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Desarrollo urbanístico


Aarau, ejemplo brillante contra la edificación inconexa


Por Andreas Keiser


Marquesina en forma de nube delante de la estación de ferrocarril de Aarau. (Keystone)

Marquesina en forma de nube delante de la estación de ferrocarril de Aarau.

(Keystone)

Premio Wakker

La Sociedad Patrimonial Suiza otorga anualmente el Premio Wakker a un municipio que muestre servicios especiales a favor del urbanismo.

Aarau recibe el galardón 2014 el 28 de junio.

El premio consta de 20.000 francos, sin embargo, el valor de la distinción está en el reconocimiento público al servicio ejemplar.

El Premio Wakker fue instaurado en 1972 con el legado del empresario ginebrino Henri-Louis Wakker a la Sociedad Patrimonial Suiza. Otros legados permiten seguir otorgando el galardón.

El enfoque actual del peremio es reconocer a los municipios cuyo espacio demográfico urbano se desarrolle cuidadosamente, bajo criterios contemporáneos.

A este concepto pertenecen especialmente la promoción de la calidad creativa en las construcciones nuevas, el trato respetuoso de las estructuras históricas, así como una planificación ejemplar del lugar.

Los automóviles estáticos parecen tener las narices pegadas a los tubos de escape en la atorada calle del centro de la ciudad. Es madrugada y los viajeros van a sus lugares de trabajo. Los pasajeros en la estación entran y salen de los trenes. Detrás hay obras en construcción, la economía prospera.

Aarau es el centro de una aglomeración donde residen 80.000 personas y situada en el triángulo Zúrich-Basilea-Berna. Tiene 20.000 habitantes y 30.000 puestos de trabajo. Es “una singularidad nacional y una desproporción”, señala el arquitecto municipal, Felix Fuchs. “Por eso nos empeñados desde hace años en construir más espacios habitables”.

Más viviendas en la ciudad significa menos tránsito diario de viajeros, pero también falta de suelo adicional. En vez de convertir terreno agrario, áreas recreativas y otros espacios en zonas de edificación -como es el caso en varias partes de Suiza-, Aarau pone acento en la limitación de regiones pobladas, la densificación urbana, la renovación y revalorización de los barrios existentes y el aprovechamiento de antiguas áreas comerciales e industriales. Una actitud que mantiene desde hace 20 años.

Espacios urbanísticos compactos, concentrados es lo que ahora se impone en una Suiza cada vez más hormigonada, cubierta por una mezcla de asentamientos, que sufre por la falta de espacio y la creciente oleada de viajeros diarios. La ciudad se atiene desde hace años a las condiciones marco de la renovada Ley suiza de Planificación territorial que los electores aprobaron en 2013 y en vigor desde el 1 de mayo de 2014.

El hecho de que Aarau respaldara el mayor aprovechamiento del suelo, mucho antes de que escaseara la tierra en el país, testimonia la edificación elevada Telli. Fue construida entre 1970 y 1989 y desde entonces es zona cerrada al tráfico.

Voladura de un edificio de varios pisos

Felix Fuchs es arquitecto municipal desde hace 25 años y ha contribuido notablemente al desarrollo y la transformación de Aarau. A los 63 años de edad “se aproxima lentamente al final de su función”. “Ahora serán más visibles las características de los esfuerzos de planificación”, dice refiriéndose a los edificios en construcción o a los que hace poco obtuvieron la autorización correspondiente.

Una gran zona de desarrollo situada en la parte central de la ciudad es Torfeld Süd, extenso baldío industrial cercano a la estación ferroviaria. Hasta la primavera de 2013 en la entrada de esa superficie había un edificio de 12 pisos. Fue el primer rascacielos dinamitado en Suiza. Su dueña llegó a la conclusión de que era más conveniente construir de nuevo que proceder a un saneamiento.

Un estadio de fútbol, en el centro

Hoy, después de un año, trabajan aquí las grúas de construcciones. Un nuevo edificio se levanta piso por piso y ya está en marcha la siguiente fase de obras importantes en Torfeld Süd: nuevo estadio de fútbol para el Club Aarau, complejo comercial, salas de cine y viviendas.

Su ubicación en el centro ha generado controversias durante mucho tiempo y, por ende, ha sido muy discutida en la pequeña ciudad. “Es tal vez osado desde el punto de vista de la planificación, pero un estadio con imán atractivo pertenece al núcleo de la ciudad y no al prado verde en la periferia. Es parte de la vida pública, y hasta aquí se llega mejor con el transporte público”, sostiene Fuchs.

Como otras urbes, Argovia ha cometido pecados urbanísticos. Para evitar que se repitan, Fuchs convoca concursos de arquitectura “donde es posible y tiene sentido”. “Cuesta más y exige más reflexión, pero tras la conclusión exitosa de un proyecto de construcción, jamás escuché a nadie decir que no valió la pena”.

Barrios tranquilos

En los alrededores de la estación ferroviaria surge una Aarau nueva, urbana, porque cuenta con edificios de viviendas, estadio y la estación construida hace pocos años, además de las ya planeadas viviendas y comercios. Hacia el sur de los rieles quedan los barrios de la ciudad jardín. Son barrios residenciales tranquilos y hoy por hoy de bajísima circulación. Fueron erigidos a finales del siglo XIX y mediados del XX.

Estos barrios “reverdecidos” son “de importancia nacional desde el punto de vista urbanístico”, argumenta la Sociedad Patrimonial Suiza en su argumentario para la concesión del Premio Wakker a esta ciudad: “Con el fin de conservar la apariencia de estos barrios, Aarau no influye únicamente en el diseño de los edificios, sino que también reconoce la importancia de los setos, plantaciones y la amplitud de la calle en el carácter del barrio”.

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Nueva, ampliada y sin embargo en relación adecuada a las medidas de las viviendas. Construcción por encima de la calle Jurastrasse en uno de los barrios de la Ciudad-jardín.

(Keystone)

Vivir en estos barrios es atractivo. Por lo tanto, es enorme la presión de dueños e inversionistas empeñados en construir, ampliar o renovar. La ciudad ofrece “asesoramiento” y tiene la finalidad de que “las nuevas obras se ajusten en una especie de escala a la estructura urbana existente”, precisa Fuchs. Y admite que “también hubo infortunios” en las construcciones nuevas que no encajaban en el entorno porque, por ejemplo, daban la impresión de ser muy grandes o tenían muchas plazas de aparcamiento a su alrededor. “Pero a partir de situaciones desafortunadas individuales la población se ha sensibilizado y encara con más cuidado las nuevas construcciones”, precisa.

El casco histórico de la ciudad ha sido restaurado, acicalado y cerrado al tráfico particular en los últimos años. El arroyo urbano dejó de ser subterráneo y hoy es parte del cuadro de la ciudad, tal como lo es el adoquinado. Aarau se ha transformado, ha crecido sin usurpar los espacios abiertos y verdes.

No obstante, el resto de Suiza apenas toma nota de que Aarau es una ciudad atractiva. Fuchs explica que aún con el aflujo de los grandes centros Zúrich y Basilea, a solo 40 kilómetros de distancia, “la ciudad oculta siempre su talento. ¿Por qué? Hasta ahora no me lo explico. La gente critica y refunfuña mucho. Quizás el Premio Wakker contribuya a adquirir una mayor autoconfianza”.


traducción del alemán: Juan Espinoza, swissinfo.ch

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