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Lex FIFA


¿Suiza cobija a corruptos y corruptores?




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Suiza debe mejorar sus disposiciones penales contra la corrupción. Sobre ello casi hay unanimidad. Pero existe una gran división en torno a la naturaleza de los cambios. La cámara de senadores dio un primer paso, aunque menor al que proponía el Gobierno. Falta saber qué va a decidir la cámara de diputados.

Coincidencia: la discusión de la ley contra la corrupción en Suiza se produce a unos días de que estallara la crises por acusaciones de malos manejos en la FIFA.  (Keystone)

Coincidencia: la discusión de la ley contra la corrupción en Suiza se produce a unos días de que estallara la crises por acusaciones de malos manejos en la FIFA. 

(Keystone)

Los medios de prensa la denominaron ‘Lex FIFA’ desde hace tiempo, debido a que en buena parte es la concretización de una iniciativa parlamentaria presentada en 2010 por el diputado socialista Carlo Sommaruga tras los casos de corrupción en el seno de la Federación Internacional de Futbol. Por pura coincidencia, la propuesta de modificar el Código Penal en lo relativo a la corrupción fue discutida en la cámara alta en medio de la tormenta que sacude a la FIFA y un día después del anuncio del retiro de su presidente, Joseph Blatter.

La innovación legislativa sobre la que se pronunció el miércoles (03.06) la cámara alta del parlamento suizo tiene sin embargo un alcance mucho más allá de la FIFA.

Actualmente la corrupción en el sector privado en Suiza es sujeta de persecución legal solamente en el caso de distorsión de la competencia y únicamente como respuesta a una querella. Eso significa que no se puede actuar penalmente en los casos de corrupción que no impliquen una violación de la ley federal contra la competencia desleal, como por ejemplo en el seno de las grandes federaciones deportivas.

Si la cámara baja aprueba las modificaciones adoptadas por el senado, la corrupción privada será incluida en el Código Penal como un delito en sí mismo y por lo tanto será sancionable. Sobre este principio, por lo menos tres senadores, enfrentaron la resistencia de representantes del sector económico que no quieren la intromisión del Estado en las relaciones internas de las empresas y que siempre han esgrimido que las disposiciones actuales son suficientes.

“Suiza es uno de los países con menos corrupción en el mundo. Sin embargo, la economía cada vez más globalizada, la internacionalización de nuestro país y la creciente competencia han aumentado los riesgos de corrupción privada aquí también. Por ello debemos adaptar nuestras leyes a esta nueva situación y colmar esa laguna del código penal suizo”, comentó el senador Fabio Abate.

De oficio, bajo condiciones

Recomendaciones del GRECO

En un informe de evaluación de octubre de 2012, el Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO) recomendó a Suiza perseguir de oficio, no solamente bajo demanda, la corrupción privada, para fortalecer la eficacia de leyes penales relativas.

El GRECO reconoció que esas leyes se ajusten a la Convención Penal sobre la Corrupción concluida por los Estados miembros del Consejo de Europa.

Suiza es miembro del GRECO desde 2006, entidad que busca apoyar y reforzar la lucha contra la corrupción en los Estados miembros.

(Fuente: Oficina Federal de Justicia)

Sin embargo, la cámara baja se dividió en cuanto a un elemento clave de la propuesta del ejecutivo: hacer de la corrupción privada un delito perseguible de oficio. Con un solo voto de diferencia, los senadores decidieron que si no se toca o amenaza algún interés público, la persecución se llevará a cabo únicamente en caso de querella.

Según el senador Robert Cramer, con esta decisión “queda prácticamente anulada la sustancia de un mínimo legal”. El parlamentario ginebrino del Partido Verde añade: “Esta historia me hace pensar tremendamente en todo lo que ocurrido con el secreto bancario. Se empezó con decir que no había ningún problema. Luego, aumentó la presión hasta que finalmente tuvimos que adoptar una serie de medidas bajo la presión internacional”.

Para Fabio Abate, sin embargo, “se deseaba a excluir los casos menores de un procedimiento automático, con el fin de evitar que la magistratura abra de oficio procesos penales por cualquier elemento de sospecha de corrupción entre individuos. Estos casos inundan las mesas de los fiscales para terminar en el abandono luego de haber concentrado una atención desproporcionada”.

A las críticas de aquellos que señalan que en casi todos los países vecinos - Francia, Italia, Austria, - la corrupción privada es perseguida de oficio, el senador del Tesino replica que Suiza no sería un llanero solitario con esa limitación. “Tomamos el modelo de Alemania, que es un país con condiciones comparables a las nuestras; es decir, con poca corrupción”, precisa el radical liberal.

Protección a denunciantes 

Catedrático de Derecho Penal, el diputado Daniel Jositsch considera que sería más apropiado inspirarse en Gran Bretaña y Estados Unidos que tienen leyes que protegen a los denunciantes; es decir, a aquellos que pueden sacar a la luz casos de corrupción al interior de empresas u organizaciones.

“Ciertamente, la modificación de las disposiciones del Código Penal es un paso en la dirección correcta. Pero este paso solo no es suficiente. Es la tercera vez en menos de veinte años que Suiza modifica la ley pero si no se descubren casos de corrupción no es necesario tener una norma penal. Para luchar eficazmente contra la corrupción privada es indispensable hacer una ley que proteja a los denunciantes”.

Y es en ese sentido, el diputado socialista de Zúrich tiene previsto realizar la próxima batalla con sus compañeros de partido. Aunque considera que en Suiza la corrupción no es rampante, Daniel Jositsch subraya que en realidad no se conoce su tamaño. “Hasta ahora nunca ha habido condenas por corrupción privada. Eso no quiere decir que no exista. Eso significa que no emerge. E incluso en el sector público se supone que el 90% de los casos no salen a la luz”.

Ninguna amenaza de dejar

Para Robert Cramer, “hay una especie de paradoja: por un lado, Suiza es reconocida por los organismos internacionales como un país poco corrupto, pero por otro, el insuficiente marco jurídico que tenemos proporciona refugio a corruptos y corruptores. El caso de tanta actualidad, el de la FIFA, es solamente un ejemplo entre muchos. Así que necesitamos esta ley no solamente para Suiza, sino también para una serie de actividades internacionales, por ejemplo, en el comercio de materias primas, que tienen lugar en Suiza”.

“Es importante recordar que las federaciones y empresas internacionales no eligieron como sede a Suiza porque tuviera una laguna en el Código Penal”, dice Fabio Abate. Puntualiza que ninguna organización ha amenazado con marcharse -“como han sugerido  algunas personas” - en caso de que se adoptaran normas más estrictas.


Traducida del itliano por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch

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