Los museos, ¿sitios de cultura o cementerios?

El museo del hábitat rural de Ballenberg. Keystone Archive

El número de museos de todos los géneros se ha triplicado en las últimas 4 décadas en Suiza. Actualmente existen cerca de mil.

Este contenido fue publicado el 13 septiembre 2005 - 07:19

La Confederación comenzó un inventario sobre los museos existentes para poder realizar una estrategia más coherente en el sector.

"Toda mi vida he coleccionado objetos en homenaje al ingenio humano que en el siglo XIX inventó multitud de máquinas para facilitarse la vida cotidiana", indica Edouard Wassmer, creador en Friburgo del Museo de la Máquina de Coser y de otros aparatos.

Entre la serie de productos que presenta Wassmer en su museo se encuentran planchas de hierro, aspiradoras mecánicas, la primera lavadora de ropa hecha de madera, de la marca Miele y pinzas de extracción dental.

Edouard Wassmer no tiene solución: "El museo es privado y soy yo quien cubre el déficit. Pero si este patrimonio desaparece, también desaparece una época."

Cada pueblo tiene un museo

Este es uno de entre unos mil ejemplos de museos con los que cuenta el país. Ante la situación difícil de algunos de ellos, el Parlamento Federal solicitó un inventario de los museos suizos con el objeto de discutir una nueva legislación al respecto.

Este verano, el consejero federal Pascal Couchepin, encargado de la cartera del Interior, expresó su preocupación al respecto.

"Cada pueblo tiene su museo y si un apasionado se encarga de él, no hay problema alguno". Pero el día en el que ya no puede hacerlo, "no es el Estado quien debe asumir la responsabilidad", considera el ministro encargado de la Cultura.

Sin embargo, la situación tampoco no es muy clara en el seno mismo de la Confederación, que posee 15 museos, apoya 8 de importancia nacional (por ejemplo, el Museo de Transporte de Lucerna) y a otros 58 recintos más con ayuda puntual.

El resto de los museos pertenece a manos privadas o a los cantones o, sobre todo, a las comunas.

Para Jacques Hainard, conservador del Museo de Etnografía de Neuchâtel, el problema no es que haya muchos museos, "sino que la política está mal orientada: no hay los medios para sostenerlos, ni mantenerlos atractivos".

En estos tiempos de finanzas limitadas, los colectivos públicos están frecuentemente muy endeudados para financiar la cultura y los museos que, aunque prestigiosos, cuestan caro y no ingresan nada.

Poniendo las cartas sobre la mesa

Jean-Frédéric Jauslin, nuevo director de la Oficina Federal de la Cultura, tiene el encargo de revisar la política establecida para mantener a los museos que pertenecen a la Confederación.

Jauslin también debe analizar las necesidades, las expectativas y los intereses de cada institución y definir las problemáticas que tienen los cantones, las comunas y los particulares para la administración de sus museos.

"No se trata de explicarles qué es lo que deben hacer, ni de poner orden en los museos suizos, sino de hacer un balance de la situación para definir el papel de la Confederación al respecto. Hay que poner todas las cartas sobre la mesa para tener una visión clara", indica a swissinfo.

En opinión de Jaques Hainard, "hay que concentrar los esfuerzos en los museos con historia, que poseen colecciones importantes, que hacen investigaciones, realizan publicaciones, que reflexionan sobre los problemas contemporáneos y atraen al público".

¿Qué se debe conservar?

¿Objetos industriales? ¿Instrumentos de la vida cotidiana? ¿Cuál es el patrimonio nacional?

Nadie se opone al resguardo de objetos y archivos, ¿pero por qué dejarlos en los sótanos de los museos? Las colecciones podrían ser expuestas para el gran público, opina Hainard.

"Se trata de releer los contenidos para reestablecer estos archivos y objetos en el contexto actual", algo como un manual de instrucciones para comprender la actualidad", explica el conservador del Museo de Etnografía de Neuchâtel.

Es lo que Jean-Frédéric Jauslin, de la Oficina Federal de la Cultura, llama la "memopolítica", o política de la memoria. "Sabemos que un país debe tener una memoria para construir su futuro. Durante mucho tiempo guardamos todo, pero esto ahora se ha vuelto imposible".

Repartir las tareas

Jacques Hainard opina que se debe reexaminar la repartición de tareas. La Confederación y los cantones podrían asumir la función de la adquisición y conservación del patrimonio, dejando a las comunas y a la iniciativa privada el cuidado de subrayar el valor de las colecciones a través de exposiciones y publicaciones.

Jean-Frédéric Jauslin se mantiene prudente. "La idea es muy interesante, pero es difícil separar esas funciones."

Por el momento, lo importante es establecer el diálogo y crear redes entre los implicados. "Si la Confederación propone una política coherente con respecto a los museos, esto sólo puede incitar a los cantones a hacer lo mismo."

Jauslin presentará su informe en octubre ante la comisión parlamentaria de la ciencia, la educación y la cultura.

swissinfo, Isabelle Eichenberger

Datos clave

De los cerca de 950 museos existentes en Suiza, el gobierno es dueño de 15.

La Oficina Federal de la Cultura apoya regularmente a 8 museos y brinda sostén puntual a 58 más.

En total, consagra 35 millones de francos por año a los museos.

La Asociación de Museos Suizos cuenta con 642 miembros.

En 2004 eran 628.

En 1966, año de su creación, eran 340.

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Contexto

La Asociación de Museos Suizos y la Oficina Federal de la Cultura utilizan la definición de museo del Consejo Internacional de estos establecimientos:

"El museo es una institución permanente, sin fines lucrativos, al servicio de la sociedad y de su desarrollo, abierta al público y se ocupa de realizar investigaciones concernientes a los testimonios materiales del ser humano y de su entorno, mismos que adquiere, conserva, comunica y expone con fines educativos, de estudio y de deleite.

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