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Conferencia sobre el Clima


En Marrakech, para pasar de la intención al acto




Sequías prolongadas y desertificación, el escenario que se avizora en muchos países africanos en caso de que el mundo no actúe rápidamente contra el calentamiento del planeta. (Keystone)

Sequías prolongadas y desertificación, el escenario que se avizora en muchos países africanos en caso de que el mundo no actúe rápidamente contra el calentamiento del planeta.

(Keystone)

Este lunes arranca en Marrakech una nueva conferencia internacional sobre el clima. En la ciudad marroquí se discutirá cómo implementar el histórico acuerdo firmado hace un año en París. Mientras que Suiza enfatiza la adopción de normas sólidas y eficaces, las organizaciones no gubernamentales piden más fondos para ayudar a los países más pobres a adaptarse al cambio climático.

Una noticia buena y una mala. En ese contexto se realiza la 22 Conferencia Internacional sobre el Clima en Marrakech (COP22), del 7 al 18 de noviembre. Participan delegaciones de los 197 países miembros de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), incluida Suiza.

Empecemos con la buena noticia. El 4 de noviembre entró oficialmente en vigor el acuerdo sobre el clima de París, cuyo objetivo es mantener el aumento de la temperatura global “muy por debajo” de los 2° C respecto a la era preindustrial. Los umbrales mínimos para la entrada en vigor del acuerdo -es decir, la ratificación de 55 países que representen al menos el 55% de las emisiones globales-  fueron logrados, como anunció a principios de octubre, el Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon.

Tres semanas más tarde, se anunció el logro de otro umbral. Y esa es la mala noticia. En 2015, la concentración promedio de CO2 en la atmósfera superó el límite considerado “crucial” de 400 partes por millón (ppm), indicó la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Ese umbral había sido alcanzado previamente en algunos lugares, durante determinados meses, pero nunca a escala global y durante todo un año, destacó la entidad de la ONU.

De ahí la necesidad de actuar lo más rápido posible, empezando en Marrakech, donde el objetivo principal de la conferencia sobre el clima es elaborar las modalidades de aplicación del acuerdo de París. “París no es un punto final, sino el comienzo. El acuerdo contiene una serie de elementos y principios, tales como el carácter vinculante de los compromisos de reducción de emisiones. Ahora tenemos que decidir cómo implementarlos”, afirma Franz Perrez, jefe de la delegación suiza en la COP22.

Prioridades de Suiza

¿Cómo deben ser formulados los objetivos de reducción de emisiones? ¿Quién verificará el cumplimiento de los compromisos contraídos por los países de manera individual? ¿Cómo debe ser estructurado el intercambio mundial del CO2? O también: ¿Cómo reunir los fondos necesarios para apoyar la lucha contra el cambio climático en los países más pobres? Estas son solamente algunas de las interrogantes que serán abordadas en la conferencia de Marrakech, en la que también participará la ministra helvética de Medio Ambiente, Doris Leuthard.

Para Suiza, la prioridad es establecer normas claras y eficaces, explica Franz Perrez. “Entre los aspectos más importantes está la transparencia con la que los países anuncian sus objetivos de reducción nacional de emisiones. Deben ser comprensibles, cuantificables e incondicionales. Creemos que cada país debe ser capaz de actuar solo, al menos en parte”.

Otro punto importante para la delegación helvética son las reglas de los mecanismos de mercado que permiten reducir las emisiones a gran escala (por ejemplo, mediante el intercambio de cuotas de emisiones internacionales). “Será fundamental para evitar que una reducción sea contabilizada dos veces, es decir, por el país de acogida y el inversionista”, puntualiza el negociador suizo.

Cien mil millones para el clima

En Marrakech se discutirá también el financiamiento climático y, en particular, la ‘Hoja de Ruta de los 100 000 millones’, elaborada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en colaboración con Suiza. El documento, divulgado a mediados de octubre, muestra la forma en que los países industrializados pretenden recaudar 100 000 millones de dólares por año, de aquí al 2020 (a partir de fuentes públicas y privadas) para apoyar a los países en desarrollo.

“Estamos en el buen camino. En los últimos años, las contribuciones han aumentado en forma masiva y según la OCDE hay promesas de fondos públicos por 67 000 millones”, observa Franz Perrez. Suiza, añade, insistirá en que se ponga especial atención en la movilización de recursos privados.

Los países en desarrollo no están muy entusiasmados con esta hoja de ruta, ya que no proporciona objetivos cuantitativos intermedios, reconoce el negociador suizo. “El establecimiento de tales objetivos, sin embargo, es imposible porque hay demasiados factores de inseguridad. Pienso, por ejemplo, en las fluctuaciones en el mercado de divisas o en el desempeño de la economía”.

Más fondos para adaptarse al cambio climático

Si bien celebra la voluntad del Gobierno suizo de poner énfasis en la promoción de normas sólidas y eficaces para la aplicación del acuerdo de París, la comunidad de trabajo Alliance Sud, que reúne a seis grandes organizaciones suizas de cooperación internacional, considera que la Confederación no hace lo suficiente por los países en desarrollo. “El financiamiento climático  es una de las grandes lagunas”, señala a swissinfo.ch Jürg Staudenmann, experto en clima de esa organización.

Los fondos previstos por la hoja de ruta de la OCDE están destinadas a atenuar el cambio climático más que a la reducción de emisiones, explica Staudenmann. “Los fondos para las medidas de adaptación, sin embargo, son limitados”.

Cuando se trata de realizar diques de protección, mejorar del acceso al agua potable o afrontar las cuestiones migratorias, es imposible encontrar fondos privados porque no hay retorno de la inversión, estima. “Por esta razón, Suiza tiene que comprometerse en favor de la movilización de fondos públicos adicionales. Hay muchas posibilidades de financiamiento, por ejemplo a través de un impuesto al tráfico aéreo o una tasa mundial sobre el CO2”.

En París, recuerda el colaborador de Alliance Sud, se decidió que los países en desarrollo participen también en la lucha contra el calentamiento climático. “Pero sin ayuda no lo harán. Por lo tanto, es fundamental que en Marrakech se defina claramente de dónde provendrá el dinero. De lo contrario, la implementación del acuerdo de París se pospondrá hasta quién sabe cuándo”.

¿Los países industrializados hacen lo suficiente para ayudar a los países más pobres frente al reto climático?

Suiza y el cambio climático

Suiza es responsable de aproximadamente el 0,1% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Para el 2030 pretende reducirlas en al menos 50% en comparación con 1990. Para 2050, entre 70 y 85%.

El Gobierno ha determinado que las reducciones serán hechas principalmente  en territorio nacional. Entre los instrumentos de la política climática suiza están  la tasa sobre el CO2 que grava los combustibles, el sistema de intercambio de cuotas de emisiones y el programa de saneamiento energético de los edificios.

Los objetivos de reducción así como el acuerdo de París, deben ser discutidos por el Parlamento, probablemente en 2017.

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Traducido del italiano por Marcela Águila Rubín

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