Suiza es un país tradicionalmente agrícola. Los granjeros helvéticos alimentaron a todo el país cuando Suiza se vio aislada en la Segunda Guerra Mundial debido a su neutralidad.

Las pequeñas explotaciones tienen cada vez más dificultades para sobrevivir. Frecuentemente los agricultores dependen de otros ingresos adicionales.

En 2009 la producción agrícola alcanzó un volumen de 10.700 millones de francos. La superficie de cultivo ronda el millón de hectáreas. Tres cuartas partes de los suelos de cultivo suizos son prados y pastizales, los cereales y los vegetales se cultivan en las tierras bajas. Casi un tercio de las granjas se dedica a la producción de cosechas.

Para más información visite la página de la Oficina Federal de Agricultura. Consulte también el Informe sobre la Agricultura en Suiza, publicado en 2009.

Estilo de vida tradicional

En los Alpes existe un modo de vida tradicional basado en el cuidado de la ganadería. Tal actividad implica una especie de desplazamiento vertical entre los pastizales de montaña y los valles de abajo.

Además de cultivar la tierra, los agricultores suelen tener vacas, ovejas y cabras que durante el invierno viven en los valles y en verano son llevadas al denominado “Alp”, es decir al pastoreo en las altitudes, que dura de junio a septiembre.

Los pastores ascienden con los animales hasta los pastizales alpinos, donde pasan el verano viviendo en rústicos chalés, cuidando del rebaño y haciendo queso. Es una costumbre que todavía se practica, aun cuando el automóvil y el teléfono móvil han reducido considerablemente el aislamiento de los solitarios pastores.

Aunque los granjeros suizos han sido siempre famosos por sus productos lácteos, una temprana industrialización dio lugar al comienzo del procesamiento de los alimentos. En realidad, los queseros pueden figurar entre los primeros procesadores de alimentos.

Crisis en la agricultura

Como en otras partes, la agricultura suiza está en crisis. Las granjas pequeñas dejaron de ser rentables y ya ni siquiera son viables.

Alrededor del 25 por ciento de la población nacional trabajaba en la agricultura antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Esa cifra se ha reducido en la actualidad a un 3 por ciento. Muchos de los granjeros que quedan sobreviven porque tienen una segunda ocupación.

Las granjas con más de 20 hectáreas se han resistido a esa tendencia, pero el número va aumentando. Los agricultores suizos necesitan 2.500 millones de francos por año en pagos directos o subsidios del Estado, sin tener en cuenta si hacen frente o no a la competencia. Algunos cálculos dan a entender que los gastos de la agricultura suponen a los contribuyentes suizos unos 4.000 millones de francos por año.

Los pagos directos no solo recompensan la sobreproducción, sino que tienen la ventaja de promover selectivamente los sectores agrícolas que trabajan de acuerdo con la política agrícola suiza, por ejemplo la agricultura ecológica. En la actualidad, más del 12% de la tierra fértil se cultiva según las estrictas exigencias de la agricultura ecológica.

En el fondo, muchos productos agrícolas pueden ser importados a precios mucho más bajos que los de la producción nacional, pero Suiza se empeña en mantener un nivel de autoabastecimiento en la producción alimentaria.

¿Tiene futuro la agricultura?

Los distintos gobiernos suizos han considerado muy conveniente el sostenimiento de la agricultura. Esta actitud contrasta con la de los países vecinos de la UE, donde las fuerzas del mercado se han impuesto a pesar de las negativas consecuencias para el sector.

La agrupación de expertos Avenir Suisse (laboratorio de ideas) señala en una publicación reciente que Suiza debería liberar la agricultura,  convertir las regiones alpinas en parque nacional y desplazar a sus moradores hacia las ciudades.

El tradicional modo de vida alpino quedaría abandonado y eso supondría el fin de las minorías particulares; por ejemplo, la población romanche de los Grisones, que ya se ha visto duramente afectada por la emigración a “las tierras bajas”. Pero también hay un sólido grupo de presión agrícola que defiende la preservación del sector.

swissinfo.ch