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Suiza no tiene cultura estadística

La estadística en Suiza tiene lagunas en el análisis de los datos. Tanto más lamentable cuando se trata de un país con democracia directa.

Este contenido fue publicado el 09 julio 2004 - 13:30

En 2000, una auditoría temía por la independencia de la Oficina Federal de Estadística, OFS. La Oficina afirma haber corregido el tiro.

“Suiza no tiene cultura estadística. Constata sin permitir la comprensión de las realidades que contempla”. Esta severa afirmación es de Antoine Gualtierotti, profesor de estadística en el Instituto de Altos Estudios de Administración Pública, IDEAP.

En la Oficina Federal de Estadística, OFS, Gabriel Gamez reconoce: “Esta laguna es global, desde las empresas, hasta los ciudadanos. Es una lástima que en una democracia directa el pueblo no disponga de suficientes informaciones cifradas para poder pronunciarse”.

Auditoría contrastada

En 2.000, expertos canadienses (Peer Review) habían señalado una cierta falta de independencia política y administrativa de la OFS así como una falta de flexibilidad y de coordinación con las otras oficinas federales.

Se habían ejercido presiones exteriores en relación con la fecha de publicación de ciertos comunicados, su formulación e incluso su contenido.

Los expertos temían que “la OFS siguiera siendo vulnerable ante las intervenciones desafortunadas, incluso inspiradas en los más nobles motivos”.

Encomiada por la calidad de sus datos a pesar de su presupuesto limitado, la OFS ha sido cuestionada, entre otras cosas, por la aridez de sus publicaciones.

“Sí. Hemos hecho nuestra autocrítica”, responde Gabriel Gamez. “Es verdad que teníamos tendencia a suministrar cifras ‘crudas’, sin ocuparnos suficientemente de la presentación y la explicación para que la población pudiera comprenderlas. Trabajamos para corregir el tiro, a pesar de un presupuesto más bien limitado que nos convierte en el pariente pobre de la administración.

Pariente pobre

Pero las insuficiencias son también históricas. Ahorrada por las últimas guerras, Suiza ha conservado lo adquirido, mientras los otros países tuvieron que reconstruirse en función de las necesidades.

“Además, siendo un Estado federal, nuestras fronteras terminaban en la comuna o en el cantón”, agrega Gabriel Gamez. Existe pues la tendencia a trabajar en pequeña escala, ‘al sentimiento’, sin necesitar muchas cifras objetivas. Esto ya no es posible en la era de la globalización.

Por su parte, Antoine Gualtierotti no cree en los obstáculos institucionales, sino culturales. “La estadística oficial se limita a constatar. Da la cifra sobre la proporción del desempleo, pero no el elemento para comprender como surge el desempleo”.

En ausencia de los análisis, la administración no tiene siempre las herramientas indispensables para tomar las medidas que se imponen.

El profesor deplora también la falta de formación de los políticos en este campo. “En primer lugar son milicianos. Después se forman en la experiencia. Un poco como el aprendiz que entra a una empresa y asciende progresivamente”.

El seguro de enfermedad en cuestión

Para ser útil, la estadística tiene que ser neutra, añade el profesor que menciona también la política de la salud, administrada, como en el pasado, de modo segmentado.

La OFS produce ciertos datos sobre el asunto, pero, actualmente, es la Oficina Federal de la Salud la que se ocupa del asunto.

Cajas de seguros de enfermedad, médicos, autoridades: cada sector aporta sus propias cifras. “Hasta tal punto –observa Antoine Gualtierotti- que la gente prefiere disputarse sobre fantasmas antes que saber lo que acontece en realidad”.

Gabriel Gamez opina en el mismo sentido: “si existieran estadísticas oficiales sobre el tema, no habrían más disputas sobre las cifras, sino nos concentraríamos en las soluciones”.

El trabajo del experto en estadística –neutro para ser creíble- acaba allí donde comienza la política.

Swissinfo, Isabelle Eichenberger
(Traducción Jaime Ortega)

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