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Por la supervivencia de los pueblos autóctonos

La protección del pueblo checheno, una prioridad de la SPA helvética. swissinfo.ch

La Sociedad para los Pueblos Amenazados (SPA) es una de las tantas organizaciones no gubernamentales suizas comprometidas en la defensa de los derechos humanos. Su especificidad son los indígenas.

Este contenido fue publicado el 28 octubre 2004 - 14:35

Saami, Yanomamis, Maori, Quechua, Maasaï, Aymara, U'wa y Mapuche, son algunos de los 5 mil pueblos autóctonos dispersos por el mundo que luchan por la supervivencia.

Debido a la destrucción de sus espacios vitales, la contaminación, expulsados de sus territorios en nombre del progreso, víctimas de conflictos armados, marginados de la sociedad o asimilados culturalmente, los pueblos autóctonos se encuentran amenazados de extinción. Los que sobreviven, lo hacen en condiciones de vida precarias.

Referente alemán

Conscientes de esta forma moderna de genocidio que está diezmando a las poblaciones indígenas, un grupo de intelectuales y políticos alemanes crearon en 1970, la Sociedad para los Pueblos Amenazados.

En 1989 Göpf Berweger y Bernhard Pulver impresionados por el trabajo de la organización alemana, decidieron de fundar una sección autónoma en Suiza. El pasado 23 de octubre cumplieron 15 años de existencia, ocasión que fue celebrada con una asamblea mundial en Berna.

"Nuestro compromiso es a favor de las minorías étnicas y religiosas perseguidas. Promovemos la diversidad cultural en el mundo entero y denunciamos las violaciones de los derechos humanos", señaló a swissinfo, Hanspeter Bigli, secretario general de la SPA en Berna.

La SPA es una organización de utilidad pública reconocida por la ZEWO (organismo que fiscaliza las ONG, en particular que las donaciones recibidas sean destinadas a los proyectos definidos en sus estatutos). Se financia por las cotizaciones de sus miembros y de organismos privados sensibles a la problemática de los pueblos aborígenes.

Posee estatus consultivo, categoría II, en el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), lo que le permite hacer valer las reivindicaciones de los pueblos autóctonos en el plano internacional.

Promover la paz

La SPA helvética está presidida por la diputada Ruth-Gaby Vermot-Mangold (Partido Verde), que explica que "la organización se define por su capacidad de adaptación permanente a la evolución de la situación internacional".

De hecho, en los últimos 10 años la SPA helvética amplió su radio de acción en Europa, ocupándose de la situación en Chechenia, consiguió el reconocimiento por parte del Parlamento de la existencia del genocidio armenio, la defensa de los refugiados afganos y la situación de las minorías en China.

Sin hablar del trabajo que realizan en Palestina, en los Balcanes, en el Congo, y ahora en Iraq. "En todos estos lugares nuestra intervención va más allá del apoyo a proyectos específicos, como actividades para la promoción de la paz", subraya Hanspeter Bigler.

En Sudamérica apoyan específicamente a los indígenas de Brasil. Según un informe de la SPA helvética la explotación desmesurada de los bosques tropicales, la depredación causada por los buscadores de oro, y la construcción de centrales eléctricas, ha causado de la desaparición del 93% de la población indígena brasileña.

"No sólo los pueblos autóctonos están desapareciendo, sino que también gran parte de la flora y la fauna del país", agrega Hanspeter Bigle.

En Perú, la SPA apoya financieramente un proyecto de educación bilingüe en Iquitos y en Suiza lucha por el reconocimiento de los derechos sociales y jurídicos de los roms (gitanos o nómadas helvéticos) que reivindican su forma de vida particular.

A partir de este año, la SPA abrió una representación en Chile destinada a defender los derechos humanos del pueblo mapuche. Uno de los objetivos es hacer presión ante las autoridades locales para que ratifiquen el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Este tratado obliga a los Estados partes a reconocer y a defender los derechos de propiedad de la tierra, las organizaciones políticas, sociales y culturales de los pueblos autóctonos. Además, garantiza el derecho a explotar los recursos naturales de sus territorios y aboga por el desarrollo económico autónomo de los indígenas.

Un pequeño equipo de colaboradores

La SPA cuenta con un equipo de 17 colaboradores, de los cuales 9 trabajan de manera benévola. Un equipo de colaboradores científicos, dirigidos por Franziska Stocker se encarga del estudio de los diferentes casos que la organización apoya y defiende. Cuenta con una sección en Suiza francófona y una central de documentación y de archivos en Berna.

Otra fuente de financiamiento lo constituye la venta de libros, catálogos de fotografías, y folletos, fruto del trabajo de investigación en el terreno que desarrollan numerosos colaboradores de la Sociedad para los Pueblos Amenazados.

Este reportaje sigue en 'Más sobre el tema'.


swissinfo, Alberto Dufey

Datos clave

La SPA es una organización de utilidad pública reconocida por la ZEWO (organismo que fiscaliza las ONG, en particular que las donaciones recibidas sean destinadas a los proyectos definidos en sus estatutos).

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Contexto

En los últimos 10 años la SPA helvética amplió su radio de acción en Europa, ocupándose de la situación en Chechenia, consiguió el reconocimiento por parte del Parlamento de la existencia del genocidio armenio, la defensa de los refugiados afganos y la situación de las minorías en China.

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