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Guiños a democracia participativa


Bolivia: Autonomías sí, pero… con sujeción nacional



Por Félix Espinoza, La Paz




“Es necesario  llevar a todos  la información amplia de la consulta, para que el voto sea consciente y democrático": Rosario Barrenechea Hugli.   (Keystone)

“Es necesario  llevar a todos  la información amplia de la consulta, para que el voto sea consciente y democrático": Rosario Barrenechea Hugli.  

(Keystone)

“Sabemos que no es una autonomía plena. Apostamos a un país unitario con autonomías” que con estatutos adecuados permita generar recursos económicos y acordar un Pacto fiscal de redistribución equilibrada, explica a swissinfo.ch, Nelson Guarachi,  ex presidente de la Asamblea Departamental Legislativa de La Paz refiriéndose a los referendos autonómicos que tendrán lugar el 20 septiembre de este año.

Quien gestiona las riquezas naturales: minería e hidrocarburos, entre otras, es el Estado Central, mientras que las regiones propietarias quedan sometidas a las ‘regalías’ o transferencias otorgadas que, en muchos casos, parecen inadecuadas. “El estatuto autonómico plantea, por ende, una participación activa en la cadena productiva” con empresas estratégicas y otras actividades, recalca el exparlamentario.

Estado Plurinacional de Bolivia

Superficie: 1 098 000 km2

Población: 10 027 254 habitantes

Forma de Gobierno: presidencial

Evo Morales Ayma, primer presidente indígena desde el 2006.

Organización territorial: Departamentos, Provincias, Municipios y Territorios indígena originario campesinos.

La Constitución del Estado reconoce 36 etnias, con lenguajes propios (quichua, aimara, guaraní y otros además del castellano).

Ese telón de fondo mueve desde hace tiempo la inquietud de manejar por cuenta propia los beneficios, por ejemplo, de la minería en Potosí y Oruro o los hidrocarburos en Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija, además de otros ámbitos como son la educación y la salud. Sin embargo, todo dependerá (en un futuro aún incierto) de lo que los estatutos autonómicos consigan con el visto bueno del electorado.

Desconocimiento de los textos

Más allá del rigor que pueda tener la redacción de los Estatutos, preocupa el desconocimiento casi total de esas propuestas que, sin tiempo de enterarse, votará el elector cansado de los últimos llamados a las urnas.

Algunos de esos documentos comenzaron a ser bosquejados hace años, como el de La Paz (2009) y en el 2014 recibió el visto bueno del Tribunal Constitucional, tras un proceso que implicó la recepción, examen e inclusión de sugerencias e iniciativas planteadas desde las 20 provincias del departamento y unas 500 organizaciones sociales de La Paz y el Alto.  “La autonomía es una necesidad imperiosa. El ciudadano se manifestará con un sí o un no. Si gana el sí, La Paz será autónoma”, recalca Nelson Guarachi Mamani.

El referendo es relativamente nuevo en Bolivia y es probable que muchos electores ni siquiera se acuerden por qué votaron en los tres referendos anteriores.  “Es necesario madurar las cosas, llevar a todos  la información amplia de la consulta, para que el voto sea consciente, democrático y no dirigido”, constata Rosario Barrenechea Hugli, ciudadana boliviano suiza, admiradora del sistema de democracia directa de la Confederación Helvética y de la funcionalidad del modelo federal de Brasil.

Se habla con frecuencia de las bases, de las que siendo más del 60% de la población son proclives a seguir las instrucciones del oficialismo (en la actualidad el gobernante Movimiento al Socialismo del presidente Morales) , dice por su parte el doble nacional Markus Hugli, habituado a participar en las votaciones realizadas en su país de origen: Suiza. A su juicio, es lamentable la falta de instrucción política para hacer lo propio en su país de adopción, Bolivia.

Autonomía tutelada

“Hemos avanzado mucho en la parte legislativa, pero en lo concreto, en el día a día compruebas que tienes una autonomía tutelada”, señala el politólogo Iván Arias sin desconocer que el país está en un proceso autonómico en ciernes, con profundidad.

A la descentralización administrativa municipal, consecuente de la Ley de Participación Popular (1994), le han  seguido las del Diálogo, del IDH y la actual Ley Marco de Autonomías.

El concepto real es la propia definición que está en la Constitución, la correcta: es autonomía política, autonomía en la capacidad de legislar y en la de ejecutar”, precisa Arias al tiempo de reiterar que aún siendo un enunciado brillante no ocurre en la práctica.

Lo que comenzó con buenos augurios en la autonomía municipal va dejando de serlo porque atender las necesidades ciudadanas con proyectos de obras que ‘deben’ pasar el tamiz de técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda dificulta su curso. Tanto que la rapidez o el retraso de un trámite puede llegar a depender hasta del estado de ánimo de quienes tienen la luz verde o roja en la mano, anota Arias. Más aún si se trata de municipios de pequeños ingresos, especialmente en los rubros de educación y salud.

La situación es mucho más complicada en las gobernaciones departamentales cuyos ingresos dependen ostensiblemente de las asignaciones del Gobierno central, aún cuando esos fondos provengan de sus fuentes naturales.

¿Federalismo?

“Los bolivianos estamos demostrando de a poco que somos capaces de transformar la sociedad”, sostiene Nelson Guarachi en cuya perspectiva es prematuro pensar en un sistema federal, porque el país debe ganar ‘musculatura económica’ antes de dar ese paso.

“El federalismo es un camino al cual vamos a avanzar los bolivianos”, dice por su parte Iván Arias remitiéndose al espíritu de la Constitución y la Ley de Autonomías que ya establecen las autonomías originarias con capacidad no sólo legislativa y ejecutiva como las departamental y municipal, sino también judicial,  figura considerada como el germen de “lo que va a ser el federalismo en Bolivia”.

En todo caso, el gobierno de Evo Morales, primer presidente indígena que en el 2006 llegó al poder por las urnas, descarta el sistema de Estado Federal.

Dado este panorama, el electorado boliviano irá  en septiembre a decir SÍ o NO a cinco estatutos autonómicos departamentales sin saber a ciencia cierta qué están votando y, por ende, sin la reflexión necesaria de que las “decisiones que tomen tendrán implicaciones colecticas, personales y públicas cuando entre en vigor desde la próxima legislatura (dentro de cinco años)”.  Por eso extraña, la premura.

A guisa de explicación, el analista político ensaya este razonamiento: “Normalmente, los bolivianos vamos a votar por amores y odios y no tanto por un voto razonado”.

Autonomías

Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías, establece la parte esencial del Artículo 1 de la Constitución que proclama la creación y consolidación de autonomías departamental, municipal y de pueblos indígenas.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) convoca los referendos, pero los que deben hacer conocer el contenido de los estatutos autonómicos o las cartas orgánicas a los ciudadanos son las instancias que han generado esos documentos”, precisa el ex vocal del TSE, Marco Ayala.

En septiembre votarán sobre los estatutos autonómicos en los Departamentos de La Paz, Oruro, Potosí, Cochabamba, Chuquisaca.

El referendo debería de haberse efectuado el 12 de julio, fue postergado por la crisis que se desató en el Tribunal Supremo Electoral por denuncias de corrupción y afinidad de los miembros de esta institución al partido de gobierno que dio lugar a la renuncia de todos ellos, causa que ocasionó que la fecha sea trasladada al mes de septiembre.

La Asamblea Legislativa del Estado Plurinacional de Bolivia espera designar a las nuevas autoridades del TSE en los próximos días para llenar este vacio. 

Salvando distancias, “para cada votación (en Suiza), también los suizos en el extranjero recibimos una explicación de los pro y los contra de lo que quieren hacer con el referendo a la iniciativa popular propuesta” y ese no es precisamente el caso en el país donde el exfuncionario de la cooperación suiza Markus Hugli ha establecido residencia.

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