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Integración del inmigrante, ¿tarea del Estado?

La escuela y el idioma son fundamentales para la integración de los extranjeros. Keystone

Representantes de diversos partidos políticos de Suiza intentaron responder a esta pregunta en una mesa redonda realizada en Berna.

Este contenido fue publicado el 15 diciembre 2004 - 10:48

Sus posiciones y propuestas estuvieron lejos del consenso.

En la mesa redonda participaron Doris Leuthard, presidenta del Partido Demócrata Cristiano, así como los diputados Gaby Vermot-Mangold del Partido Socialista; Toni Bortoluzzi de la Unión Democrática del Centro y Philipp Müller del Partido Radical.

Müller vinculó la integración a las cifras. "Es que en política todo gira alrededor de las cifras, y éstas afectan a las personas”, señaló.

Vermot-Mangold destacó en cambio que la percepción de los extranjeros a menudo responde a clichés. “Los suizos no se preguntan quiénes son, qué hacen, qué quieren”.

Bortoluzzi, hijo de italiano y suiza, dijo que él sabe lo que es integración "más por experiencia personal, de familia, que por el partido”.

Holanda: sólo tolerancia

“Se dice que el modelo multicultural ha fracasado”. El moderador de la ronda, Othmar von Matt, mencionó el asesinato del cineasta Theo van Gogh en Holanda y con ello atizó la discusión.

Vista proporcionalmente, Holanda no tiene ni la mitad de inmigrantes que nosotros, puntualizó Müller. “Integración no es lo mismo que tolerancia y lo que ha habido en Holanda ha sido tolerancia”.

Enseguida criticó que en Argovia haya barrios sólo con italianos o con ciudadanos de la antigua Yugoslavia. Un asistente a la ronda le respondería después que él viviría con gusto en Muri (elegante barrio residencial a las afueras de Berna) si tuviera suficiente dinero.

Siempre remitiéndose a sus orígenes, Bortoluzzi manifestó que un extraño en la familia no fue un problema, pero tres sí. “La cifra juega un rol sustancial”.

Y Müller añadió que “no son sólo las cifras, sino sobre todo la procedencia. No es lo mismo si se trata de un europeo occidental o de un magrebí”

Lo que cuenta en la integración es la procedencia religiosa y cultural, de dónde vienen y cuántos son, reiteró el diputado liberal, para quien la política suiza de migración debe ser reestructurada.

El modelo finlandés

Esa noche se habían dado a conocer los nuevos resultados del estudio PISA y Müller aprovechó la ocasión para hablar de las negativas consecuencias del elevado número de alumnos que hablan otros idiomas y no alemán.

El director de la Conferencia Suiza de Directores Cantonales de Educación ha señalado que una de las causas del déficit en lectura en los colegios suizos es atribuible a los niños y jóvenes inmigrantes, enfatizó.

Tras indicar que en Suiza hay colegios en los que un tercio de los estudiantes no está en condiciones de seguir una clase, Müller señaló que en Finlandia la enseñanza oficial sólo se imparte en finlandés.

Bortoluzzi coincidió en que el bajo rendimiento y el fracaso escolar de los niños extranjeros se debe en gran parte a sus deficiencias en el idioma.

De acuerdo a la diputada socialista, Gaby Vermot-Mangold lo determinante es “nuestra actitud frente a ellos y no de dónde vienen. A Suiza ha venido gente de diversas culturas y religiones y éstas no han sido incompatibles con nuestro sistema”.

¿Represión o integración?

Von Matt preguntó si en Suiza hay represión o integración. Para Leuthard, la represión ha crecido enormemente. “Se asocia a los locos del volante con los jóvenes extranjeros y se les quiere excluir de los seguros. Así sólo se refuerza lo represivo”.

Bortoluzzi compartió parcialmente este punto de vista: no hemos hablado del problema de la migración y ahora queremos resolverlo con represión.

El diputado derechista afirmó que le preocupa la procedencia de los suscritos al seguro de invalidez. “La mayoría es extranjera, por una cuestión de mentalidad” a lo que Leuthard replicó: también hay suizos suscritos.

En opinión de Vermot-Mangold, la integración es un proceso mutuo. “Es una cuestión individual, colectiva y práctica; es sentir que uno ha encontrado un suelo firme. Sin participación, también política, no hay integración”.

Según Leuthard, integración es aceptar las circunstancias políticas y sociales del nuevo entorno. Y para Müller, es respetar la Constitución, las leyes y las líneas de conducta no escritas del país.

Vermot-Mangold sostuvo que en la integración “el Estado debe ofrecer medios, pero también tienen responsabilidad otros actores, como las instituciones sociales, las organizaciones de extranjeros, los empleadores”.

Voluntad de integrarse

Para Bortoluzzi, las posibilidades del Estado son limitadas. “La integración se da sobre todo a nivel del entorno más próximo. Los municipios pueden ser el punto de partida y de fomento de la integración”.

No obstante, agregó, debe haber voluntad de los involucrados. “Sin voluntad no hay integración. Mi familia se ha integrado, otra familia que vino con mi padre no; las posibilidades estuvieron abiertas a todos”.

Müller añadió que integrarse en una exigencia que debe cumplir el extranjero, “sino se trata de una simple repartición de dinero por parte del Estado”.

Para la diputada socialista, “no se puede decir simplemente ‘intégrense’, pues se necesitan leyes, condiciones favorables. Claramente necesitamos limitar la migración, pero al discutir este punto no debemos mirar sólo a Suiza, sino también apoyar a la gente donde está”.


Y según Leuthard, los extranjeros deben contribuir a su integración. “Esta tarea corresponde en menor medida al Estado. Pero es factible a través de asociaciones deportivas, culturales, instituciones muy importantes”.


Sobre los países que sufren la “fuga de talentos”, Müller confirmó a swissinfo que el problema existe. “Visto éticamente, es inaceptable, una torpeza, traer sólo a la élite y al mismo tiempo ayudar al desarrollo. Mi idea no es traer gente altamente calificada sino profesionales calificados. Esto puede conducir a un intercambio, ellos aprenden algo aquí y regresan a sus países.”

¿Cuál sería la cifra ideal de extranjeros en Suiza? “Esa cifra no existe. Se trata más bien de que haya tanta migración como estemos en capacidad de integrar. Este equilibrio debe ser exacto”, manifestó.

Cuestión de mentalidad

¿Cómo mediría la mentalidad? Bortoluzzi respondió: está determinada por el lugar de procedencia, el Estado, la familia. Cuando el extranjero llega a un entorno que le es desconocido, intenta seguir viviendo lo que le es familiar. Eso es normal, el problema es cuando su mentalidad choca con la del entorno.

Bortoluzzi negó etnocentrismo en sus palabras. “No hago una valoración. La integración es la adaptación del que viene de fuera, no al revés. Cada uno vive de la forma que cree conveniente, pero si se traslada a otro contexto, debe adaptarse. Sino jamás se integrará”.

El extranjero que pese a esforzarse no logra integrarse es para Bortoluzzi víctima de una política equivocada. “No tiene sentido que reciba el permiso de residencia sin tener trabajo. Eso ha pasado últimamente y ha creado serios problemas que vamos a superar sólo si reducimos las cuotas de inmigración”.

Al final, la respuesta a la pregunta central siguió flotando en las nubes. Lo cierto es que la integración la población extranjera en la sociedad suiza de hoy es tarea de todos, y de nadie.

swissinfo, Rosa Amelia Fierro, Berna

Datos clave

La mesa redonda fue organizada por el Käfigturm- Foro Político de la Confederación, en el marco de la exposición fotográfica ‘La Suiza Plural’, que estará abierta hasta el próximo 19 de marzo.

Según el estudio PISA, Finlandia es el país que ocupa el primer puesto en ciencias naturales y lectura, y el segundo lugar en matemáticas.

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