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David contra Goliat


"Suiza, como centro financiero, es una pequeña superpotencia"


Por Gaby Ochsenbein, Zúrich


Michael Ambühl: máxima concentración y tener los objetivos claros son requisitos imprescindibles antes de una negociación. (Keystone)

Michael Ambühl: máxima concentración y tener los objetivos claros son requisitos imprescindibles antes de una negociación.

(Keystone)

El presidente de la Confederación, Ueli Maurer, denunció recientemente ante la Asamblea General de la ONU, reunida en Nueva York, la presión que ejercen los grandes Estados sobre los más pequeños. Una crítica que comparten muchos suizos, pero que Michael Ambühl, exsecretario de Estado y estratega de la negociación, relativiza.

En un proceso de negociación, los pequeños países disponen de un margen de maniobra frente a los grandes, sostiene el diplomático. Michael Ambühl ha acumulado en los últimos años una amplia experiencia en este campo. Entre otras, ha participado en las negociaciones de los acuerdos bilaterales con la Unión Europea, de los convenios fiscales con Gran Bretaña y Austria, el equivalente que rechazó el Bundesrat alemán, así como el acuerdo FATCA y el litigio fiscal con Estados Unidos.

swissinfo.ch: ¿Coincide usted con el presidente Maurer en que los países pequeños están bajo la preponderancia de los grandes Estados?

Michael Ambühl: Es obvio que los grandes tienen más influencia y peso y, por tanto, también más posibilidades de ejercer presión política. Y cuando un Estado pequeño negocia con uno grande, puede parecer una ‘situación como la de David contra Goliat’. Pero esto no siempre es desfavorable. Si se negocia con habilidad, como David, se pueden conseguir los excelentes resultados de Goliat.

swissinfo.ch: ¿Cuáles son los países que más influencia y peso tienen?

M.A.: Esto depende de factores políticos e institucionales, pero también de la dimensión económica y geográfica, de la potencia militar y el saber hacer tecnológico. Si un país dispone de un fuerte peso en estos campos, puede ejercer una gran influencia en la escena internacional, comparado con uno que cumple solo uno o ninguno de los factores citados.

Michael Ambühl

El exdiplomático, de 62 años, estudió Matemáticas Aplicadas y Ciencias Empresariales en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich. Entre 1982 y 2013 trabajó para los Ministerios suizos de Asuntos Exteriores y de Finanzas.

En 1992, después de varias misiones en el extranjero, fue nombrado embajador de la misión suiza ante la UE y miembro del grupo de negociación de los acuerdos bilaterales.

En 1999, el Gobierno le designó jefe de la Oficina de Integración. En este ámbito fue responsable, entre otras, de las negociaciones de los acuerdos bilaterales II.

En 2005 fue nombrado secretario de Estado del Ministerio de Exteriores. En esta función dirigió, entre otras, las negociaciones con Estados Unidos para resolver el caso UBS.

En marzo de 2010 asumió un nuevo cargo en la Secretaría de Estado para Cuestiones Financieras Internacionales (SFI) del Ministerio de Finanzas. En este puesto se ocupó de negociar varios acuerdos fiscales y bancarios.

Desde septiembre de 2013 es docente de gestión de negociaciones y resolución de conflictos en la Escuela Politécnica Federal der Zúrich (EPFZ).

swissininfo.ch: ¿De qué influencia dispone Suiza?

M.A.: Si nos fijamos en las cuestiones candentes de política global, nos percataremos de que Suiza no puede pretender ser un actor importante.

En temas específicos, en cambio, en los que Suiza dispone de voz y experiencia –derechos humanos, política de paz, buenos oficios, derechos democráticos y cuestiones vinculadas al federalismo, por ejemplo–, se percibe más el peso de la Confederación. En una ocasión, el exsecretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo: Switzerland punches above its weight (Suiza juega en una categoría de peso superior al suyo).

En el ámbito financiero, Suiza figura entre los actores más importantes. Podríamos decir que es una pequeña superpotencia. Zúrich y Ginebra juegan en la misma categoría que Nueva York, Londres, Singapur y Hong Kong.

swissininfo.ch: ¿En qué ámbito puede Suiza ejercer cierta influencia?

M.A.: Sobre todo, en los sectores en los que está en primera línea, o sea, los mencionados. Aquí se pueden desarrollar iniciativas, poner ideas sobre la mesa y ser activos en las sedes multilaterales.

En segundo lugar, naturalmente, en los sectores que nos afectan directamente. Tenemos que defender nuestros intereses nacionales. Pero hay que sopesar si el esfuerzo vale la pena. No tiene mucho sentido, por ejemplo, querer combatir los estándares internacionales, como reglas de asistencia administrativa en materia financiera que establece la OCDE.

Respecto a las normas futuras –como el intercambio automático de información fiscal– es más sensato participar en las discusiones de los órganos competentes, que aguardar y retomar luego lo que otros han establecido.

swissinfo.ch: En los últimos años usted ha encabezado muchas negociaciones, entre ellas la disputa fiscal con Estados Unidos, en las que Suiza carecía prácticamente de margen de maniobra…

M.A.: En este caso nos tocó un actor muy poderoso. Las negociaciones no fueron fáciles y necesitaron mucho tiempo. Por nuestra parte, intentamos defender el Estado de derecho. Se trataba de evitar que otro Estado obligara a nuestros actores económicos a violar el derecho suizo.

Los americanos terminaron entendiéndolo. Ellos también querían que se respeten sus leyes y que sus contribuyentes paguen sus impuestos. Hemos alcanzado una solución que satisface ambos sistemas, sin violar el derecho suizo, y que obliga a asumir sus responsabilidades a quienes no cumplan las leyes estadounidenses.

Michael Ambühl, exsecretario de Estado

Suiza debe demostrar que es un socio responsable y solidario, que asume sus compromisos como miembro de la comunidad europea

swissininfo.ch: Otro socio poderoso con el que Suiza suele tener que ver es la Unión Europea. Usted participó en primera línea en la negociación de los acuerdos bilaterales con Bruselas. ¿Fueron tan duras como con Washington?

M.A.: Hay diferencias entre estos dos grandes actores. Estados Unidos quería hacer valer su derecho, se trataba de una cuestión de principio.

La UE es una comunidad de 28 Estados. Cada día, la Comisión de Bruselas aúna esfuerzos para hallar un equilibrio que permita concretizar un sistema común. Y esto vale tanto para la carne de vacuno como el peso de los camiones o el derecho laboral.

La UE tiene un modo de pensar algo diferente. Se la considera un socio sensible a los principios de equilibrio y solidaridad en una negociación. Esto significa que Suiza debe demostrar que es un socio responsable y solidario, que asume sus compromisos como miembro de la comunidad europea.

swissininfo.ch: ¿En qué medida países emergentes como China, India y Brasil están cambiando el paisaje geopolítico internacional? ¿Esta evolución repercute en Suiza?

M.A.: En la época de la Guerra Fría, vivíamos en un mundo bipolar entre Washington y Moscú. Después de la caída del Muro de Berlín se habló de un mundo unipolar dominado por Estados Unidos. Hoy, el mundo vuelve a ser multipolar y lo es cada vez más con países importantes como China, India y Brasil.

Suiza debe tener en cuenta esta evolución y no cometer el error de concentrarse en uno o dos socios. Por esta razón, el Gobierno helvético ha lanzado una política de asociaciones estratégicas. Suiza fue el primer país en la Europa continental que firmó un acuerdo de libre comercio con China, lo que constituye un gran éxito. Es importante generar buenas relaciones con estos países en un mundo cada vez más complejo y multipolar.

Michael Ambühl, exsecretario de Estado

No hay una receta universal. Cada negociación es diferente, al igual que lo son el tema, los socios y el contexto.

swissininfo.ch: Desde septiembre, usted es docente en gestión de negociaciones y resolución de conflictos en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ). ¿Cuál es la receta, la estrategia para que un ‘pequeño’ triunfe en las negociaciones con los ‘grandes’?

M.A.: No hay una receta universal. Hoy, una negociación es diferente de otra, al igual que lo son el tema, los socios y el contexto. Para un país como Suiza es importante determinar exactamente los ámbitos en los que quiere defender determinadas posiciones y estándares.

Y una vez decidido el ámbito, por ejemplo, el litigio con Estados Unidos, debe mostrarse perseverante y enérgica. En una negociación, hay que tratar siempre de centrarse en las cuestiones y fundamentar sus argumentos en principios objetivos.

swissinfo.ch: ¿La simpatía hacia un socio influye en la negociación?

M.A.: No debería, aunque obviamente es más agradable negociar con alguien que nos inspira simpatía. Lo importante es encontrar una buena sintonía con el interlocutor en la esfera profesional. Pues tarde o temprano llega el momento de decir: Bueno, hemos analizado la situación desde todas las perspectivas. Ahora tenemos que ver dónde podéis hacer concesiones vosotros y dónde nosotros para alcanzar una solución satisfactoria para ambos.


(Traducción: Belén Couceiro), swissinfo.ch



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