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Piel de fetos para curar las quemaduras

La nueva técnica abre perspectivas en el tratamiento de las quemaduras graves. Keystone

Ocho niños con quemaduras cutáneas graves han podido ser curados gracias a la utilización de células obtenidas de un feto muerto durante la gestación.

Este contenido fue publicado el 18 agosto 2005 - 16:50

La técnica desarrollada por un equipo del Centro Hospitalario Universitario del cantón Vaud (CHUV), de Lausana, abre perspectivas en la ingeniería de tejidos.

Mediante el tejido cutáneo obtenido de un feto muerto, que donó una mujer tras un aborto espontáneo, pudieron ser curados ocho niños con quemaduras.

La revista médica The Lancet publica, en su última edición, el descubrimiento de un equipo del Centro Hospitalario Universitario del cantón Vaud (CHUV), de Lausana.

Nuevas perspectivas

La técnica desarrollada por los científicos de Lausana abre nuevas perspectivas en la ingeniería de tejidos, ya que acelera la curación de las quemaduras y, además, resuelve el problema de escasez de tejidos para los transplantes.

Hoy, para curar una lesión cutánea o una quemadura de segundo o tercer grado, la técnica estándar consiste en el autotransplante de piel extraída de una parte sana del cuerpo para injertarla en la zona lesionada.

Como alternativa, el equipo de Lausana propone la utilización de piel obtenida de un feto. El experimento se realizó a partir de un embrión muerto en la semana 14 de gestación, con la aprobación de la madre y, como suele ser habitual, el aval de un comité de ética.

El procedimiento

Mediante una biopsia del tejido cutáneo del feto, los expertos obtuvieron un banco de tejido demostrando que a partir de una única donación se pueden producir varios millones de tejidos (de una dimensión de 9x12 cm) utilizables en la cirugía reconstructiva.

Patrik Hohlfeld, uno de los médicos que participó en el experimento, explica a swissinfo que el procedimiento no presenta dificultades mayores: "Se deja simplemente que las células se reproduzcan en una solución nutritiva. Y lo hacen con mucha facilidad y rapidez."

Los investigadores realizaron luego pruebas en niños con quemaduras cutáneas. Aplicaron los tejidos de piel obtenidos del feto a las lesiones de los pequeños pacientes. Las vendas sobre las heridas se cambiaron cada tres o cuatro días durante tres semanas. En la segunda semana del tratamiento las heridas de los niños ya habían cicatrizado. Ninguno de ellos necesitó un transplante de piel, ya que la lesión estaba completamente curada.

"Normalmente, estos niños hubieran necesitado un transplante", afirma el doctor Hohlfeld. "Pero gracias a las condiciones favorables generadas mediante el contacto con los insertos de piel fetal, el tejido cutáneo de los niños se regeneró rápidamente por sí mismo".

"Hemos demostrado que la piel del feto es un óptimo sustituto para obtener en breve tiempo una piel de altísima calidad para pacientes con quemaduras, eliminando la necesidad de ulteriores técnicas de transplante". Dados los efectos terapéuticos y la facilidad de la aplicación, el descubrimiento de los investigadores de Lausana podría tener un gran impacto en el ámbito de la ingeniería de tejidos.

Voces críticas

Pero no todos comparten el entusiasmo de los médicos de Lausana. La Asociación Inglesa de Cirujanos Plásticos sostiene que no existe prueba alguna de que las heridas de los niños no se hubieran curado por sí mismas.

El doctor Nicholas Parkhouse declaró a la BBC que el estudio suizo es sin duda interesante. Sin embargo, afirmó que "las quemaduras de segundo grado muchas veces curan por sí solas. Podemos preguntarnos si era necesario recurrir a esta intervención".

Para Patrik Hohlfeld "está claro que habrá que realizar otros experimentos. Por el momento sólo se trata de una fase piloto". Ahora se necesitarán realizar pruebas en personas adultas, cuya piel se regenera con menos facilidad.

swissinfo y agencias

Contexto

A partir de las células obtenidas de un solo feto (4 cm2) se pueden desarrollar millones de tejidos cutáneos (9x12 cm), mediante un procedimiento sencillo.

En Lausana, ocho niños se han curado rápidamente tras ser tratados con insertos de piel obtenidos de un feto.

La técnica abre nuevas perspectivas en la ingeniería de tejidos y podría ser una solución a la escasez de tejidos cutáneos disponibles para los transplantes.

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