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Monitoreo electoral


Derechos humanos, triunfo para observadores suizos







La OSCE ha monitoreado elecciones en más de 30 países, incluido Kosovo, en las dos últimas décadas.   (Keystone)

La OSCE ha monitoreado elecciones en más de 30 países, incluido Kosovo, en las dos últimas décadas.  

(Keystone)

Margret Kiener Nellen es una observadora electoral internacional y una experimentada política suiza. Para ella, una fuerte base constitucional es esencial para garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos y de las minorías. Pero duda que el estilo suizo de democracia directa pueda ser aplicado en otro país.

“Un sistema semejante puede funcionar mejor en una sociedad moderna y en un país pequeño”, dice Kiener Nellen. “Pero tiene un precio”.

La historia ha demostrado que a Suiza le ha funcionado bien su modelo en las buenas y en las malas y ha contribuido a integrar a las minorías, ya sean lingüísticas, religiosas o sociales, asienta.

“Ciertamente, tomó tiempo desarrollar la democracia directa y el sistema tiene que mantener suficiente flexibilidad para hacer frente a nuevos desafíos”.

La diputada Kiener Nellen, abogada y traductora con años de experiencia como política a nivel local y nacional, ha sido observadora electoral de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que reúne a 57 países y cuyo mandato incluye la promoción de elecciones justas.

Como miembro del Parlamento por el Partido Socialista, la abogada se unió al equipo de observadores suizos hace tres años y ha participado en siete misiones, en particular en países del antiguo bloque socialista y en Turquía, lo que la hace la más activa de los ocho integrantes de la delegación. 

Margret Kiener Nellen es miembro del equipo de observadores parlamentarios suizos desde 2013. (Kienernellen.ch)

Margret Kiener Nellen es miembro del equipo de observadores parlamentarios suizos desde 2013.

(Kienernellen.ch)

La política (62) considera que puede ser difícil participar en misiones de la OSCE debido a lo apretado de la agenda con actividades profesionales, parlamentarias, así como viajes al extranjero.

¿Lecciones suizas?

Su nacionalidad suiza no la distingue realmente de parlamentarios de otros países.

“Las misiones de observación no son el momento para elogiar a Suiza como ejemplo de participación ciudadana en la política”, comenta.

Observación electoral de la OSCE

Las misiones internacionales de observadores de la Oficina para las Instituciones Democráticas y de Derechos Humanos (OIDDH) de la OSCE se iniciaron en 1996.

Cada misión electoral estándar tiene entre 100 y varios miles de observadores.

Por lo general, llegan varios días antes de la votación, reciben instrucciones sobre sus funciones y responsabilidades. Divididos en pequeños grupos, visitan hasta 20 centros de votación por día dentro en un área asignada.

En los últimos 20 años, más de 300 misiones han sido desplegadas en la región de la OSCE, que incluye Europa, la otrora Unión Soviética y EE UU.

Alrededor de 780 parlamentarios de los Estados miembros de la OSCE y los países socios han participado en 22 operaciones desde 2013-2015, de acuerdo con la OSCE.

La delegación de observadores del Parlamento suizo se compone de ocho miembros que han participado en diez misiones.

No obstante, Suiza goza de una buena reputación, añade.

“Eso no quiere decir que no seamos cuestionados. En Turquía, por ejemplo, recibimos críticas de funcionarios electorales sobre los derechos humanos y la libertad de expresión en Suiza, a causa principalmente del caso Doğu Perinçek”.

El controvertido político turco fue hallado culpable de racismo por los tribunales suizos por negar la masacre de armenios en la época del Imperio Otomano. La Corte Europea de Derechos Humanos dictaminó el año pasado contra Suiza.

En su experiencia, los funcionarios electorales a menudo están suficientemente ocupados en la gestión de los centros de votación y la presencia de observadores internacionales puede ser estresante para ellos.

“Nuestro trabajo como observadores es mantener un ojo vigilante para detectar cualquier irregularidad e informar de inmediato. No es el momento para tratar de dar lecciones sobre democracia suiza”.

Derechos humanos

Además de hacerlo en Turquía, Kiener Nellen ha participado desde 2013 en misiones de la OSCE en Tayikistán, Turkmenistán, Moldavia y Hungría.

Si el tiempo lo permite, piensa viajar a Rusia y a Estados Unidos este año en el marco de su mandato como parlamentaria observadora de la OSCE.

A más largo plazo, espera actuar como coordinadora de una misión de la OSCE para supervisar el procedimiento.

“He trabajado en derechos humanos durante mucho tiempo. Una misión es la oportunidad perfecta para conocer el sistema político de un país y averiguar cómo se aplica la ley electoral en términos prácticos en los centros de votación”.

Ha advertido que la tarea de un observador internacional puede ser complicada, aunque puede suponer sorpresas agradables y desagradables.

Recuerda una ocasión en la que los guardias turcos le impedían el acceso a un espacio de voto en una prisión.

Se acuerda igualmente de aquella ocasión en que se quedó atascada en la nieve con un colega estadounidense, un conductor local y un intérprete en el camino a un pueblo en una región montañosa en Tayikistán. Tuvieron que volver a la sede, en Dushanbe, sin haber inspeccionado el centro de votación situado en la parte más alta del distrito, por encima de los 3 000 metros.

Diego Cruvinel, funcionario de un tribunal electoral en el estado brasileño de Minas Gerais, durante su visita a Senado suizo. (swissinfo.ch)

Diego Cruvinel, funcionario de un tribunal electoral en el estado brasileño de Minas Gerais, durante su visita a Senado suizo.



(swissinfo.ch)

Observación en Suiza

La OSCE no es la única organización que envía observadores para supervisar elecciones. El Consejo de Europa, la Unión Europea, la Organización de los Estados Americanos, la Unión Africana, así como grupos de derechos humanos y expertos individuales también lo hacen.

Como parte de una visita privada, un alto funcionario de un tribunal electoral en el estado brasileño de Minas Gerais viajó a Suiza el año pasado para reunir información de primera mano antes y durante las elecciones parlamentarias de octubre.

Diego Cruvinel encontró que la organización de las elecciones en Suiza es un reflejo de la vida política y social del país.

“Se trata de un sistema basado en la confianza”, dijo Cruvinel en una entrevista con la redacción en lengua portuguesa de swissinfo.ch.

A Cruvinel le sorprendió que en algunos centros de votación las boletas se cuenten todavía manualmente.

El profesor de Derecho de la Universidad de Belo Horizonte se refirió a las críticas internacionales del sistema de financiación electoral de Suiza y a su falta de transparencia.

Expresó dudas sobre si el modelo suizo de democracia directa podría ser aplicado en un gran país como Brasil.

Para él, no está claro si los ciudadanos tienen suficientes conocimientos sobre la temática en juego durante una votación popular y si los medios de comunicación proporcionan la información suficiente y justa para todos.


Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch

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