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Elecciones autonómicas


Cataluña, una incertidumbre más allá de las urnas



Por Marcela Águila Rubín, Aarau




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Cientos de miles de catalanes ganaron las calles de Barcelona el 11 de septiembre para celebrar la La Diada. La festividad nacional de la comunidad autonómica marcó el inicio de las las elecciones del próximo día 27, diseñadas para determinar si la ciudadanía local quiere (o no) independizarse de España. (Keystone)

Cientos de miles de catalanes ganaron las calles de Barcelona el 11 de septiembre para celebrar la La Diada. La festividad nacional de la comunidad autonómica marcó el inicio de las las elecciones del próximo día 27, diseñadas para determinar si la ciudadanía local quiere (o no) independizarse de España.

(Keystone)

Las fuerzas independentistas recurren a las elecciones autonómicas para determinar si los catalanes quieren o no mantenerse en el seno de España. Una voluntad semejante solo sería mesurable a cabalidad a través del referéndum que el Gobierno central ha desautorizado. Entre ilusiones, amenazas, manipulación y hartazgo, la ciudadanía acude a las urnas el 27 de septiembre. ¿Una vía legal…? Análisis.      

“No hay ruptura con la legalidad”, afirma Yanina Welp, politóloga del Centro de Investigación para la Democracia Directa (c2d) de Aarau. Como en cualquier elección convencional, para los comicios autonómicos de Cataluña han sido presentados candidatos y planteadas promesas. Lo complejo, aclara, es que la propuesta independentista abre posibilidades que sí pueden violar la legalidad.

Doctora en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (upf) y directora regional para América Latina del c2d, Yanina Welp mantiene lazos estrechos con Cataluña, comunidad en la que vivió ocho años. Desde esa doble perspectiva, analiza para swissinfo.ch diversos aspectos relacionados con el próximo escrutinio autonómico, convocado con carácter plebiscitario. 

El leitmotiv de su desglose: incertidumbre. ¿Hasta dónde y cómo podrán llegar las fuerzas independentistas con sus promesas? ¿Hasta dónde el Gobierno central con su cerrazón y sus amenazas? ¿Qué incidencia podrían tener las elecciones nacionales de diciembre? ¿Quiénes y hasta dónde apoyan el corte con Madrid? 

“La división de fuerzas es muy compleja. Está claro el importante soporte de la sociedad catalana al independentismo, pero no es mayoritario. Sin embargo, tampoco el otro lado es mayoritario. Eso genera un componente de incertidumbre porque no podemos suponer que del otro lado la gente es homogéneamente españolista. Hay gente que no quiere la independencia pero que también está harta del Partido Popular (PP) y de ciertas políticas españolas”.

“A fuego vivo”

La situación, califica, “está al fuego vivo” con críticas a la dirigencia catalana por la celebración de las elecciones un domingo de puente, cuando se ausentan los habitantes de Barcelona (más proclives a votar otra opción), y el allanamiento de la sede de la independentista Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) bajo la sospecha de que su dirigente, Artur Mas, habría recibido fondos irregulares para su campaña.

A reserva de conocer los resultados de las pesquisas, nuestra interlocutora señala el oportunismo político de la medida, lo que no sería un hecho aislado: “Históricamente, meterse con Cataluña o con el País Vasco le da rendimientos electorales al PP en otras partes del territorio”, acota, y aúna que “ese juego ya llegó demasiado lejos”.

El Gobierno español ha atizado el anhelo secesionista catalán con su reacción constante de “hablar de la ley como si fuera palabra santa”. La ley, enfatiza Yanina Welp, está para cumplirse, pero un marco jurídico es acordado por un colectivo para establecer un marco de convivencia. “Entonces, no es inamovible. En cualquier país, en cualquier situación puede discutirse una y otra vez y desmontarse”.

En España, recuerda nuestra entrevistada, se ha modificado la Constitución en función de otras cuestiones, pero respecto a Cataluña hay una barrera total. “No hay ningún argumento más allá de decir: ‘la ley dice que no’. Es un cerramiento total”.

Una discusión errónea

Destaca la especialista que el proceso tiene un impacto muy profundo, a pesar de lo cual es tratado con una “superficialidad extrema”, sin considerar aspectos esenciales como el de si una autonomía puede hacer una consulta y tomar una decisión directamente e iniciar un proceso de independencia del Estado.

En ese tenor, cita el modelo de Quebec, que lo permitió y el del Jura, en Suiza, en el que tuvo que votar la unidad, el cantón, el país y cada una de las subunidades interesadas. “En España, deplora, esa discusión no se ha dado”.

¿Qué pasa con una ciudad catalana importante que no quiera formar parte de la Cataluña independiente?, inquiere. ¿Quién tendría derecho a votar: todos los españoles o solamente los catalanes?

Aspectos como esos deberían analizarse, “en lugar de la discusión absurda que ha habido hasta ahora”

Vinculada afectivamente con Cataluña, Yanina Welp considera que votaría NO a la separación del resto de España en el contexto en que este reclamo se ha propulsado y considerando los actores centrales, como el partido del actual presidente de la Generalitat, Artur Mas, pero defiende firmemente el derecho a la consulta ciudadana. “Estoy a favor de que se regulen este tipo de mecanismos”.

Empero, lamenta que no solo respecto al de Cataluña, el Gobierno de España cierre sistemáticamente las puertas al debate. “No hay posibilidad hoy de que la ciudadanía intervenga como en Suiza, por ejemplo, en derogar o proponer una ley. No hay canales en España más allá de lo electoral”.

En su lectura sobre la problemática catalana, la especialista incluye a las autoridades locales y se refiere a los pronunciamientos del líder independentista en el sentido de que cuando la comunidad gestione sus propios recursos procederá a su redistribución.

Las incoherencias de Mas

“Pero cuando Mas llegó a la Presidencia de la Generalitat inició los recortes sociales”, denuncia. Añade que el líder de la CDC “agrega esta cuota de manipulación y despropósito porque mantiene ese discurso cuando ha desmantelado los hospitales y la escuela pública de forma semejante a como se ha hecho en otras gobernaciones en manos del PP”.

En ese tendido contexto, los catalanes sufragarán el 27 de septiembre y es probable que las fuerzas independentistas logren el respaldo (por escaños) de la mayoría. El acuerdo previo es que Artur Mas asuma la presidencia del Gobierno y Oriol Junqueras, de Esquerra Republicana de Cataluña, la vicepresidencia. Abrirían entonces un proceso de transición de 18 meses que llevaría a la independencia y a una nueva Constitución.

Mas ha reiterado que contempla la declaración unilateral de independencia como última salida. “Sin embargo, este proceso claramente conduce a eso. Por eso la incertidumbre es realmente elevada”, subraya Welp. “Vemos un electorado que probablemente va a respaldar el derecho a decidir o, directamente, la declaración de independencia como hoja de ruta, pero los actores no tienen muy claro qué va a ocurrir”.

La incertidumbre no se limita a Cataluña. Si bien el Gobierno del PP se ha cerrado radicalmente, son inciertas las opciones que pudieran generar las elecciones de diciembre en España. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) rechaza algunas de las actuaciones del PP, pero en general respalda la negativa, analiza la politóloga. A guisa de ejemplo, la carta del otrora dirigente socialista, Felipe González, “que ha ofendido mucho a los catalanes”.

Podemos, una solución, pero…

Para la politóloga, un triunfo de Podemos generaría otra serie de perspectivas porque apoya la posibilidad de reformar la Constitución para que se convoque a un referéndum. Sin embargo, el partido de Pablo Iglesias, que participa en la coalición ‘Cataluña Sí se Puede’ ha perdido apoyos en los últimos meses, y según las encuestas, el PP ganaría las elecciones en el Estado aunque sin mayoría absoluta.

“Es un escenario en donde realmente cuesta pensar qué va a ocurrir. Creo que va a haber una nueva ronda de conflicto y que es muy difícil saber cómo puede acabar, porque alguien tiene que ceder algo”.

Entre las opciones, Yanina Welp alude a la posibilidad de que los actores catalanes, Mas, por ejemplo, admita públicamente la imposibilidad de cumplir las promesas y detone una crisis al interior de ‘Juntos por el sí’. O, por el contrario, que siga adelante. Se pregunta entonces ¿cuál sería la reacción del Estado? ¿Qué van a hacer, enviar tanques a Cataluña…?

“Me parece absolutamente impensable”, se responde. “A esta altura es muy difícil intervenir una autonomía en la que se da un proceso completamente pacífico en una sociedad en la que, digamos, la mitad, especialmente los jóvenes, apoya la independencia. Sería un caos”.

Elecciones Cataluña, actores

Independentistas

‘Juntos por el Sí’: Convergencia Democrática por Cataluña (CDC); Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Omnium Cultural, principalmente.

Candidatura de Unidad Popular (CUP)

No independentistas

Ciudadanos

Coalición ‘Cataluña Sí se Puede’: Iniciativa por Cataluña Verds (ICV), Esquerra Unida y Alternativa (EUiA), Podemos y Equo.

Partido Socialista Catalán (PSC)

Partido Popular Catalán (PP) 

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