Your browser is out of date. It has known security flaws and may not display all features of this websites. Learn how to update your browser[Cerrar]

Documental sobre materias primas


Suiza, ¿un paraíso para los negocios?




 Otro idioma: 1  Idiomas: 1
El documental 'Trading Paradise' contó con la financiación del Migros porcentaje cultural y la coproduccion del ente público suizo SRG/SSR. (A Film Company)

El documental 'Trading Paradise' contó con la financiación del Migros porcentaje cultural y la coproduccion del ente público suizo SRG/SSR.

(A Film Company)

Varios gigantes de las materias primas, como Glencore y Vale, tienen sede en Suiza. ¿Cómo trabajan en el terreno y qué consecuencias tienen sus actividades para las poblaciones locales? El nuevo documental del respetado director suizo Daniel Schweizer muestra una visión entre bastidores de esta industria.

"Hoy, varias de las mayores empresas de la extracción y el comercio [de materias primas] tienen sede en Ginebra, Zug y Lausana. Suiza apenas les da seguimiento, pero tiene una gran responsabilidad por aceptarlas en su territorio”, afirmaba Daniel Schweizer el pasado 16 de abril, en el estreno del documental ‘Trading Paradise’ en el festival Visions du Réel, en Nyon.

Autor de trabajos dedicados a los 'cabezas rapadas', los neonazis, el daño medioambiental o el oro, Daniel Schweizer eligió de nuevo un tema sensible para Suiza: el comercio de las materias primas.

El cineasta quiso conocer in situ las actividades de las mineras de Glencore en Perú (Antacappay) y en Zambia (Mopani) y siguió de cerca los trabajos de Vale en Brasil (Carajás). En los dos primeros casos, logró una singular visión sobre lo que sucede dentro de las minas. En Brasil, en cambio, se encontró un gran hermetismo.

Nuestros ojos se despegan del níveo lago de Ginebra para trasladarse a la aridez y a las sinuosas montañas pardas del sur peruano, donde estruendosos camiones salen de la mina a cielo abierto de Glencore en Antacappay.

El documental muestra imágenes de los guardias de seguridad oficiosos y de los habitantes locales que denuncian la contaminación de sus ríos y de las tierras bañadas por las aguas residuales de las minas.

Más adelante desfilan ante la mirada del espectador manifestaciones violentas contra la explotación de la mina de la provincia de Espinar que retransmitió la televisión peruana y fragmentos de un programa de 2013, donde se ven animales muertos que ingirieron alimentos, o bebieron agua, contaminados por los metales pesados procedentes de las minas, según las versiones de campesinos del lugar. Denuncias cuya validez desestimó un estudio ordenado por el Servicio Nacional de Sanidad Agraria de Perú. 

"Como seres humanos tenemos derecho a vivir de forma saludable. Pero esta mina nos trata como animales”, dice Melchora Surco Rimach. La anciana agricultora asegura haber sido amenazada de muerte por hablar sobre la contaminación de la que es víctima su comunidad.

Peruvian farmer Melchora Surco Rimach (A Film Company)

Peruvian farmer Melchora Surco Rimach

(A Film Company)

El documental se desplaza después a Zambia para seguir el trabajo de un investigador suizo de la oenegé Declaración de Berna que recopiló información sobre Mopani, una de las minas de cobre más grandes de África que desde 2000 es propiedad de Glencore.

La población local denuncia que el aire está contaminado y se queja especialmente de un viento envenenado por ácido sulfúrico conocido como 'Senta'. La gente afirma que aniquila las cosechas y daña la salud. Un problema con el que han lidiado desde los años 30, cuando la mina no pertenecía aún a la multinacional suiza.

"La gente respira estas emisiones sulfurosas como si fueran oxígeno, pero es aire tóxico. Cuando el 'Senta' sopla por las noches, la gente se asfixia y muere durante el sueño... Y ellos [los directivos de Glencore] no quieren prestar atención a nuestra situación", denuncia Maggret Chsanga Waya, quien vive en Kankoyo, en una pequeña cabaña frente a la enorme mina cuprífera.

Los ejecutivos de Glencore rechazan toda responsabilidad. Más aún, aseguran que han invertido 130 millones de dólares en un sistema capaz de capturar el 97% de las emisiones de dióxido de azufre que emite la planta. Desde su sede en Baar, cantón de Zug, el director general de la empresa, Ivan Glasenberg defiende el historial social y ambiental de su grupo.

"Respetamos absolutamente los derechos humanos en los países en los que estamos presentes. Contamos además con principios propios en esta materia y nos ocupamos no solo de nuestros trabajadores, sino de las familias y de la población que viven cerca las zonas mineras. En materia medioambiental, no solo respetamos las normas del país, sino que nos ceñimos a los estándares internacionales", sostiene Glasenberg.

Los indígenas brasileños

Durante la segunda mitad de la película, Schweizer viaja a la mina de Carajás, en el norte de Brasil. Es la principal mina de hierro del mundo y pertenece a la multinacional Vale. Obtener información aquí fue difícil. Vale, cuya sede administrativa se encuentra en St. Prex, en el cantón de Vaud, rehusó hablar con el cineasta o permitir cualquier tipo de acceso a su mina brasileña.

The Carajàs mine in northern Brazil is the largest iron ore mine in the world (A Film Company)

The Carajàs mine in northern Brazil is the largest iron ore mine in the world

(A Film Company)

El realizador se reunió, por tanto, con dos indios Xikrin descontentos con la expansión de la mina y las amenazas que supone para sus vidas. Denuncian que Vale ha expulsado a sus antepasados de sus propias tierras. Y mientras los indígenas dan su testimonio para el documental, ataviados con sus trajes y maquillaje tradicionales, en el fondo se escucha el ruido de la maquinaria pesada de la mina. Su golpeteo sordo e intenso atraviesa el espeso bosque que separa a los entrevistados de la mina.

De Brasil regresamos a Suiza, que las multinacionales consideran un lugar ideal para establecerse por el fácil acceso a los bancos comerciales, los privilegios fiscales y las exigencias regulatorias mínimas que ofrece el país.

En Lausana, la cámara inmortaliza a los negociantes de materias primas bebiendo champaña durante la Cumbre Global de las Materias Primas del ‘Financial Times’ celebrada en 2014. El encuentro tuvo lugar en el Beau Rivage, hotel de cinco estrellas de Lausana. Afuera, la policía detiene a un grupo de manifestantes que critican el comercio global de materias primas y utiliza gas pimienta contra algunos de ellos.

En marzo de 2013, el Gobierno suizo publicó un polémico informe sobre el mercado de las materias primas en el que reconoció la relevancia del sector, pero también los riesgos que entraña. Pero no se redactó ninguna ley específica para este sector, dejando que prime la autorregulación voluntaria y no vinculante.

En su documental, Schweizer sigue a una delegación de ocho parlamentarios suizos que visitan Espinar, en Perú, en 2014. Su recorrido se parece mucho más a un viaje turístico que a una misión oficial. Uno de ellos critica a Glencore, pero el resto alaba los logros de la industria minera y simplemente exhorta a la firma a ser más transparente.

Stéphane Graber, secretario general de la Asociación Comercial y Marítima de Ginebra (STSA en inglés), sostiene que se están atendiendo los riesgos. "El sector se ha desarrollado intensamente. Pero también lo han hecho la responsabilidad social, la gestión de riesgos y los protocolos de debida diligencia".

Los activistas, no obstante, consideran que los esfuerzos no son suficientes. Se requieren más firmas y presión de la sociedad civil para que las empresas cumplan realmente con los compromisos de responsabilidad civil que prometen en sus informes y publican en sus páginas web. Cambios que podrían estar cerca.

Una denominada iniciativa ‘por multinacionales responsables’, que atañe directamente a las empresas de materias primas que tienen sede en Suiza, ha logrado reunir 140 000 firmas que se entregarán previsiblemente en octubre a la Cancillería Federal. El número de firmas es suficiente para exigir una votación nacional sobre el tema, pero seguramente no antes de 2018.

Schweizer asegura que ‘Trading Paradise’, que se distribuirá en Suiza este otoño, es su contribución personal "al gran debate político [sobre el comercio de materias primas] que se avecina”.

Comercio de materias primas

En pocos años, Suiza se ha convertido en un gran centro internacional para el comercio de las materias primas. El pequeño país alpino es sede hoy de unas 500 empresas de sector, entre ellas, de gigantes como Glencore, Vale, Cargill, Vitol y Trafigura.

Tienen sede en Ginebra, Zug y Lausana. Emplean a cerca de 10 000 personas y aportan casi el 4% al PIB helvético.

Aproximadamente una cuarta parte del negocio mundial de las materias primas tiene lugar desde Suiza. Esta proporción es sustancialmente superior en el caso del crudo (35%), los metales (60%), los granos (35%) y el café (50%).

Reacciones a 'Trading Paradise’

Glencore: "Como parte del compromiso de nuestros accionistas, aprovechamos la oportunidad de participar en la realización de la película. Y esperamos seguir trabajando con los productores en la corrección de ciertas imprecisiones antes de la presentación oficial del documental este otoño".

Vale: "Será un placer para Vale compartir su opinión sobre el documental, con motivo de su distribución oficial en otoño, ya que ningún miembro de Vale lo ha visto en este momento".


Traducción del inglés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

×