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¿Financiación al terrorismo? Las inversiones cataríes en Suiza generan desconfianza

Doha se siente presionada: se han impuesto bloqueos en las rutas terrestres, marítimas y aéreas, lo cual restringe seriamente el movimiento de mercancías y personas a Catar.

Doha se siente presionada: se han impuesto bloqueos en las rutas terrestres, marítimas y aéreas, lo cual restringe seriamente el movimiento de mercancías y personas a Catar.

(Keystone)

El aislamiento y el bloqueo de Catar por parte de Arabia Saudí y otras monarquías del Golfo, ante las sospechas de que este emirato podría estar financiando al terrorismo, ha levantado incómodas incógnitas sobre la probidad y conveniencia de los capitales cataríes en Suiza.

El fondo soberano Autoridad de Inversión de Catar (QIA en inglés) posee una significativa presencia en Suiza. Es uno de los principales accionistas del Credit Suisse –el segundo banco más importante de Suiza–, con el que también creó el vehículo de inversión llamado ‘Aventicum Capital Management’.

Asimismo, QIA realiza transacciones de materias primas con el titán Glencore y recientemente formaron un consorcio para adquirir acciones de la empresa rusa Rosneft. Por otra parte, QIA realiza transacciones de comercio al detalle con Dufry y negocios con varios hoteles suizos.

El fondo soberano catarí, cuyo valor actual es de 335 000 millones de dólares (323 000 millones de francos suizos), tiene presencia accionaria prácticamente en todo el mundo. En Gran Bretaña posee títulos de la tienda departamental Harrods y del aeropuerto de Heathrow. En Alemania, de Volkswagen y Siemens; y en Estados Unidos crece su presencia en el mercado de los bienes raíces.

Sin embargo, desde el pasado 5 de junio, los lazos comerciales con Catar se volvieron menos atractivos. Arabia Saudí, apoyada por un puñado de países, denunció que Catar estaría financiando movimientos vinculados al terrorismo islamista. Por esta razón decidieron romper las relaciones diplomáticas con esta nación y le impusieron bloqueos por las vías aérea, marítima y terrestre, restringiendo significativamente la circulación de bienes y personas hacia Catar.

Esta decisión, encabezada por Arabia Saudí, reavivó las sospechas de que Catar mantiene una estrecha relación con grupos terroristas al más alto nivel. “Si tienes un inversor a gran escala al que se percibe como patrocinador del terrorismo, estás frente a un serio problema de reputación”, afirma Sven Behrendt, director general de la gestora de riesgos ginebrina GeoEconomicaEnlace externo.

“Considerando lo confusa y complicada que es la situación en Oriente Medio en la actualidad, es muy importante conocer a tus inversores. No hay manera de ser displicente”, añade.

Fondos opacos

Un portavoz del Credit Suisse afirmó que el banco sí conoce bien a QIA, que es uno de los principales accionistas del banco. “Mantenemos contacto regular y una relación profesional”, dijo. Para memoria, QIA se volvió accionista del Credit Suisse en 2008, año en el que se vivía la cima de la crisis financiera global. Sin la inyección de recursos de este fondo catarí, el banco helvético habría requerido un rescate gubernamental.

El periódico ‘Tages-Anzeiger’ informó recientemente de que QIA recibe un dividendo anual de 50 millones de francos suizos por parte del Credit Suisse y una compensación adicional de 400 millones de francos por otras inversiones realizadas en el banco. Durante los últimos siete años, la presencia y poder del fondo soberano ha crecido, y actualmente tiene una representación en el consejo directivo de la institución crediticia suiza.

GeoEconomica afirma que es muy difícil juzgar la independencia real que existe entre la estrategia de inversión de QIA y sus gobernantes. En 2014 publicó una lista de fondos soberanos en la que los clasificó según su grado de cumplimiento del código internacional de conducta conocido como los Principios de SantiagoEnlace externo.

Hace tras años, QIA no era considerado un fondo transparente, estaba envuelto en un velo de opacidad que impedía su escrutinio público. Según Behrendt, la situación no ha cambiado. Por lo tanto, es imposible saber si QIA cumple, o no, de forma estricta Principios de Santiago. Pero uno de estos principios es que las políticas de inversión de los fondos soberanos sean totalmente transparentes y, claramente, no es un precepto respetado.

La Autoridad Supervisora del Mercado Financiero (FINMA) declinó hacer comentarios sobre la relación entre QIA y el Credit Suisse.

Los negocios se complican

El bloqueo a Catar traerá problemas a las empresas que tienen relaciones comerciales con este; la economía catarí se ha visto obligada a vivir un ‘impasse’ cuya solución no se avizora de forma inmediata, alerta Jean Marc Rickli, jefe de Riesgo Global en el Centro de Políticas de Seguridad de Ginebra.

Explica que para las empresas relacionadas con el fondo soberano “será casi imposible funcionar con normalidad en el contexto actual [de bloqueo]. Con un acceso restringido a los puertos de Oriente Medio, las operaciones marítimas de Catar se verán afectadas, al igual que las operaciones de la aerolínea Qatar Airways. Y para abastecerse de materias primas y mano de obra, Catar depende del extranjero”.

Rickli considera que Catar no podrá resistir mucho tiempo en las condiciones actuales y no cree que sus críticos no aceptarán otra cosa que no sea la capitulación política catarí. Sven Behrendt espera que se llegue a un compromiso en la región en un futuro cercano, pero no descarta que este llegue cuando “los cataríes estén acorralados y hayan sufrido verdaderamente”.

Por ello, es posible que Catar se vea obligado “a liquidar algunos de sus activos para compensar las implicaciones del bloqueo”. Aunque en una primera etapa difícilmente se prevé que se deshaga de inversiones consideradas como ‘joyas de la corona’, dice Behrendt, el bloqueo sí podría repercutir en la política de inversión de QIA.

Consultado sobre la coyuntura que vive Catar, el gigante de las materias primas Glencore declinó hacer comentarios para este artículo.

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Traducción del inglés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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