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Riesgos y esperanzas de las biotecnologías

Para muchos, el alcance de la investigación genética sigue siendo misterioso. Keystone

Favorables a las aplicaciones médicas e industriales, los suizos ven con reserva el empleo de la genética en la agricultura. Suiza organiza ciclo de simposios para medir el efecto ecológico, económico, político y ético de las nuevas tecnoilogías.

Este contenido fue publicado el 30 junio 2000 - 14:45


Mientras en las mesas sigue aumentando la presencia de alimentos genéticamente manipulados, la polémica entre adversarios y partidarios de las biotecnologías se complica y se acalora. La reciente presentación pública de los primeros mapas del código genético humano agudiza la incertidumbre.

Para examinar los riesgos y esperanzas de las tecnologías genéticas y abrir el diálogo, la Oficina Federal suiza de Protección del Medio Ambiente organizó un ciclo de 4 encuentros de expertos de Estados Unidos, Alemania, Francia y Suiza. Hasta el año próximo, las discusiones abordarán los aspectos políticos, económicos y éticos ligados a estos desarrollos científicos.

« La producción involuntaria de substancias tóxicas y la transferencia de genes entre plantas modificadas y micro-organismos del suelo, la modificación y efecto de dominación entre diferentes plantas e incluso impactos para la salud como las alergias, son algunos de los mayores riesgos » dice Philippe Roch, director de la agencia ambiental suiza, al resumir algunas conclusiones de la primera reunión.

« Las esperanzas están en el campo del diagnóstico de enfermedades y de la producción de medicamentos. También en la producción industrial de substancias complejas de gran pureza, a partir de micro-organismos modificados » : añade el experto. Utilizadas en espacios confinados, estas tecnologías requieren poca energía y su impacto ambiental es controlable, precisan los especialistas.

La controversia es más candente al hablar de agricultura. En Suiza, por ahora, se piensa que como aún no se conocen bien los riesgos, el uso en gran escala de las tecnologías genéticas no es indispensable en la agricultura. Por su parte, la industria suiza, dueña de un saber de vanguardia en la materia, cree en el desarrollo, investiga y experimenta en la producción de medicamentos.

Cuando la manipulación genética en la agricultura vuelve a ser cuestionada, incluso en Estados Unidos, las críticas del consumidor europeo obligan a los productores a ser más prudentes. En los países menos avanzados el efecto puede llegar a través de las grandes multinacionales cada vez más presentes en sus mercados.

Hay, sin embargo, convenios sobre seguridad biológica que obligan a los exportadores de estas tcnologías a informar a los importadores sobre los riesgos y medios para controlarlas.

En ese sentido, Philippe Roche recuerda que gran parte de los recursos genéticos del globo se hallan en los países en desarrollo, sobre todo, países tropicales. « Hay que encontrar mecanismos para que esos países puedan compartir los resultados y beneficios del empleo de ese material genético. Suiza y su industria química trabajan en la elaboración de un código de conducta para alcanzar ese objetivo », concluye el director de la agencia suiza del medio ambiente.

Jaime Ortega

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