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Una victoria de la derecha conservadora







Las dependencias del aeropuerto de Kloten, Zúrich, acogen a delincuentes condenados en espera de su deportación. (Keystone)

Las dependencias del aeropuerto de Kloten, Zúrich, acogen a delincuentes condenados en espera de su deportación.

(Keystone)

La iniciativa ‘Para la deportación de los extranjeros delincuentes’ ha superado el escollo de las urnas. Este resultado marca una victoria psicológica para la derecha conservadora, a un año de las elecciones federales.

Queda por ver cómo se va a llevar a la práctica y cuál será la actitud de la UE.

La Unión Democrática del Centro (UDC / derecha conservadora) ha vuelto a cosechar el éxito por medio uno de sus caballos de batalla: la población extranjera. A tenor de que siempre ha conseguido la victoria, la derecha conservadora, de hecho, obtiene unos resultados más que razonables para hacer frente a este problema.

Con su iniciativa de expulsar de Suiza a los extranjeros que cometan delitos graves o abusen de la ayuda social, la UDC estaba casi segura de conseguir una buena puntuación, o incluso ganar la elección. En efecto, no se ha centrado en los extranjeros en general, sino de forma específicamente en los delincuentes extranjeros, una categoría de población poco susceptible de obtener las simpatías de los ciudadanos.

Mientras el éxito de la iniciativa era lógico, también lo era el fracaso del contraproyecto creado por el gobierno y una mayoría del Parlamento. Este último, lo suficientemente cerca de la iniciativa respecto al objetivo, tenía la desventaja de tener que hacer frente tanto a la hostilidad de los partidarios de la iniciativa, como a la de los opositores de la expulsión de extranjeros delincuentes. Esta doble oposición han sido fatal.

“Victoria psicológica”

Este resultado representa una “victoria psicológica” de la UDC. A un año de las próximas elecciones federales, el partido más grande en el país, que a veces se dice en declive debido a las divisiones internas que le han afectado recientemente, demuestra que todavía es capaz de imponer en solitario su decisión.

La UDC se ha encontrado en realidad solo frente al gobierno y a todos los demás partidos, de la derecha moderada a la izquierda. Durante la campaña, estos últimos denunciaron las derivas xenófobas y la soluciones simplistas de la derecha conservadora. Lo que sí es constatable que la UDC continúa tematizando su temas favoritos en el camino hacia las urnas.

El análisis de la votación del domingo demuestra que el partido sigue gozando de un fuerte apoyo en la Suiza de expresión alemana, en particular en las zonas rurales. Sin embargo, su apoyo es inferior en los centros urbanos y en la Suiza francófona, aunque suficiente tener mayoría a nivel nacional.

La aceptación de la iniciativa para la expulsión solo puede que ejercer más presión en los otros partidos, de cara a las elecciones generales de otoño, que supondrá la renovación del Parlamento. Los partidos de centro-derecha han puesto de manifiesto que todavía no competir eficazmente con la derecha conservadora.

¿Aplicación?

Queda por ver si la iniciativa se podrá traducir a la realidad o si solo será un agradable golpe de Estado de la UDC. Por ahora, parece difícil dar una respuesta.

En Suiza, las demandas contenidas en la iniciativa estarán sujetas a adaptaciones legislativas y constitucionales. Pero este proceso puede ser muy largo, aunque un período máximo de cinco años puede transcurrir entre el momento en el que se acepta una iniciativa es aceptada y cuando entra en vigor.

Además, habrá que ver cuál será la reacción de otros países, en particular la Unión Europea. Durante la campaña, muchos habían calculado -Suiza y Bruselas- que la expulsión automática de delincuentes extranjeros contraviene los acuerdos bilaterales con la UE, especialmente en el contexto de la libre circulación de personas.

La compatibilidad de las demandas de la iniciativa con la legislación europea es principalmente una cuestión de interpretación, y queda por ver lo que precisamente interprete la UE. Pero una vez más, las cosas pueden ir para largo.

La prohibición de construir nuevos alminares, otra iniciativa de la UDC que aprobó el año pasado el pueblo suizo, también dio lugar a protestas de Bruselas. Pero más allá de las palabras, doce meses después, todavía no se ha notado ningún efecto práctico.

Tres preguntas

En la votación, los ciudadanos debían votar sobre tres preguntas relativas a la expulsión de extranjeros delincuentes.

La primera cuestión se refiere a la iniciativa de la UDC. Los ciudadanos debían decir si la aceptaban o no.

La segunda pregunta versaba sobre al decreto federal que sirve de contraproyecto. Una vez más, los ciudadanos tenían que decir si la aceptaban o no.

Por último había un tercer tema relacionado. Los ciudadanos debían determinar cuál de los dos proyectos preferirían caso de una doble aceptación.

swissinfo.ch



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