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150 aniversario de Solferino


La labor humanitaria del CICR, sin pausa


Por Simon Bradley, Ginebra


Mucho queda por hacer pese a los progresos alcanzados en expedientes como los de Guantánamo y el de las bombas de racimo, señala Jakob Kellenberger, presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Entrevista en ocasión del 150 aniversario de la batalla de Solferino (norte de Italia), que el 24 de junio de 1859 dio origen al Movimiento de la Cruz Roja.

En este 2009 se conmemoran tres fechas históricas, la guerra de Solferino, cuyos horrores despertaron en el ginebrino Henry Dunant el interés de establecer reglas en el campo de batalla hace un siglo y medio. El 90º aniversario de la creación de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja; y los 60 años de los Convenios de Ginebra.

Entre las manifestaciones en torno a estos aniversarios, se ha establecido el encuentro de miles de jóvenes de más de 120 países en Solferino. Del 23 al 28 de junio, participarán en la conmemoración del Movimiento y reflexionarán sobre respuestas adecuadas a los desafíos humanitarios actuales.

Entrevista con el presidente del CICR, Jakob Kellenberger.

swissinfo: ¿Cuáles son los grandes desafíos que espera el CICR en los próximos años?

Jakob Kellenberger: El gran desafío consiste en mejorar nuestro acceso a las personas afectadas por los conflictos armados y en medio de situaciones de violencia.

Debemos también redoblar esfuerzos a fin de mejorar el respeto del derecho humanitario internacional, pues sabemos que jamás ha sido acatado como lo desearíamos, pero luchando con tenacidad, se logran progresos.

swissinfo: A la luz de las recientes crisis –Sri Lanka, el conflicto israelo-palestino, Afganistán, Irak, Guantánamo, la guerra contra el terrorismo-, donde las partes parecen ignorar el derecho humanitario, ¿no sería necesario revisar los Convenios de Ginebra y sus instrumentos jurídicos?

J.K.: Desde nuestro punto de vista, lo esencial es lograr que se produzca un mayor respeto de los acuerdos existentes. Ciertamente, esas reglas a veces resultan caducas e imperfectas. Ciertos puntos deben ser precisados. Por ejemplo, la noción de participación directa en las hostilidades se ha vuelto central, debe ser clarificada a fin de garantizar que las poblaciones civiles que no participan en los combates sean protegidas. El CICR acaba de publicar un estudio sobre este importante tema.

Estos dos últimos años, estudiamos también con detalle en qué medida las reglas deben desarrollarse, particularmente cuando se trata de conflictos armados no internacionales. Y ahí hay lagunas.

swissinfo: ¿Su reciente viaje a los Estados Unidos le permitió convencerse de que la prisión de Guantánamo será cerrada y que las modalidades estadounidenses de detención y de interrogatorios –que suscitaron tanta preocupación-, se alinearán a los Convenios de Ginebra?

J.K.: El 22 de enero de 2009, el presidente Barack Obama firmó tres decretos para constituir tres comités de revisión en lo que concierne tanto a Guantánamo, como a las políticas de detención, las transferencias y las técnicas empleadas para los interrogatorios.

En abril, me reuní en Washington con miembros de esos tres comités, con el secretario de la Defensa, con el procurador general, con la secretaria de Estado y con el consejero para la seguridad nacional.

Ya veremos lo que surja de esos comités, pero creo que resulta una señal muy positiva que el CICR esté estrechamente asociado al proceso y pueda aportar su contribución.

La nueva administración estadounidense rechazó claramente toda forma de tortura, no ha puesto en cuestión los Convenios de Ginebra y anunció que Guantánamo se cerrará en menos de un año. Se trata sólo de buenas noticias.

swissinfo: Recientemente, la Cruz Roja Suiza anunció un descenso en el compromiso y en el número de efectivos en lo que a su voluntariado se refiere. ¿Piensa que este aspecto pueda causar un día un problema al Movimiento?

J.K.: No creo que esos cambios puedan ocasionar problemas al Movimiento en sí mismo. Ese fenómeno no afecta a África, por ejemplo, donde hay muchos problemas humanitarios y conflictos.

Según mis informaciones, se trata de un inconveniente que afecta más bien al mundo occidental. Es interesante destacar que si el compromiso disminuye para las causas humanitarias, no parece ocurrir lo mismo en otros esfuerzos.

swissinfo: ¿Cómo gestiona usted la delicada cuestión de la comunicación del CICR? ¿Cuándo denunciar las violaciones?

J.K.: Ese es uno de mis principales desafíos y el que más me ocupa en mi labor. Me pregunto con frecuencia si es el buen momento de hablar públicamente o no, de sopesar los pros y los contras. El margen de maniobra es estrecho.

Nosotros tenemos directivas precisas y detalladas sobre las condiciones necesarias para denunciar eventuales violaciones del derecho internacional humanitario. Primero, debemos estar frente a violaciones sistemáticas y graves.

En segundo lugar, debemos comprobar que no hay avances en nuestras repetidas intervenciones bilaterales con la parte responsable en un conflicto. Y en tercer lugar, debemos ser testigos de las violaciones de los derechos humanos o tener informaciones de fuentes fiables.

Además de todo esto, debemos estar convencidos de que la difusión pública sobre estas violaciones es lo mejor que podemos hacer a favor de las personas afectadas. Si esas condiciones se cumplen, entonces es posible que el CICR denuncie públicamente violaciones del derecho internacional humanitario.

swissinfo: Su marco de trabajo es muy cambiante y, a menudo, muy sombrío. ¿Cuáles han sido sus mayores satisfacciones en estos nueve años al frente del CICR?

J.K.: Cada sociedad nacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja tiene sus propios desafíos, pero puede resultar interesante hacerlas trabajar juntas para reforzar el impacto de sus intervenciones.

Con frecuencia, ese impacto es reforzado en coordinación con las actividades del CICR y con las de las sociedades nacionales. Recientemente, al visitar la provincia fronteriza al noreste de Pakistán, justamente pude comprobar el efecto positivo de nuestra cooperación con la Media Luna paquistaní.

Otro motivo de satisfacción: La capacidad operacional del CICR y su habilidad de despliegue en caso de crisis aguda, como ha ocurrido recientemente al sur de Líbano, en Georgia o en Gaza.

Y, además, hemos tenido desarrollos positivos del derecho internacional humanitario. No oso imaginarme la situación in situ si no tuviéramos ese cuantioso personal para luchar a su favor.

Hay resultados. Se habla con frecuencia de violaciones, pero jamás de los casos en los que gracias a la intervención del CICR se ha logrado impedir otros abusos.

Finalmente, creo que nadie hubiese podido imaginarse hace dos o tres años que cerca de 100 países firmarían el Convenio que prohíbe las bombas de racimo.

El Movimiento de la Cruz Roja

El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja tiene tres componentes:

- El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), fundado en Ginebra en 1863, que opera en el mundo entero para ayudar a las víctimas de guerras y de la violencia internacional, para participar como mediadores neutros en caso de conflicto y para promover y hacer respetar el derecho internacional humanitario. Con sede en la ciudad suiza, emplea actualmente a 12.000 personas en 80 países.

- Creada en París en 1919, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja cuneta con 186 miembros. Cada sociedad nacional realiza una serie de servicios a la comunidad. Entre esas tareas está la ayuda en caso de catástrofe o de guerra, la formación para la atención médica de emergencia o la reunificación familiar.

También tiene su sede en Ginebra y emplea a 1.300 personas en el mundo. En total, el Movimiento opera con 100 millones de colaboradores, miembros y voluntarios.

Jakob Kellenberger

Nació el 19 de octubre de 1944 en Heiden (semicantón de Appenzell Rhodas Exteriores), justamente el pueblo donde Henry Dunant pasó sus últimos años de vida.

1974: Tras sus estudios en Letras, ingresó al Ministerio de Asuntos Exteriores donde ocupó puestos en Madrid, Bruselas y Londres.

1984-1992: Fue jefe de la Oficina de Integración Europea del Gobierno de Suiza.

1992: Fue nombrado secretario de Estado de Asuntos Exteriores y negociador en jefe de los acuerdos bilaterales entre Suiza y la Unión Europea.

2000: Fue nombrado presidente del CICR.


(Traducción: Patricia Islas Züttel), swissinfo.ch



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