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Aplicación previsible para 2016


Suiza y Argentina ya tienen convenio antievasión


Por Andrea Ornelas, con la colaboración de Norma Domínguez, Buenos Aires


Ricardo Echegaray, Administrador Federal de Ingresos Públicos, en una imagen de archivo. (Reuters)

Ricardo Echegaray, Administrador Federal de Ingresos Públicos, en una imagen de archivo.

(Reuters)

Tras dos años de ‘limbo tributario’, Berna y Buenos Aires firmaron hoy una nueva convención para evitar la doble imposición (CDI) apegada a las reglas de la OCDE, que permitirá el intercambio de información entre gobiernos ante sospechas de evasión. El siguiente paso es la aprobación parlamentaria.

Jacques de Watteville, secretario de Estado para Asuntos Financieros Internacionales de Suiza, y Ricardo Echegaray, administrador Federal de Ingresos Públicos de la Argentina, se reunieron este jueves en Berna para suscribir el citado compromiso fiscal bilateral.

Este CDI tiene como meta evitar la doble imposición en materia de impuestos sobre la renta y sobre el patrimonio. Sus disposiciones se aplicarán a los suizos que residen en Argentina o realizan negocios en este país, así como a los argentinos que hacen lo propio en Suiza.

El texto íntegro del CDI –publicado este jueves por el Gobierno suizo- precisa que será posible realizar retenciones en la fuente por pagos de regalías; gravar acciones y participaciones sociales con impuestos patrimoniales en la fuente y, en general, fiscalizar los ingresos generados por la realización de trabajo o negocios.

Pero su punto más destacado y trascendente desde el punto de vista político es la introducción del intercambio de información fiscal entre gobiernos conforme al estándar internacional vigente.

CDI Suiza-Argentina

El primer acuerdo entre Berna y Buenos Aires relativo a los impuestos sobre la renta y al patrimonio se negoció en 1997. Pero la falta de ratificación legislativa argentina impidió su entrada en vigor.

En el año 2000, los dos gobiernos pactaron poner en marcha los principios negociados, pero bajo la reserva de un estatus de aplicación provisional.

En 2009, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) anunció una lista negra de paraísos fiscales en la que Suiza estaba incluida.

Para salir cuanto antes de la misma, Berna inició un intenso proceso de renegociación de convenios fiscales para adecuarlos a las reglas de trasparencia de la OCDE que exigen el intercambio de información ante sospechas de evasión.

En 2010, Suiza y Argentina retomaron los trabajos técnicos para lograr un CDI.

En 2012, Argentina cesó de forma unilateral la aplicación del acuerdo fiscal bilateral con Suiza. Las negociaciones para un CDI siguieron su curso, pero en el terreno práctico había un vacío legal en el ámbito fiscal bilateral.

En 2013, la versión final de un CDI fue inicialado por los dos Gobiernos en Buenos Aires. La firma del mismo ha tenido lugar en Berna este 20 de marzo.

El convenio requiere la ratificación de los dos Parlamentos. Salvo contratiempos, su aplicación está prevista para el año 2016.

Fin a un vacío legal

“Este CDI permitirá eliminar el vacío de convención fiscal que había entre los dos países. Y el texto contiene también un apartado relativo al intercambio de información a la demanda en concordancia con el Artículo 26 del Modelo Fiscal de la OCDE”, explica a swissinfo.ch Anne Césard, portavoz de la Secretaría de Estado de Asuntos Financieros Internacionales (SIF), dependencia del Ministerio de Finanzas.

Esto es, si Argentina sospecha que alguno de sus ciudadanos está evadiendo impuestos a través de cuentas en Suiza, estará en capacidad de enviar una solicitud de asistencia a Berna. Un compromiso que es de carácter recíproco, pero que no significa Berna y Buenos Aires iniciarán un intercambio automático de información sensible.

Anne Césard destaca que el convenio tendrá también un efecto positivo sobre la promoción de los negocios bilaterales. “Como todas las convenciones de este tipo, cada Estado se reserva el derecho a retener impuestos sobre la fuente, lo que favorece las inversiones. Y el acuerdo retoma ampliamente todas las disposiciones previstas por el acuerdo de 1997 en lo relativo a la imposición de dividendos, intereses y regalías”.

Suiza, un socio clave

Horas antes de partir a Berna, Ricardo Echegaray, titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), habló con swissinfo.ch sobre la relevancia de este convenio.

swissinfo.ch: ¿Por qué es importante este acuerdo para la Argentina?

Ricardo Echegaray: Desde la perspectiva argentina, consideramos que se está dando un paso extraordinario para asegurar un marco adecuado y confiable para las inversiones extranjeras. Suiza es un socio de gran relevancia para la Argentina: en el país hay 80 empresas suizas que brindan empleo a 30.000 personas aproximadamente. Es el sexto inversor directo en el país y es el tercer destino de las inversiones financieras de los residentes argentinos.

Confiamos en que el nuevo convenio sea una herramienta efectiva para eliminar la doble imposición que preocupa a los inversores transnacionales y, al mismo tiempo, los fiscos de ambos países no vean mermado su nivel de recaudación de manera significativa, ya que el costo de eliminar la doble imposición se reparte de manera razonable y equitativa entre ambos países.

swissinfo.ch: ¿Cómo cree que este acuerdo repercutirá en ambos países?

R.E.: Nuestro entendimiento es que la firma del nuevo convenio alentará la creación de nuevos puestos de trabajo y un crecimiento sostenido de las inversiones en infraestructura realizadas por empresas de ambos países.

swissinfo.ch: ¿Qué nivel de confianza tiene en que los dos Parlamentos lo ratificarán? 

R.E.: Estamos convencidos de que la suscripción del tratado confirma el compromiso de ambos países en la búsqueda de una solución mutuamente satisfactoria al problema de la doble imposición y también en pos de la transparencia fiscal y la lucha contra la evasión.  En consecuencia, tenemos plena confianza en que nuestros parlamentarios darán el trámite correspondiente a este instrumento de manera ágil y eficiente. Ese fue nuestro compromiso también en el caso del convenio con España y lo hemos logrado.

Por el lado suizo, también confiamos en que el trámite sea normal, ya que el texto del Convenio no es totalmente desconocido para los legisladores, pues en gran medida recoge las disposiciones del anterior tratado suscrito a fines de los 90 que fue analizado y aprobado por el Parlamento suizo en aquel momento.

Pendiente de ratificación

En los últimos cinco años, Suiza ha firmado 43 CDI apegados a las reglas de la OCDE. Del total, no obstante, solo 36 tienen vigencia debido a los protocolos que deben respetarse.

Anne Césard considera que el convenio entre Suiza y Argentina podría entrar en vigor en 2015 –si los dos Parlamentos lo avalan sin contratiempos, como se prevé-, pero su aplicación iniciará el año siguiente.

La portavoz del SIF explica que un CDI “entra en vigor en el momento en el que es ratificado y los procedimientos internos quedan totalmente concluidos por parte de los dos Estados participantes”. Sin embargo, la fecha de aplicación formal siempre es posterior por razones de “seguridad jurídica y cálculo fiscal”.

Si un convenio entra en vigor en el segundo o tercer trimestre de un año, cita como ejemplo, se complica el cálculo de impuestos correspondiente a los meses en los que no operó.

“Por ello, los Estados han acordado que la aplicación de una convención inicie siempre el 1 de enero del año siguiente a su entrada en vigor”. En el caso de Suiza y Argentina, añade Anne Césard, esto sería previsible para el 1 de enero de 2016.

swissinfo.ch



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