Un biólogo suizo con hogar en tres continentes

Peter Kramer (izq.), de la Fundación Darwin, y Hendrick Hoeck en Zúrich. (Zoológico de Zúrich)

Hendrick Hoeck fundó la Asociación Suiza de Amigos de Galápagos. Este grupo donó 780.000 francos para el cuidado de las islas ecuatorianas.

Este contenido fue publicado el 24 septiembre 2004 - 14:17

Los humedales de los Andes, los lagos suizos y el Parque Serengeti, en África, también están entre sus preocupaciones.

Hendrick Hoeck es el fundador de la Asociación Suiza de Amigos de las Islas Galápagos. El es un biólogo de nacionalidad suiza, con ascendencia alemana, que nació en Bogotá, Colombia, hace 60 años.

Su padre, geólogo, y su madre, periodista, salieron de Alemania en tiempos de Hitler y se conocieron en Sudamérica. De ellos heredó su pasión por el estudio y la divulgación de las maravillas de la naturaleza.

Su carrera universitaria de Biología la realizó en Munich, hace 33 años. Allí ganó una beca para investigar las características del damán, un mamífero primitivo africano, en el Parque Nacional Serengeti, en Tanzania.

En África supo que la Estación Científica Charles Darwin, en el archipiélago ecuatoriano de Galápagos, necesitaba un director. Postuló, y entre 1978 y 1980 estuvo al frente de la misión.

Al concluir su período, Hoeck gestionó la creación de redes de apoyo a las investigaciones en Galápagos. Entonces se formaron asociaciones de amigos de las islas, en EE.UU., luego en Inglaterra, y en 1994 en Suiza.

El custodio del lago Constanza

Hendrick Hoeck vive actualmente en Kreuzlingen, a orillas del lago Constanza, en la frontera suizo-alemana. En el lugar impulsa tres proyectos de concientización ecológica.

El primero está relacionado con la purificación del agua del lago Constanza, fuente para 2,5 millones de suizos. Según Hoeck, las primeras amenazas a este ambiente se dieron en el siglo XIX, cuando circulaban naves de gran calado por la zona.

“La contaminación con aguas servidas vino después. Así, hacia los años setenta, el nivel de oxígeno en el lago se había reducido notablemente”, explica el biólogo.

Luego, la conservación de la hormiga roja, endémica de la zona, y el reconocimiento de los roedores primitivos del noreste de Suiza, son otros de sus temas de estudio.

Un trotamundos

“Tengo mi corazón dividido en tres continentes”, enfatiza Hoeck. En Europa le inquieta la preservación del lago Constanza; en África apoya las acciones del Parque Nacional Serengeti, y en América se involucra en tres iniciativas.

El apoyo a las islas Galápagos es fundamental. Pero sus investigaciones también abarcan la preservación de fuentes de agua, para lo cual participa en la red internacional Lagos Vivos. El lago Chapala, en México, es el centro de su lucha.

Y en homenaje a Colombia, la tierra de su infancia, Hoeck estudia los humedales alto andinos, sitios con uno de los índices de biodiversidad más altos del mundo.

Hoeck sostiene que “el conservacionismo es puro idealismo, es una lucha de quijotes”. Por fortuna, el sueldo que recibe su esposa, según comenta con humor, le da comodidad para dedicarse a la ecología.

swissinfo, Iván Flores Poveda

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