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'House of Switzerland' mexicana


Suiza se muda efímeramente al Bosque de Chapultepec


Por Andrea Ornelas, Ciudad de México


La Casa de Suiza, construida con cientos de piezas triangulares de madera, recibe los últimos retoques antes de ser inaugurada en el marco de los festejos de los 70 años de relaciones diplomáticas México-Suiza. (Andrea Ornela)

La Casa de Suiza, construida con cientos de piezas triangulares de madera, recibe los últimos retoques antes de ser inaugurada en el marco de los festejos de los 70 años de relaciones diplomáticas México-Suiza.

(Andrea Ornela)

La Casa de Suiza abrirá sus puertas el 27 de octubre para exponer, durante seis semanas, el bagaje histórico, cultural y científico helvético. Enclavada en el principal pulmón boscoso de la capital mexicana, su llegada no está exenta de cuestionamientos.

Hace 70 años, el mundo se reescribía. Se vivía el primer año de paz tras la segunda conflagración mundial, la ONU condenaba el régimen de Francisco Franco y Winston Churchill denunciaba los avances del Telón de Acero de Stalin. Mientras, México y Suiza –países tan distantes como distintos– apostaban por establecer nuevos lazos.

Las relaciones diplomáticas bilaterales iniciaron tímidas en un momento en el que Karl Kobelt, del Partido Radical Democrático, presidía el Gobierno helvético y, en México, el conservador Manuel Ávila Camacho concluía su mandato presidencial.

Los nexos se extendieron paulatinamente a los ámbitos comercial, científico, educativo y económico. Hoy, Suiza es el séptimo inversor más importante en México, donde tienen presencia 400 empresas helvéticas. En 2016, para marcar las primeras siete décadas de relaciones, Suiza eligió el Paseo de la Reforma –una de las arterias más emblemáticas de la Ciudad de México– para establecer una efímera Casa de Suiza que comparte linderos con el Bosque de Chapultepec.

Para el actual embajador de Suiza en México, Louis-José Touron, esta casa será “un espacio temporal y sustentable que permitirá fortalecer los lazos bilaterales con México, pero también abrirá espacios para que los mexicanos conozcan un poco más nuestra historia, ciencia, tradiciones y gastronomía”.

‘House of Switzerland’

Este pabellón –que recibe los últimos retoques– no es el primero en su tipo.

La Casa de Suiza (House of Switzeland) es un punto de encuentro y difusión que ideó hace algunos años Presencia Suiza, un organismo que depende el Ministerio de Asuntos Exteriores. Como concepto, ya ha estado presente en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 celebrados en Rusia, así como en exposiciones y eventos deportivos en París y Río de Janeiro, entre otras ciudades.

Esta vez es el turno de México.

De acuerdo con Janchen Schleich, uno de los arquitectos a cargo del proyecto, “los dos elementos naturales más importantes [en el pabellón] fueron la madera y el agua, ambos fueron utilizados de forma sustentable”.

Toda la madera utilizada proviene de fuentes renovables, y “mientras un metro cúbico de madera absorbe dióxido de carbono, limpiando su entorno; el mismo metro cúbico de cemento generará CO2”, destaca.

El agua que se utilizará en las instalaciones de la Casa de Suiza (y que no será para consumo humano) será reciclada. Asimismo, las características de la casa permiten tener un buen comportamiento sísmico y ser poco proclives a los incendios.

La estructura original de los árboles del Bosque de Chapultepec ha sido respetada por la obra. (Andrea Ornela)

La estructura original de los árboles del Bosque de Chapultepec ha sido respetada por la obra.

(Andrea Ornela)

Ubicación cuestionada

El Bosque de Chapultepec posee una superficie de casi 700 hectáreas, dos lagos artificiales, un zoológico, un parque de entretenimiento, museos, restaurantes y múltiples pistas para practicar deporte. Un privilegio poco común en el gigante de hormigón que es la Ciudad de México, donde diariamente cohabitan más de 10 millones de personas.

“Los suizos nos sentimos muy a gusto en el Bosque de Chapultepec por la profunda armonía que existe en él. Suiza es un país de lagos y de naturaleza generosa, así que no había mejor sitio para establecer la casa que vamos a inaugurar”, afirma el embajador Touron.

Y “cuando haya transcurrido el plazo en el que estará en pie, dejaremos todo cómo nos lo entregaron”, añade.

Durante una rueda de prensa, el diplomático hizo alusión tácita a interrogantes que han circulado en las redes sociales mexicanas, que cuestionan por qué el gobierno de la capital mexicana permitió la construcción de la Casa de Suiza en los linderos del Bosque de Chapultepec, en la zona adyacente a museo de arte moderno Rufino Tamayo, donde se celebró el encuentro con los medios.

Tanya Müller García, secretaria de Medio Ambiente de la Ciudad de México, aseguró que el pabellón es de carácter temporal y recalcó que “Suiza es un país respetuoso y avanzado en materia de sustentabilidad que no dañará las áreas verdes que la han sido prestadas”.

La Casa de Suiza

Este nuevo pabellón de Suiza en la capital mexicana estará abierto entre el 27 de octubre y el 4 de diciembre.

La inauguración estará a cargo del jefe del Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera.

Fue diseñado por DelleKamp Arquitectos, cuyos socios son el suizo Jachen Schleich y el mexicano Darek Dellekamp.

La madera utilizada fue traída del estado de Tlaxcala, ubicado en la región centro-oriental de México.

La Casa de Suiza colectará fondos voluntarios de los visitantes que donará posteriormente a la Cruz Roja Mexicana.

La Embajada de Suiza en México declinó precisar su costo total, pero afirmó que el proyecto será cofinanciado por el gobierno helvético y por el patrocinio de las principales firmas suizas que operan en el país latinoamericano.

Exposiciones temáticas

La efímera Casa de Suiza prevé diversas exposiciones.

Presentará una réplica en maqueta del Solar Impulse, el primer avión solar, de fabricación suiza, que logró dar la vuelta al mundo de la mano de los pilotos André Borschberg y Bertrand Piccard. El sueño comenzó en 2005 y este año se materializó la aventura de recorrer 40 000 kilómetros (de día y de noche) en 17 etapas.

Se prevén conciertos de jazz, de música tradicional y múltiples pinceladas de tradición, como la utilización de cuernos alpinos –conocidos también como trompas de los Alpes–, que con una longitud promedio de cuatro metros surgieron en el siglo XVIII para que los pastores llamaran a sus rebaños. En México, tocarán en el pabellón helvético cada hora.

Otra exposición estará dedicada al túnel de base del Gotardo, el túnel ferroviario más largo del mundo. Sus 57 kilómetros atraviesan los Alpes de norte a sur y conectan las ciudades de Zúrich y Milán en un lapso de cuatro horas.

Además, se hablará de los 15 hombres y mujeres suizos que han marcado la historia de México durante los últimos dos siglos. La lista incluye lo mismo al educador de origen helvético Enrique Rebsamen, que a personajes de ámbitos totalmente diferentes como el productor de quesos del cantón de Friburgo, Raphael Perler, o a la periodista Manú Dornbierer.

“También habrá gastronomía suiza”, recordó el embajador Touron. “La Escuela de Hotelería de Lausana alcanzó un acuerdo con entidades homólogas de México para difundir la comida helvética durante estos días”.

El ritmo frenético del Paseo de la Reforma observa los avances de la Casa de Suiza. Los transeúntes miran con curiosidad el cartel que la acompaña y que recuerda los 70 años de relaciones diplomáticas entre las dos naciones. Hormigón y bosque. Caos y orden. México y Suiza. Las leyes del magnetismo jamás yerran: los polos opuestos se atraen.

¿Le gustaría que una "House of Switzerland" visitara temporalmente su ciudad? Nos interesa su opinión.

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