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Un toque de patriotismo en un mundo globalizado

El presidente Schmid recuerda que los suizos pueden estar orgullosos de su país. Keystone

Con motivo del 1 de agosto, Fiesta Nacional de Suiza, el presidente de la Confederación, Samuel Schmid, se dirige a los compatriotas que viven en el exterior.

Este contenido fue publicado el 28 julio 2005 - 18:59

Un discurso que swissinfo/Radio Suiza Internacional quiere hacer llegar a las cuatro esquinas del mundo.

Queridos suizos del extranjero,
Queridos compatriotas que se encuentran lejos de la patria,
Apreciados invitados de la Fiesta Nacional 2005:

¡Buenas tardes! Buona sera! Guete’n obe! Good evening!

Cualquiera sea el continente donde ustedes viven, cualquiera sea la ciudad en donde ustedes celebran la Fiesta Nacional este año, las campanas de mi comuna de origen, Attiswil, a los pies del Jura, acompañarán mis más cordiales saludos.

Esta evocación del sonido de las campanas no dejará de despertar en ustedes un sentimiento patriótico y, quizá, ¿un sentimiento de nostalgia?

No se preocupen. Si ustedes no experimentan estos sentimientos, si ustedes han cortado el contacto con su país, probablemente no han respondido a esta invitación. Pero lo cierto es que ustedes están aquí y la Fiesta Nacional será, así lo espero, ¡el toque de patriotismo en un mundo globalizado!

Estoy seguro de que sus anfitriones han previsto todo lo necesario para la celebración de la Fiesta Nacional: los faroles, las salchichas, los asados, los vinos de nuestras regiones y, probablemente, un fuego al caer la noche. Y desde luego, las banderas.

Patriótico y abierto

La cruz blanca sobre fondo rojo, símbolo de nuestro país, se ha puesto muy de moda durante estos últimos años. Este símbolo ya no es ornamento exclusivo de las navajas de bolsillo de nuestros soldados, sino que decora monederos, paraguas, bolsos, gorros y camisetas. ¡Nada puede llevarse con más afecto: la 'suicitud’ es un estilo de vida!

Este renacimiento del patriotismo no nos impide estar abiertos al mundo. La bandera suiza ondea también en Estrasburgo, frente a la sede del Consejo de Europa; en Ginebra y Nueva York, ante las sedes de la Organización de las Naciones Unidas, y en los Balcanes, sobre los campamentos de nuestros soldados de la paz.

La patria no se opone a la apertura al mundo. Las dos son complementarias y su Fiesta Nacional es el mejor ejemplo.

Cara a cara

Queridos compatriotas del extranjero: he situado mi mandato presidencial bajo el lema "Encuentro 05", porque sigo convencido de que incluso en la era de la comunicación que va en todas las direcciones, de la interconexión a escala mundial, de los mensajes en la telefonía móvil, de los correos electrónicos, de los mensajes multimedia y de las videoconferencias, la comunicación directa con las personas es la única que sigue siendo auténtica.

Por esta razón aprovecho mis desplazamientos al extranjero para encontrarme con los suizos que viven fuera. Del mismo modo que los encontraré oficialmente con ocasión de la Fiesta de Unspunnen, que pronto tendrá lugar en Interlaken. Quisiera saber en efecto cómo están ustedes, cuáles son sus eventuales problemas, qué relaciones tienen con su nueva patria. Quisiera saber también cómo ven a Suiza desde el exterior

Los 714 años de la Confederación, los 157 años de nuestro Estado federal moderno muestran que la historia de Suiza es la historia de un éxito. Para un país tan pequeño no es evidente haber atravesado tantos siglos.

Para ello fueron necesarios el coraje, la habilidad, la inteligencia y la tenacidad de sus habitantes durante 25 generaciones.

Gratitud

Fueron también necesarias la providencia y la protección del Todopoderoso. Una vez más esto me resultó evidente hace algunas semanas, el 8 de mayo, durante la conmemoración de los 60 años del final de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Una guerra de la cual, felizmente, nuestro país fue preservado.

La Fiesta Nacional es entonces una acción de gracias. Muchos han eliminado de su vocabulario esta palabra. Sin embargo, ¡todos tenemos razones para decir gracias!

Es cierto: tenemos los mismos problemas de otros países industrializados que tienen una población cada vez más multicultural. También es cierto que las finanzas federales no son las que fueron. El crecimiento económico es inferior a la media y los seguros sociales deben ser garantizados a largo plazo. No obstante, en comparación con otros países, somos más bien favorecidos.

Bazas

En realidad olvidamos muy fácilmente nuestras bazas. Sin duda, ustedes, suizos del extranjero, tienen más conciencia de esas buenas cartas, justamente gracias a su punto de vista desde el exterior: la espectacular belleza de nuestros paisajes, las excelentes infraestructuras de transporte, un sistema de salud de calidad, un nivel de educación muy alto, una inflación débil, poco desempleo, respeto de las minorías y, en fin, una estabilidad política.

Al reconocimiento se suman la alegría e incluso un poco de orgullo. Nos corresponde a nosotros y a la generación montante conservar estas bazas. La 'Quinta Suiza’, los 600.000 suizos del extranjero, también contribuyen a ello. Porque son ustedes, queridos compatriotas, quienes contribuyen, a preservar la buena reputación de nuestro país en el mundo. Una reputación que asocia a Suiza con fiabilidad, calidad y espíritu de innovación.

Queridos participantes en la Fiesta Nacional: me hace feliz la idea de que ni las fronteras ni el tiempo pueden quebrantar su apego a Suiza. En nombre del Consejo Federal les deseo pleno éxito en su vida privada y profesional y una agradable velada bajo nuestra bandera nacional.

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