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Un sótano lleno de recuerdos de viaje prohibidos

Caracoles de mar, pieles de cocodrilo y esculturas de marfil entre los recuerdos de viaje confiscados. swissinfo.ch

Los suizos, viajeros por excelencia, regresan a su país con recuerdos de viaje que en algunas ocasiones resultan prohibidos o requieren de un permiso especial para su importación.

Este contenido fue publicado el 10 mayo 2006 - 12:22

Estos tesoros, que van desde objetos de piel de serpiente hasta esculturas de marfil, son confiscados y guardados en un sótano de la Oficina Veterinaria Federal en Berna.

El olor a cuero curtido comienza a sentirse en el pasillo que dirige al sótano de la Oficina Veterinaria Federal. Ya en la puerta, se vuelve más intenso y penetra en la nariz del visitante.

Mathias Lörtscher muestra la variada colección de productos confiscados. La mayoría de ellas han sido realizadas a partir de plantas o animales prohibidos. "Por el momento son algunos miles de objetos. Antes había más."

Lötscher dirige el Departamento de Protección de Especies de la Oficina Veterinaria Federal. Por ende, es el responsable de la incautación de estas vedadas curiosidades de la flora y fauna mundial, que fueron traídos a Suiza -en la mayoría de los casos- por turistas que ignoran las regulaciones en la materia.

Obras de arte y abstrusos

Junto a unos colmillos de elefante finamente tallados se encuentran productos hechos con caparazones de tortugas marinas cuya exportación o importación están absolutamente prohibidas. Algunas de estas piezas son verdaderas obras artísticas y han sido esculpidas con gran dedicación.

No obstante, la mayoría de las piezas depositadas en este lugar son trabajos de un gusto muy tosco. Lötscher muestra uno de ellos: un cráneo de mono convertido en tabaquera y rodeado de cientos de ornamentos en forma de calavera. "Un gusto a discutir", comenta.

"Un gran espacio del sótano lo ocupan bolsas y zapatos realizados con piel de cocodrilo y abrigos de animales salvajes. Esta vestimenta es confiscada con frecuencia porque los turistas carecen del permiso correspondiente.

"Si el turista no tiene el permiso, se le da un plazo para presentarlo. Entre tanto, el producto es incautado a título preventivo", explica Lörtscher. "Si no consigue el documento, el objeto es enviado a nosotros y es conservado en este cuarto de confiscaciones."

Pero quién sabe desde el inicio de sus vacaciones lo que comprará de recuerdo de su viaje y traerá consigo de vuelta a casa. En el mercado casi nadie aborda el tema del permiso. A esto se debe que muchos de estos objetos van a parar a este almacén. "Conseguir posteriormente un permiso en el país de origen del producto es prácticamente imposible", subraya Lörscher.

Acuerdo internacional

La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de la Fauna y la Flora Silvestres (CITES) establece qué animales o sus productos no pueden ser exportados y aquellos que pueden serlo sólo con el permiso correspondiente. Se trata de un acuerdo internacional concertado por 160 Estados signatarios.

"Siempre hay un comercio detrás de todo esto", indica Lörtscher, y por eso es necesario que sea regulado. "Un comercio controlado tiene sin duda aspectos positivos", sentencia. Es el caso, por ejemplo, de países con suficientes reseras de marfil y que, por tanto, pueden aprovechar esos recursos.

"El comercio del marfil comercializado de forma legal está permitido entre los países signatarios del CITES. Sin embargo, por ahora las condiciones para este comercio aún no han sido cumplidas."

Muy poco conocido

Con excepción de las pieles, la mayoría de los objetos incautados provienen del turismo. Son pocos los viajeros que saben sobre esta convención.

Si bien es verdad que en los aeropuertos de Ginebra y Zúrich se encuentran anuncios sobre las especies protegidas, estas informaciones sólo llegan a pocas personas.

"Hemos empezado a informar más al respecto", subraya Lörtscher. Por una parte, la página Internet se ha revisado para hacerla más informativa, y por otro lado, se ha buscado el contacto del mundo de la política y la economía.

La industria relojera suiza es la que con mayor frecuencia entra en conflicto con CITES a causa de los materiales con los que elabora las correas de los relojes.

En colaboración con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), CITES redacta actualmente un folleto que aborda la problemática de los souvenirs de viaje. El documento será presentado al público a principios de 2007.

Para museos o para la formación de funcionarios de aduana

El material confiscado se encontraba hasta el año pasado en un sótano más pequeño que el actual. A partir del 2006 se ha designado este espacio cuatro veces mayor que el anterior. Sea como sea, el sitio tiene aún poco espacio disponible.

"Eliminamos muchos objetos con regularidad", dice Lörtscher. Por el momento esperan su turno unas mil pieles de felinos salvajes, elaboradas en la década de los años 70.

En ocasiones, los museos solicitan el préstamo de algunas pieles, pero la mayoría de todos estos productos prohibidos nunca se vuelve a usar.

Lo que queda en el depósito es utilizado con regularidad para fines de formación del personal de aduanas. "Grupos de aduaneros visitan el sótano entre tres o cuatro veces al año para ver los objetos". El resguardo de todos estos tesoros invendibles está cerrado al público.

swissinfo, Christian Raaflaub
(Traducción del alemán: P.I.)

Datos clave

Están prohibidos o requieren de permiso:

Marfil
Caparazones de tortuga
Caracoles
Coral
Animales vivos tales como mamíferos, aves, reptiles y anfibios
Piel o productos de cuero (cinturones, llaveros...) Pieles (también piezas pequeñas) de especies protegidas.
Más de 250 gramos de caviar por viajero.
Preparaciones zoológicas (mariposas, serpientes, cocodrilos...) de animales protegidos.
Dientes, plumas, huesos, pelo y lana de especies protegidas.
Plantas protegidas como cactus y orquídeas.

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Contexto

La CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) es un acuerdo internacional concertado por más de 160 gobiernos.

Tiene la finalidad de velar por el comercio internacional sostenible de unas 5.000 especies animales y de 28.000 tipos de plantas en peligro.

CITES respalda el comercio de productos o ejemplares de especimenes animales o vegetales que no afecte el desarrollo sostenido y natural de las especies en cuestión.

El acuerdo entró en vigor en Suiza en 1975.

En el marco de CITES, la Oficina Veterinaria Federal y Aduanas confisca objetos prohibidos o que hayan sido vendidos sin los documentos de comercialización necesarios.

La Oficina Veterinaria Federal es la encargada de ejecutar la convención en Suiza y de almacenar los objetos confiscados.

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