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Antiterrorismo


Debate en Suiza: ¿Qué hacer con los exreos?




El sospechoso de planificar un acto terrorista en Suiza (izquierda) en su juicio a principios de este año.  (Keystone)

El sospechoso de planificar un acto terrorista en Suiza (izquierda) en su juicio a principios de este año. 

(Keystone)

El primero de tres hombres condenados en marzo por haber planificado un ataque terrorista en Suiza ha salido de prisión. Una liberación que agita a la clase política y a los servicios secretos. El debate es intenso sobre cómo solucionar el dilema de qué hacer con exconvictos terroristas.

Poco después de la sentencia emitida en marzo pasado, el procurador general de la Confederación, Michael Lauber, reconoció que la autoridad se confrontaba a un dilema: ¿Qué hacer con tres hombres condenados por terrorismo una vez que cumplieran sus penas de prisión?

“De nuestra parte, las personas inculpadas por terrorismo no pueden tener permiso de permanecer en Suiza. Por otro lado, no podemos poner en riesgo la tradición humanitaria de Suiza. Debemos reflexionar al respecto y tener una respuesta para cuando estos individuos salgan de prisión”, indicaba a la radio suiza SRF.

La condena de este año ha sido la primera pronunciada en Suiza por actividad ligada al autoproclamado Estado Islámico (Isis). Cuatro iraquíes, arrestados en 2014, fueron objeto de un proceso, acusados de planificar un atentado. Tres fueron juzgados culpables. Uno quedó libre de cargos, a falta de pruebas de un supuesto viaje a Siria para entregar equipo radial a Isis.

El Tribunal Penal Federal de Bellinzona (TPF) castigó con penas de cárcel de 4 años y 8 meses a dos de los acusados. Para el tercero la pena fue de 3 años y seis meses. Justamente este último, que cumplió dos tercios de su pena, fue puesto en libertad la semana pasada. Los otros saldrán de la cárcel el año próximo.

Escenarios

Alain Mermoud, consejero de inteligencia del Ejército helvético, considera tres posibles salidas:

-Los tres hombres podrían ser expulsados a Irak,

-Más pruebas podrían reunirse en su contra, para mantenerlos tras las rejas,

-Las autoridades podrían liberarlos, pero mantenerlos bajo vigilancia.

“¿Quién quiere recibir a terroristas? Nadie, así que la posibilidad de la deportación es limitada: Suiza no tiene tratado de extradición con Irak y no es un ‘país seguro’ al que la gente puede ser deportada sin poner sus vidas en riesgo”, indica el experto.

Según Mermoud, falta una base legal para establecer penas más prolongadas, razón por la que “lo más probable sea su liberación. Pero hay que mantenerlos vigilados”. ¿Cómo? Suiza autoriza a los servicios de inteligencia esta tarea por medio de medios electrónicos si hay de razones para creer que los individuos bajo vigilancia constituyen una amenaza.

“El Servicio de Inteligencia de la Confederación puede vigilar a personas que constituyen una amenaza para Suiza durante o después de cumplir su pena, según sea el caso”, indica su portavoz, Isabelle Graber.

Sin brazalete electrónico

Suiza no autoriza el uso del brazalete electrónico para seguir el rastro de las personas, razón por la que Alain Mermoud sostiene que la entrada en vigor de la nueva ley sobre las tareas de inteligencia, aprobada el año pasado por el Parlamento, resulta absolutamente necesaria.

En septiembre próximo los suizos evaluarán la nueva legislación en las urnas. Entre tanto, el consejero del servicio de inteligencia helvético cree que las autoridades buscarán soluciones como “pagar a informadores concretos –vecinos o comunas- que vigilen el proceder de las personas en cuestión”.

No obstante, Mermoud preferiría que los concernidos abandonen el país por decisión propia, o sean incentivados a hacerlo.

Europa, en el dilema

Evidentemente, Suiza no está sola en este dilema de cómo lidiar con los exconvictos acusados de terrorismo. En la Unión Europea, el promedio de penas de prisión por actos terroristas es de 6 años (2014), según Europol. En 2013 la media era de 10 años.

“Pese al trabajo de los servicios de inteligencia y a las fuertes leyes antiterroristas, los acusados purgan menos de diez años de prisión en Europa, mientras que las mismas infracciones en EE.UU. significan penas de unos 20 años tras las rejas”, indica el periodista Sebastian Rotella en  un artículo aparecido en el sitio ProPublica.

Cabe recordar que el procurador Michael Lauber había solicitado una pena de prisión de 7 años y medio para el jefe del grupo terrorista que terminó en prisión con una pena más corta.

Con penas más largas de prisión, las autoridades envían un mensaje de que el terrorismo no se tolera, indica Christina Schori Liang, consejera del Centro para Política de Seguridad de Ginebra (GCSP, en sus siglas en inglés).

No obstante, Schori menciona que el mayor debate concierne lo que sucede en las prolongadas estancias en la celda, al recordar que en los casos de los principales ataques terroristas en París, la radicalización de los sujetos se intensificó en prisión.

Castigos más fuertes

“Las autoridades suizas vigilan la actividad en las redes sociales de unos 400 terroristas potenciales que podrían constituir una amenaza para la seguridad. Y el número crece”, indica Liang Schori.

Para Alain Mermoud, uno de los principales obstáculos para mantener una vigilancia efectiva en Suiza es que cada cantón trabaja de modo autónomo, lo que puede incidir en la colaboración para detectar amenazas terroristas. No obstante, confía en que los suizos encontrarán “un compromiso” para tratar los casos de personas puestas en libertad tras haber cumplido condenas relacionadas con el terrorismo. 

Contacte al autor del artículo, vía Twitter: @vdevore

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(Traducción: Patricia Islas), swissinfo.ch

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