadas anualmente por los incendios en Suiza.

El 90 por ciento de los incendios forestales que se registran en Suiza obedece a causas humanas.

"Hechas las cuentas, el problema de los incendios no es catastrófico ni de gran escala en Suiza", comenta José Romero, de la Oficina del Medio Ambiente, los Bosques y el Paisaje, OFEFP. "Nada que ver con lo que, por ejemplo, está pasando en Australia", subraya.

En efecto, los 10 kilómetros de bosques que arden año con año, como media, en Suiza, en nada son comparables con el medio millón de hectáreas boscosas recién siniestradas en Australia, ni con los fuegos que afectan regularmente a los países mediterráneos desde Grecia hasta España, pasando por Italia.

Sin embargo, Suiza comparte con esas naciones un mismo desafío: el de poner coto a las causas de los incendios que en casi su totalidad son de origen humano.

Con la tercera parte de su superficie constituida por áreas boscosas -unos 14 mil kilómetros cuadrados-, el país helvético cuenta con una amplia estructura para hacer frente a ese tipo de sinistros que afectan en particular a los Valles del Sur de los Alpes, en los cantones del Tesino y de los Grisones.

"Acercamiento" de agua

"En lugares en donde se han construido carreteras se intenta llevar, con esas carreteras, bocas de agua para que los bomberos puedan efectuar su labor. En zonas en las que no hay acceso, se construyen reservas de agua para que los helicópteros puedan aprovisionarse", explica Romero.

Añade que desde el punto de vista institucional se han organizado brigadas especiales de bomberos, además de que es reconocida la especialidad suiza en sofocar fuegos de montaña, tanto desde el aspecto técnico como material.

De acuerdo con las estadísticas proporcionadas por nuestro entrevistado, en Suiza se registra una pérdida anual de mil hectáreas en promedio. Sin embargo, las cifras pueden variar notablemente de un año al otro. Así, por ejemplo, el área siniestrada durante 2000 fue de sólo 50 hectáreas.


Los vientos del sur

José Romero precisa que esas diferencias dependen de una serie de factores, entre los cuales figuran el índice de precipitaciones pluviales y las condiciones de resequedad del suelo, amén de la presencia del viento del sur conocido como "foehn" que arrastra aire caliente y que puede aumentar las temperaturas hasta en 9 grados centígrados en el espacio de media hora.

El especialista se refiere asimismo a los "picos" que se producen cada año en materia de incendios y que abarcan los meses de enero y julio. De hecho, en este inicio de año se han registrado los primeros fuegos en los bosques del cantón del Tesino.

Entre las medidas instrumentadas por las autoridades forestales para la prevención de los siniestros se encuentra la divulgación de boletines meteorológicos y de boletines de alerta en los que se informa a la población sobre las situaciones de riesgo y se les conmina a evitar comportamientos inadecuados.

"Se trata de medidas de sensibilización", enfatiza Romero para explicar que las pérdidas derivadas de los incendios carecen de cobertura por parte de las empresas aseguradoras y que hasta ahora en Suiza los castigos contra los responsables de los siniestros son de orden meramente pecuniario.

Agrega que en los casos en los que se producen daños que ponen en peligro la supervivencia de especies animales o zonas de particular interés ecológico, la Confederación puede aportar recursos para resarcir las zonas.


Esperanza de racionalidad

Al respecto, cabe destacar que en Suiza la estructura de posesión de los bosques deja en manos privadas el 30% de los mismos y el 70% restante en las del Estado. Pero de esta mayor parte, un 63% es detentado por los municipios y 6% por los cantones.

"La gestión de los bosques corresponde entonces a un nivel local, y la esperanza es que ese manejo sea racional y evite riesgos de fuego", subraya Romero.

Los daños en las zonas forestales dependen del tipo de vegetación. A decir del especialista, cuando se trata de bosques jóvenes con vegetación tenue, poco densa y de troncos pequeños, muere toda la planta. En ese caso se requieren entre 5 y 10 años para recuperar el terreno.

Si el área afectada está constituida por árboles más viejos, con troncos de varias decenas de centímetros, el árbol sólo es atacado en su periferia, con lo que al año siguiente sigue creciendo.

Marcela Aguila Rubín


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