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Parlamentarias


Venezuela, ¿quo vadis?



Por Marcela Águila Rubín, Aarau




En vísperas de las parlamentarias de Venezuela, los grafitis reflejan diversas situaciones vigentes en el país, como el acceso controlado al dólar.   (AFP)

En vísperas de las parlamentarias de Venezuela, los grafitis reflejan diversas situaciones vigentes en el país, como el acceso controlado al dólar.  

(AFP)

En un país en el que las fronteras entre partido y Gobierno son cada vez más difusas y con una oposición no siempre responsable y democrática, el próximo domingo los venezolanos renovarán su Legislativo. La votación se produce en un clima de tensión exacerbado por la crisis económica, y a la sombra del reciente fracaso del ‘kirchnerismo’ en Argentina. ¿Qué expectativas tiene Venezuela?

El 6 de diciembre, el pueblo venezolano elegirá a los 167 representantes de la Asamblea Nacional. Actualmente, el Gran Polo Patriótico ocupa 98 escaños y la oposición, el resto.

“Cualquiera que sea el resultado que surja de las urnas, la situación será compleja”, considera la doctora Yanina Welp, directora regional para América Latina del Centro de Investigación sobre Democracia Directa de Aarau (c2d), asociado a la Universidad de Zúrich, y coordinadora de  una investigación sobre mecanismos de democracia directa en 18 países latinoamericanos.

swissinfo.ch:¿Cómo se efectúa la distribución de los escaños según los votos?

Yanina Welp: La Asamblea Nacional es unicameral y el sistema es bastante complicado porque combina el sistema uninominal con el proporcional. Hay 24 distritos, además de la capital, y luego vienen las circunscripciones. El sistema de distribución de votos privilegia al partido más fuerte. En la última elección, por ejemplo, la diferencia fue de menos de uno por ciento; sin embargo, el oficialismo obtuvo 98 legisladores y la oposición 65.

La situación es favorable al gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela, con mayor presencia en el territorio y con la obtención de muchísimos votos en los lugares donde el chavismo es fuerte. La oposición, por múltiples razones y por su propia responsabilidad, tiene muy poca llegada a las zonas rurales. En sus internas abiertas reunió apenas candidatos en 12 entidades federativas. Podría ser que en el porcentaje de preferencia de votos en centros urbanos la ventaja de la oposición sea muy alta, pero que no se traduzca automáticamente en escaños.

swissinfo.ch: Los mecanismos de seguridad para las votaciones en Venezuela son considerados como de los mejor blindados del mundo. ¿Caben entonces las denuncias de fraude?

Y.W.: Hasta ahora no ha habido fraude el día de la elección. Si uno ve los informes de los veedores internacionales, el cuestionamiento no está ahí sino en lo previo, en el sentido de que hay clientelismo, manipulación de la publicidad oficial, uso de recursos públicos y de programas sociales para hacer campaña. Puede haber muchos grises porque la situación se ha deteriorado mucho desde que está Maduro en el Gobierno.

swissinfo.ch: ¿Cómo caracteriza la situación actual?

Y.W.: Tenemos una crisis económica tremenda, inflación, desabastecimiento, largas colas. Otro de los problemas, que es histórico, son los niveles de abstención electoral. En algunos momentos del chavismo cambiaron y hubo bastante participación en ejercicios puntuales, pero en general, la participación es de las más bajas de América Latina. El Gobierno ha cooptado las distintas estructuras del Estado. Hay muchas denuncias de corrupción. Y por otro lado, la violencia. La situación es bastante dramática y excepcional. Una de las claves para entender la elección va a ser la participación y otra, el sistema electoral, cómo se traducen las preferencias en escaños.

swissinfo.ch: ¿A qué atribuye ese deterioro tras la llegada al poder de Nicolás Maduro?

Y.W.: Algunas cosas tienen que ver con el líder. Maduro tiene muchas menos habilidades políticas que Chávez, no es un buen orador, es torpe, sus argumentos son débiles y suelen ser contradictorios. Otras tienen que ver con el contexto de una grave crisis económica, que no depende de él. Pero la crisis económica está muy mal gestionada, lo que sí tiene que ver con el Gobierno. Y en tercer lugar, y algo claro para la región, es que mantenerse en el poder por tanto tiempo nunca funciona. Nunca. Sobre todo cuando además, no es solamente el mismo partido, sino el mismo grupo de personas, primero Chávez y tras su muerte la persona designada por él, quienes están en el poder.

swissinfo.ch: El presidente Maduro denunció una campaña para desestabilizar al país y aquellos que se acercan, como el líder del partido español Podemos, son satanizados…

Y.W.: En el contexto internacional se ha usado a Venezuela como antes se usaba a Cuba, como el ejemplo negativo de la izquierda en el poder. A principios de 2000 era clara la campaña de descrédito de un gobierno elegido y ratificado en las urnas en más de una ocasión. Ahora la democracia venezolana se ha deteriorado mucho. Muchos hablan directamente de un régimen híbrido. Por otro lado, el discurso encendido de los dirigentes no ayuda. Por ejemplo, Maduro ha amenazado con salir a la calle de perder las elecciones. También está el caso de la severa condena de Leopoldo López. Ambas cosas hablan muy mal de las reglas del juego imperantes.

swissinfo.ch: Pero Leopoldo López propició las violentas protestas de 2014 que culminaron con la muerte de 40 personas, centenares de heridos y destrucción de edificios públicos. ¿No fue un acto de una enorme irresponsabilidad?

Y.W.: Yo creo que ese ha sido un problema histórico para Venezuela porque desde que Chávez llega al poder, la oposición no ha sido responsable, no lo ha sido. Ni siquiera democrática. En 2002, el golpe de Estado (contra el presidente Chávez y que duró 48 horas) puso sobre la mesa muchas otras cosas también, por ejemplo, el reconocimiento inmediato del Gobierno de España a los golpistas, y ahora el Partido Popular se llena la boca hablando de democracia.

Otra irresponsabilidad de la oposición fue la de no participar en las legislativas de 2005. Lo pagaron muy caro. Pensaban que iban a desacreditar al Gobierno no participando, pero al contrario, le dieron todo el poder. Una oposición así es muy irresponsable, porque en el Parlamento se deciden cosas y también puede haber una presencia testimonial muy fuerte para crecer como oposición. Esto plantea un gran problema. En cualquier caso, el gobierno tiene una responsabilidad política mayor, y sus actuaciones más recientes atentan contra la democracia.

swissinfo.ch: ¿Qué puede esperarse del veredicto de las urnas?

Y.W.: Las encuestas dan el triunfo a la oposición. En caso de que así sea, el escenario puede llegar a ser muy complicado, de enfrentamiento entre la presidencia y el Parlamento. Si ganan los chavistas, también será complicado, pero por razones que tienen que ver más con lo estructural, la crisis económica, la violencia y la inflación; la profundización de la vertiente autoritaria.

Ahora bien, se trata de una elección intermedia y en ese sentido puede facilitar la apertura de un nuevo escenario de juego que fuerce una negociación, porque hasta ahora ha habido más bien imposición.

swissinfo.ch: ¿Qué impacto podría tener en Venezuela el resultado de las recientes elecciones en Argentina?

Y.W.: En Argentina acabamos de ver otro de los problemas muy fuertes que tenemos en general en la región. Parece que una elección va a cambiar la historia para siempre, que es de vida o muerte, y no suele ser así, no es tan profundo el cambio que un gobierno pueda hacer en unos pocos años. Ahora tendremos en Argentina un Gobierno de centro derecha que seguramente hará recortes y cambiará el escenario político en muchas cosas. Es parte del juego democrático. En cinco años habrá nuevas elecciones y habrá una oportunidad de votar otra cosa. Si las reglas del juego están claras, dependerá de la nueva oposición convencer a la mayoría de su propuesta. Esto es algo que en la región no se ha terminado de aprender, una verdadera cultura política democrática. Es una lección y lo importante es que sea parte del juego y que en cinco años, siete o cuatro, según los países, se juegue otra vez. Y que en el medio, por supuesto, haya controles suficientes y libres para poder canalizar una serie de cuestiones, porque tampoco se trata de dar el poder incondicional, un presidente o presidenta no es un rey ni un dictador, está sometido a la ley y se debe a la ciudadanía.

swissinfo.ch: ¿Qué impacto podría tener en la región la elección venezolana y cómo podrían incidir los países del área para facilitar un acercamiento entre Caracas y la oposición?

Y.W.: Lo que pase en Venezuela marcará las cartas. Quizá Argentina funcione como antecedente. El Gobierno de Cristina Kirchner perdió y los resultados fueron aceptados. No hay controversia. Nadie habla de salir a la calle. Están aprobando algunas leyes de emergencia antes de irse, nombrando cargos, pero nada que cambie estructuralmente las reglas del juego para que el que llegue, si respeta la institucionalidad, no pueda hacer nada. Eso no está ocurriendo. Entonces sienta un precedente positivo.

En cuanto a la posibilidad de que la región facilite un acercamiento, los tres países que podrían actuar serían Brasil, Argentina y Chile. Brasil perdió legitimidad ante la oposición por el apoyo de Lula a la campaña de Maduro, además de que tiene un problema interno brutal, por lo que no cabe esperar que actúe mucho. Mauricio Macri hizo campaña diciendo que iba a pedir actuaciones más contundentes de UNASUR y MERCOSUR contra Venezuela, por lo que puede esperarse una actitud más fuerte de Argentina, aliada seguramente con España. Chile, con el conflicto del gas con Bolivia, evitará perder sus apoyos en la región. Yo creo que la clave estará en UNASUR que ha demostrado, en momentos de crisis como la de Paraguay, que podía convertirse en un actor relevante para acompañar los procesos internos democráticos en tanto región.

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