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Acuerdo comercial transatlántico


Evitar la discriminación de las empresas suizas


Por Carmelo Laganà, economiesuisse


Por Carmelo Laganà

Estados Unidos y la Unión Europea (UE) desean concluir la negociación del nuevo Acuerdo Trasatlántico de Comercio e Inversión (TTIP). Si las negociaciones iniciadas en 2013 llegan a buen puerto, se creará la zona de libre comercio más grande del mundo que marcará un hito en la historia de las relaciones comerciales internacionales.

¿Qué rol juega Suiza en este proyecto global? Por el momento se encuentra totalmente fuera del mismo, a pesar de que el 67% de sus exportaciones se dirigen a los mercados de Estados Unidos y la UE. De ahí que las empresas exportadoras suizas –incluidas las pymes que, frecuentemente, son proveedoras de grupos internacionales en Europa y Estados Unidos–muestren inquietud, como refleja sondeo que hemos realizado recientemente. Para evitar que las empresas suizas estén en desventaja con respecto a sus competidoras europeas o estadounidenses, economiesuisse [Federación de Empresas Suizas] considera que el gobierno suizo debe poner en marcha una política proactiva lo más pronto posible.

Lanzadas a iniciativa de los jefes de Estado y de Gobierno, las negociaciones entre EEUU y la UE comenzaron en julio de 2013 y se articulan en torno a tres ejes fundamentales:

(1) Mejorar el acceso a los mercados.

(2) Reforzar la cooperación reglamentaria.

(3) Definir nuevas reglas comerciales (en materia de protección a la propiedad intelectual, acceso a las materias primas y la energía, y también en la aplicación de reglas de competencia justas).

Desde 2013, han tenido lugar doce rondas de negociación y, en los últimos tiempos, se han acelerado los intercambios. El gobierno de Barack Obama y los principales países de la UE han mostrado su interés por concluir las conversaciones este mismo año.

Ya hay progresos patentes en ámbitos como la convergencia reglamentaria para productos farmacéuticos o para dispositivos médicos, y también en lo relativo al comercio de mercancías y derechos aduaneros.

En contrapartida, las negociaciones son ríspidas en asuntos como la simplificación del acceso a los mercados públicos (especialmente en algunos estados de la Unión Americana) o en el acceso al mercado de los servicios financieros de EEUU. Existen, además, otros temas que suscitan controversia, como la agricultura, la protección de datos y la reglamentación para la solución de controversias entre inversores y gobiernos. Asuntos que, dada la falta de consenso, podrían quedar fuera del acuerdo final.

Pero independientemente del contenido del documento final, es un hecho que el nuevo TTIP tendrá repercusiones contundentes sobre sobre las empresas suizas. Principalmente por dos razones: El tamaño de los mercados que están negociando y la vocación exportadora de la economía suiza; y la profunda imbricación internacional que existe en las cadenas de producción y en la creación de valor por parte de las empresas helvéticas.

Hoy, las empresas suizas gozan de un acceso privilegiado al mercado interno europeo gracias a los acuerdos bilaterales, el acuerdo de libre comercio de 1972 y el Acuerdo sobre Facilitación y Seguridad Aduanera con la UE. Con Estados Unidos, en cambio, las cosas son muy diferentes.

Suiza carece de tratado de libre comercio con este país y tampoco existe una red de acuerdos que faciliten el comercio y la seguridad aduanera y allanen el camino de las empresas suizas que comercian o tienen interés en hacer negocios con EEUU. El TTIP es, pues, de vital importancia para Suiza.

Especialmente considerando que las exportaciones helvéticas a la UE sumaron 114 000 millones de francos en 2014 y las canalizadas a EEUU, otros 26 000 millones. La suma de las dos cifras representa dos tercios de las exportaciones totales suizas.

Consciente de este enorme reto, economiesuisse realizó un sondeo entre sus miembros para estimar las consecuencias del TTIP en los diferentes sectores productivos del país. Los resultados son contundentes.

La mayoría de las ramas exportadoras suizas (industriales y de servicios) esperan desventajas directas, o indirectas, si se firma el tratado. El reconocimiento mutuo de certificaciones y normas relacionadas con los productos que intercambian EEUU y la UE, y la reducción de derechos de aduana que aplicaría Estados Unidos a los productos llegados desde la UE, tendrían un fuerte impacto en la presencia comercial de Suiza en estos mercados.

La explicación: Si los competidores de la UE reducen la carga de requisitos con los que deben cumplir, utilizarán esos ahorros para financiar inversiones futuras. También reducirán sus gastos gracias a la simplificación de procedimientos y formalidades aduaneras que se prevé. Por otra parte, si el TTIP establece normas de origen más liberales que las que existen actualmente entre Suiza y la UE, las empresas helvéticas estarían en desventaja con respecto a sus homólogas de EEUU. En otras palabras: uno de los aspectos más negativos para Suiza del TTIP reside en la discriminación potencial de las que serían objeto sus empresas.

No obstante, pese a los riesgos que entraña este acuerdo, también se perfila como una nueva ventana de oportunidad económica para Suiza. La creación de una zona transatlántica de libre comercio sería el principal proyecto de apertura de mercados en el mundo desde la fundación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) hace 21 años. Y los procesos de liberalización siempre impulsan el crecimiento y repercuten positivamente sobre la economía global. Por tanto, el TTIP constituye una oportunidad para la plaza económica helvética, si Suiza obtiene condiciones de acceso a los mercados tan buenas como las empresas de la competencia estadounidense y europea. Y esto exige, claramente, una política exterior proactiva.

Punto de vista

swissinfo.ch reúne en esta columna una selección de textos escritos por personas ajenas a la redacción. En ella publicamos los puntos de vista de expertos, líderes de opinión y observadores sobre temas de interés en Suiza con el fin de alimentar el debate.

Ante el que se perfila como el acuerdo de libre comercio más importante jamás negociado, Suiza solo tiene tres opciones: adoptar una actitud pasiva, corriendo así el riesgo de que sus empresas se vean fuertemente penalizadas; adherirse al TTIP como estado tercero –el texto seguramente incluirá una cláusula sobre el trato que dará a los países no firmantes del mismo; firmar un tratado de libre comercio con EEUU a través de la Asociación Europea de Libreo Comercio (EFTA) o de forma bilateral.

Quedarse con los brazos cruzados no es una opción. economiesuisse exhorta al gobierno suizo a poner en marcha una política dinámica para evitar que las empresas nacionales se vean penalizadas respecto a sus competidoras europeas y estadounidenses. Y en este contexto, economiesuisse trabajará con ahínco en ayudar a las firmas suizas a sacar el máximo provecho de este comercio trasatlántico y en asegurarles un acceso no discriminatorio a sus principales mercados de exportación que son Estados Unidos y la Unión Europea.

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente el punto de vista de swissinfo.ch.

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Traducción del francés: Andrea Ornelas

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