La desaparición del romanche

A partir del nuevo curso escolar, el romanche dejará de ser la segunda lengua de enseñanza en Feldis y Scheid. Keystone Archive

Es uno de los cuatro idiomas oficiales de Suiza, junto con el alemán, el francés y el italiano. Los expertos dicen que no sobrevivirá en los próximos 40 años.

Este contenido fue publicado el 07 junio 2002 - 10:16

Las localidades de Scheid y Feldis, en la región de Domleschg (cantón Grisones, al oeste de Suiza) tienen 150 habitantes. Durante varios milenios se ha hablado el romanche en la zona. La democracia romperá próximamente con una tradición. La asamblea de las comunas ha decidido no impartir más clases en romanche en la escuela primaria de las dos aldeas. La medida será efectiva a partir del nuevo año escolar.

Los 18 alumnos afectados toman la decisión con calma, a la espera de saber qué les depara el futuro lingüístico. Es un secreto a voces que, al terminar sus estudios primarios, deben ir a los pueblos vecinos de Paspels y Rhäzüns, donde el segundo idioma de enseñaza será el italiano y no el romanche.

Los cambios en Scheid y de Feldis ilustran de forma ejemplar que el romanche perderá previsiblemente la batalla lingüística contra el italiano. Según las últimas estadísticas, sólo un 0,6 % (40.000 personas) de la población suiza habla el romanche. Los expertos pronostican que esa proporción tiende a disminuir.

Las mujeres marcan la diferencia

La desaparición y la marginación del romanche se deben a varios factores; uno es la movilidad social. Muchas mujeres jóvenes de la zona lingüística donde se habla el romanche emigran a otras regiones de Suiza.

Por otra parte, los hombres que se quedan en la región se casan con mujeres que no dominan el romanche. Los hijos de estas familias, lingüísticamente mixtas, suelen adoptar el idioma de la madre.

Además, los jóvenes no ven la utilidad de esforzarse por aprender un idioma poco extendido y eligen, por consiguiente, el italiano o el alemán como segunda lengua. Algunas autoridades locales tratan de implementar escuelas bilingües (alemán y romanche), con poco éxito.

Hablar es vivir

La supervivencia de un idioma está asegurada, mientras haya personas que lo hablen y piensen en él. En el caso del romanche las perspectivas no son muy prometedoras, según el anuario estadístico suizo.

El factor determinante es la migración: la elevada proporción de población extranjera en Suiza hace que haya más personas que hablan los idiomas de Serbia, Croacia, Portugal, España, Turquía y Albania que el romanche.

Si la erosión y los cambios lingüísticos siguen con la misma intensidad como en las últimas dos décadas, el romanche podría desaparecer en 40 años, afirma el experto Markus Rohner en una publicación reciente.

La comunicación no tiene patria. Por esa razón no se puede descartar que en un futuro también se imponga en Suiza la nueva 'aplanadora lingüística': el inglés.

Erwin Dettling, Zúrich

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