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Alternativas a la energía nuclear


Suiza buscará electricidad en las entrañas de la tierra


Por Scott Capper


El casco antiguo de Avenches podría abastecerse de una fuente energética innovadora. ()

El casco antiguo de Avenches podría abastecerse de una fuente energética innovadora.

En su Estrategia Energética 2050, el Gobierno helvético vuelve a apostar por la actividad geotérmica. Pero los promotores de la controvertida tecnología EGS deberán probar su viabilidad económica y convencer a la población de que es una fuente segura.

¿Cómo funciona el EGS?

Un sistema geotérmico natural –también conocido como sistema hidrotermal– se caracteriza por contar con tres elementos fundamentales: calor, fluido y permeabilidad en la profundidad de la tierra.

Un sistema geotérmico mejorado (EGS por sus siglas en inglés) permite crear o mejorar los recursos geotérmicos existentes en lugares donde existe la roca caliente, pero las grietas naturales no permiten la permeabilidad.

La permeabilidad se induce vía una inyección de agua a alta presión, que fractura la roca (hidrocorte) y permite que los fluidos circulen capturando el calor que desembocará hacia la superficie, donde será convertido en electricidad frecuentemente gracias a una turbina a vapor.

Avenches (Aventicum) es la antigua capital de Suiza romana. Hoy, su pequeña zona industrial puede convertirse en escenario de una polémica rama de la tecnología geotérmica.

La sociedad Geo-Energie Suisse eligió Avenches (cantón de Vaud) como uno de los tres lugares en los que podría desarrollar un Sistema Geotérmico Mejorado (EGS por sus siglas en ingles), una tecnología diseñada para proveer de calor a la ciudad, pero también de electricidad. Sin embargo, todavía no está claro que la iniciativa llegue a buen puerto.

Un EGS tiene como meta perforar la corteza terrestre –a una profundidad de 4.000 metros o más- hasta alcanzar la zona en la que la tierra registra una temperatura superior a los 200ºC. Ahí, una inyección de agua a presión -que fractura la roca- permite recuperar agua caliente para transformarla posteriormente en electricidad.

Un proyecto de este tipo iniciado en Basilea fue suspendido en 2006, tras provocar seísmos que derivaron en daños económicos por 9 millones de francos suizos. Pero el citado fracaso no significó la muerte definitiva de esta tecnología.

En su Estrategia Energética 2050, el Gobierno suizo prevé que la industria geotérmica genere al menos el 7% de la electricidad que necesitará el país. Por ello los expertos energéticos examinan por segunda vez los EGS y confían en que probarán su viabilidad.

“Basilea se detuvo por los temblores”, afirma Olivier Zingg, de Geo-Energie Suisse, “pero la información obtenida de ese proyecto nos ha permitido desarrollar un nuevo concepto que ayuda a manejar mejor los riesgos telúricos”.

Zingg reconoce que los pequeños seísmos son inherentes a los proyectos de esta índole, porque cada vez que se fractura la roca –mediante la inyección de agua a presión- se libera energía sísmica. “La clave está en estimular la actividad telúrica sin causar daños en la superficie”, precisa.

Convencer a la población

A primera vista, Avenches no luce como la mejor opción para desarrollar un sistema geotérmico mejorado, ya que es incierto el impacto que podría tener sobre las ruinas romanas de la ciudad medieval.

En contrapartida, la localidad reúne una serie de criterios a favor, como sus características geológicas, el terreno del que dispone, la normativa vigente en materia de ordenación del territorio y procedimientos de autorización cantonal bastante simples.

Para Daniel Troillet, alcalde de la ciudad, tiene sentido apoyar este proyecto considerando que Suiza decidió abandonar la energía nuclear.

“La planta nuclear de Mühleberg –a 18 km de Avenches- es antigua y peligrosa. Así que no podemos ignorar las tecnologías que pueden ayudarnos a paliar la escasez (energética) cuando la planta se cierre”, explica a swissinfo.ch.

Por otra parte, Troillet está convencido de que esta tecnología ha evolucionado lo suficiente como para que valga la pena intentarlo otra vez. Sin embargo, a diferencia de la primera ocasión, los promotores de la iniciativa también se han ocupado de obtener el respaldo de la población, a la que presentaron su proyecto desde principios de este año.

“Estamos conscientes de que no convenceremos a todo mundo, pero necesitamos tener a la mayoría de los ciudadanos de nuestro lado”, señala Zingg. “Queremos dejar claro que tomamos muy en serio sus inquietudes y que intentamos minimizar los riesgos asociados al proyecto”.

El alcalde informa que por el momento nadie se opone oficialmente a esta iniciativa, pero concede que aún se encuentra en una fase preliminar de aprobación. Para ganar apoyos, Geo-Energie Suisse se ha comprometido a realizar un monitoreo especial de cada paso de su proyecto, en caso de que sea autorizado.

En general, Suiza manifiesta poca oposición al desarrollo de la energía geotérmica. En la actualidad, los contados desacuerdos que existen se enfocan, sobre todo, en definir qué tipo de energías renovables merecen los subsidios y el apoyo del Gobierno.

Proyectos geotérmicos en Suiza

Utilizar el calor generado por la tierra no es algo nuevo en el mundo. En el caso de Suiza, los baños termales son una tradición antigua y, recientemente, el agua caliente que de ellos emana ha comenzado a utilizarse también para objetivos menos convencionales, como el cultivo de frutos tropicales o la producción de caviar.

Sin embargo, hasta ahora las fuentes geotérmicas han sido explotadas exclusivamente para la obtención de calor. Actualmente existen nueve instalaciones de este tipo en Suiza, en lugares como Weissbad (Appenzell), Riehen (Basilea), Zúrich o Kloten (Zúrich), entre otros.

Sociedades como Geo-Energie Suisse han decidido obtener también electricidad gracias a la energía geotérmica mejorada (EGS). Actualmente se analizan tres lugares que podrían ser viables para este proyecto:Avenches (Vaud), Haute-Sorne (Jura) y Etzwilen (Turgovia). Pero en ningún caso se prevé entrar en la fase de perforación antes de 2016.

Según el grupo de cabildeo Geothermie, la capacidad teórica de la energía geotérmica es de 80.000 TWh (Tera vatios por hora). Como referencia, Suiza consume electricidad por un equivalente a 60TWh. En su Estrategia Energética 2050, el Gobierno espera que la geotermia sea capaz de suministrar  al menos 4,4 TWh de energía eléctrica, partiendo desde cero.

Escasa experiencia

En la teoría, el sistema geotérmico mejorado parece la tecnología más apta para Suiza porque puede ser aplicada prácticamente en cualquier sitio. Si bien existen otros proyectos geotérmicos destinados a buscar agua caliente en la profundidad de la tierra, el más reciente cerca de San Gall, son versiones distintas y simplificadas de un EGS que deben echar mano del ensayo-error debido a la falta de conocimiento que hay sobre el subsuelo suizo.

“Sabemos muy poco sobre lo que podemos encontrar”, dice Gunter Siddiqi, de la Oficina Federal de Energía. “Hay muy pocas perforaciones de más de 3.000 metros y contar con solo 10 en varias decenas de miles de kilómetros cuadrados es una cifra realmente pequeña”.

Para Zingg, la tecnología EGS no enfrenta este tipo de obstáculos y una vez que madure plenamente, podrán construirse sus instalaciones en los lugares donde más demanda de energía hay, como la meseta entre Ginebra y San Gall.

La actividad geotérmica, en general, forma parte de las fuentes renovables prioritarias para la combinación energética que prevé el Gobierno suizo para el año 2050. Pero Siddiqi estima que los proyectos EGS, en particular, pueden jugar un rol significativo.

El problema reside en que, por ahora y a diferencia de la energía solar o la eólica, el verdadero potencial de la tecnología EGS es una incógnita en Suiza, ya que no hay ninguna instalación en marcha.

Los proyectos EGS operativos o en proceso de instrumentación se encuentran en Francia, Alemania, Países Bajos, Japón, Estados Unidos y Australia. Algunos se han topado con alguna dificultad técnica, pero por ahora su uso comercial solo tiene lugar en Alemania y en los Países Bajos.

Los riesgos del negocio

En Suiza, Francia, Alemania y los Países Bajos existen garantías de riesgo para los proyectos inherentes a las inversiones en geotermia. Dichas garantías permiten reducir el costo de los riesgos de exploración cuando un proyecto resulta infructuoso. En Francia, el Estado asume hasta el 90% de los gastos que realizaron las empresas; en Alemania, el 80%;  en Suiza, del 50%.

Dado que para el año 2050 las centrales geotérmicas suizas deben ser capaces de producir 4,4 TWh de electricidad, la construcción de nuevas instalaciones es una prioridad. El Gobierno ha propuesto ampliar su garantía de riesgo al 60%, pero la iniciativa aún requiere el aval del Legislativo.

Los costos

El costo de la tecnología EGS podría ser otro factor que obstaculice su desarrollo en Suiza, opina Siddiqi, ya que dichas instalaciones deberán demostrar también que son económicamente viables.

En la actualidad, se trata de una industria costosa. “Tenemos que invertir mucho en investigación para lograr, por ejemplo, que los costos de perforación se reduzcan, o para mejorar la transformación del calor en energía eléctrica”, añade el representante de la Oficina Federal de Energía.

Por ahora, corresponde exclusivamente a los promotores del EGS conseguir la totalidad de los fondos que requieren sus proyectos. En Avenches, por ejemplo, Geo-Energie ha recibido el respaldo de las autoridades locales, pero no financiación pública.

“El municipio y el cantón no han gastado nada”, confirma Zingg, y subraya que es responsabilidad exclusiva de los accionistas demostrar que la tecnología que proponen es viable antes de aspirar a cualquier tipo de respaldo económico.

Una espina financiera que podría ser parcialmente retirada, si el Parlamento aprueba la nueva estrategia energética del Gobierno, que se compromete a cubrir con fondos federales hasta el 60% del costo de perforación de los proyectos que no logre cumplir con sus expectativas financieras originales.

En el presente, el costo estimado de una instalación EGS ronda los 20.000 francos suizos (21.000 dólares) por kilovatio, monto que con el paso del tiempo deberá reducirse a 8.000 francos. Pese a esta perspectiva, las compañías energéticas deberán invertir miles de millones de francos antes de cumplir con la meta de producción de energía geotérmica que se ha fijado el gobierno.

Siddiqi apunta, no obstante, que los proyectos geotérmicos podrían cobrar tarifas eléctricas especiales -más elevadas-, ya que se trata de una energía en desarrollo que desea promoverse, como sucedido con la energía solar.


(Traducción: Andrea Ornelas), swissinfo.ch



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