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El arte del pronóstico ¿Predecir el clima con tecnología o con hormigas?

Rayos y centellas sobre la ciudad de Zúrich. El pronóstico del tiempo puede efectuarse a través de mediciones científicas o con base en observaciones de la naturaleza.

Rayos y centellas sobre la ciudad de Zúrich. El pronóstico del tiempo puede efectuarse a través de mediciones científicas o con base en observaciones de la naturaleza.

(Keystone)

Ahí, donde la gente confiaba en el folclore local y la observación, los meteorólogos suizos utilizan hoy satélites y superordenadores para analizar y predecir el tiempo, en lo que devino una ciencia altamente globalizada.

Cómo se produjo el cambio y por qué nunca podemos saber suficientemente de antemano lo que ocurrirá con el tiempo es el tema de la exposición ‘El tiempo, el rayo de sol, el trueno y la tormenta’Enlace externo, que presenta el Museo Nacional en Zúrich.

El mes de diciembre de 2016 fue el más seco en los últimos 150 años. En algunas partes del país no se registraron precipitaciones y hubo incendios forestales en el Tesino y los Grisones. Hasta enero llegaron el frío y la nieve.

El clima es aún impredecible, pero nuestra sed de conocerlo permanece intacta. Alrededor de un millón de personas sintonizan cotidianamente el pronóstico del tiempo en la televisión pública suiza. Entre las diez aplicacionesEnlace externo más utilizadas en el país se encuentra aquella con información meteorológica.

“Pienso que muchas personas no son conscientes de cuánta tecnología y ciencia están detrás del pronóstico del tiempo que consultan cada día”, señala Peter Binder, director general de la Oficina Federal de Meteorología y Climatología, MeteoSwissEnlace externo, que contribuyó al establecimiento de la exhibición en Zúrich.

Estamos de pie en una sala de la exposición que muestra imágenes de satélite, radares de precipitación y modelos de pronóstico que ayudan a explicar las condiciones meteorológicas actuales y futuras. Para formular previsiones, los meteorólogos dependen de los movimientos atmosféricos a escala global y utilizan datos de Suiza y del extranjero, más de diez millones de ficheros por día.

Tendencia

Esta tecnología permite efectuar previsiones bastante detalladas, dice Binder. Pero los meteorólogos no pueden predecirlo todo.

“Creo que a veces a la gente le gustaría saber cómo será el clima del próximo fin de semana y tener detalles sobre el pronóstico del tiempo para dentro de diez días, pero eso es imposible”, indica a swissinfo.ch. “Usted puede dar una tendencia sobre cómo podría ser la situación climática en ese momento, pero no los detalles en un lugar específico”.

La meteorología es una disciplina internacional en la que hay mucha colaboración. “En algunos temas estamos realmente a la vanguardia en Suiza, como en la predicción numérica y en la tecnología de los radares meteorológicos”.

Y esto en un país en el que las condiciones - terrenos escarpados, con muchas montañas y valles - pueden hacer más difícil hacer pronósticos.

Tiempo y tradición

Pero el clima no es solamente ciencia. Forma parte de las charlas cotidianas y es una parte esencial de la sabiduría popular.

Algunos pronosticadores meteorológicos tradicionales conservan una enorme popularidad, como los profetas del MuotathalEnlace externo, en la Suiza central.

“Hacen pronósticos para el verano y el invierno y además son muy entretenidos en la radio y la televisión. Todo el mundo los conoce”, explica Jürg Burlet, curador de la exposición. “Son un grupo de alrededor de media docena de agricultores de montaña que hacen predicciones basadas en fenómenos como el comportamiento de las hormigas o el olor del serrín al cortar un árbol”.

“Ciertamente, eso tiene mucho que ver con la experiencia y las observaciones del clima. Los agricultores tienen que ser buenos observadores para proteger sus cosechas”. 

El profeta del tiempo Las hormigas le ayudan a predecir el clima

Martin Horat es uno de los seis “profetas meteorológicos” del cantón de Schwyz que basan sus previsiones en la observación de diversos fenómenos ...

¿Hay alguna verdad en lo que estos meteorólogos locales dicen? Binder reflexiona un momento. “Para las reglas locales del tiempo pueden ser muy confiables, pero solamente a escala local y a corto plazo. Los pronósticos a más largo plazo - lo que realmente les gustaría tener - son más o menos imposibles”.

Observadores iniciales

Los suizos llevan un registro del clima desde hace mucho tiempo, como lo atestiguan los diarios meteorológicos del erudito Renward Cysat (1545-1614), de Lucerna, y del monje de Einsiedeln, Joseph Dietrich (1645-1704).

Anotaban lo que veían, a menudo varias veces por día, y relacionaban el clima con el efecto que tenía sobre las personas y su entorno. El padre Dietrich escribió en agosto de 1675 que había nevado varias veces con muy poca luz del sol. En general, el verano había sido húmedo y frío. Esto significaba bajos rendimientos agrícolas y dificultades para la gente.

Más tarde, el trabajo se hizo más científico. El meteorólogo de Basilea Albert Riggenbach (1854-1921) fue uno de los primeros hombres del mundo en tomar fotografías de las nubes para obtener imágenes más precisas. Previamente, las descripciones habían sido hechas solamente con palabras y dibujos, lo que conducía a malentendidos. Riggenbach fue el coeditor del primer Atlas Internacional de las Nubes (1896), que determinó la clasificación de las nubes.

Las históricas observaciones meteorológicas, especialmente las de los últimos 150 años, son invaluables para el trabajo de los climatólogos actuales, como Stephan Bader, de MeteoSwiss, cuyo trabajo consiste en analizar cómo ha evolucionado el clima, en lugar de pronosticarlo.

“Trabajamos con esas observaciones y las usamos como base para probar que el cambio climático es una realidad. La gente de entonces no estaba interesada en los pronósticos, sino en lo que veía. Esta es una base para hacer una historia del clima a largo plazo. La gente no sabía qué regalo nos hacía con esas mediciones”, anota Bader.

Cambio climático

Uno de los cambios es que la temperatura ha aumentado. “Podemos demostrar que estamos viviendo una situación climática diferente a la de hace 30 o 40 años”, indica Bader.

Por ejemplo, la sequía aumenta en estío con más períodos calientes, como los calurosos veranos de 2015 y 2003, precisa. Las autoridades suizas prevén agregar las sequías a su lista de peligros naturales. El verano sigue estando más marcado con períodos secos que el invierno, detalla el especialista.

En cuanto al futuro, los escenarios climáticos actuales indican que la temperatura podría aumentar entre 1,5 y 5 grados Celsius a finales del siglo XXI en Suiza, dependiendo de las futuras emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, según MeteoSwiss. Se espera una disminución sustancial de las precipitaciones en verano a partir de mediados del siglo XXI.

Con estos cambios nuestra necesidad de un pronóstico del tiempo se mantendrá, ya sea a partir de los últimos datos que se tengan o a través de las hormigas.

La exposición

‘El clima, rayos de sol, truenos y tormentas’ fue inaugurada el 12 de enero pasado y estará abierta hasta el próximo 21 de mayo, en el Museo Nacional en Zúrich.

Fue montada en colaboración con la Oficina Federal de Meteorología y Climatología, MeteoSwiss.

Es interactiva. Los visitantes pueden experimentar todo tipo de climas a través de una pantalla de video, visitar un laboratorio meteorológico a pequeña escala, establecer sus propias previsiones a corto plazo y preparar su propia tormenta en una caja de nubes. Los domingos, expertos de MeteoSwiss proporcionan informaciones sobre el clima.

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Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch

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