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Criptomonedas


La tecnología bitcóin impulsa la creación de empresas




Bitcóin es la más extendida de las denominadas criptomonedas: monedas digitales que utilizan técnicas de la criptografía para emitir o verificar una transacción. (Keystone)

Bitcóin es la más extendida de las denominadas criptomonedas: monedas digitales que utilizan técnicas de la criptografía para emitir o verificar una transacción.

(Keystone)


Pese a la volatilidad del bitcóin, Suiza se ha convertido en tierra fértil para las empresas que apuestan por las criptomonedas o divisas digitales. Y la actual apreciación del franco constituye un fertilizante adicional.

Cuando el Banco Nacional Suizo (BNS) anunció el pasado 15 de enero la abolición del tipo de cambio mínimo entre el euro y el franco, catapultó el valor de la moneda helvética y permitió a los entusiastas de los bitcoines deslizar en la web un: “Se lo dijimos”. Los principales medios de comunicación habían publicado que el bitcóin estaba muerto, después que perdiera gran parte del valor que tenía en noviembre de 2013, cuando alcanzó su nivel máximo, hecho que se sumó a una serie de escándalos de seguridad en torno a la moneda virtual. Pero la decisión del BNS de renunciar al suelo cambiario llevó a la comunidad que apoya esta criptodivisa a confirmar que un sistema monetario descentralizado es lo que debe esperarse en el futuro.


Johann Gevers es sudafricano, pero vive actualmente en Suiza, donde dirige la empresa emergente Monetas. Gevers reconoce que se sintió “muy feliz al conocer” la decisión del BNS, porque consideraba que la política cambiaria que conducía el banco central era insostenible. La medida anunciada, opina, evidenció los defectos de un esquema en el que unas cuantas personas llevan las riendas del banco central, lo cual “contradice totalmente” la filosofía de conceder a cada ciudadano el control sobre su vida financiera.

Glosario de las criptodivisas

Bitcóin: Es el tipo de moneda digital más utilizado. Fue inventado en 2008 por alguien conocido por el apodo de Santoshi.

Nakamoto: Es aceptado por cientos de vendedores en línea en todo el mundo, incluyendo Amazon y Virgin.
Criptodivisa: Una forma de dinero que utiliza la criptografía para controlar su emisión y gestión.

Blockchain: Es el libro mayor de contabilidad pública digital en el que se registran todas las operaciones con bitcoines.

En dos palabras: Monetas es un sistema de pagos globales que permite transferir cualquier moneda o mercancía de una persona a otra en el mundo, gracias a una aplicación telefónica que no requiere una autoridad central para controlar las transacciones. Para ello se basa en la tecnología subyacente que da sustento a las transacciones en bitcoines y su meta final es lo que Gevers denomina una "democratización de las finanzas" sin distinción de fronteras y monedas.

En los últimos años, Gevers ha trabajado para atraer a Zug (al sur de Zúrich) a personas con ideas afines para establecer conjuntamente un centro (hub) de criptodivisas llamado ‘Crypto Valley’.

No es el único ejemplo. Otra empresa con sede en Suiza es Ethereum, que lanzó la criptomoneda  ‘ether’ y un sistema operativo que permite a los usuarios crear aplicaciones basadas en divisas virtuales que se ajustan a las necesidades y la imaginación de sus creadores. Asimismo, existe Bitcóin Suiza, que es el agente de financiación digital encargado de operar el cajero automático Bitcóin.

"En la actualidad hay cerca de 15 empresas que forman parte de la Asociación de Cumplimiento de las Finanzas Digitales, fundada el año pasado con objeto de establecer un marco legal que facilite la financiación digital”, explica Gevers.


En el otro extremo geográfico de Suiza, en la ciudad francófona de Neuchâtel, Adrien Treccani trabaja intensamente en tres compañías que utilizan los bitcoines y que estarán vinculadas a otro nuevo centro de criptodivisas que se lanzará próximamente bajo el nombre de Bitcoin Factory. Treccani, doctorando en matemáticas financieras del Instituto Suizo de Finanzas, es un profundo conocedor de dos entornos aparentemente antagónicos: la cultura de alto riesgo que rodea a las monedas virtuales y el universo financiero tradicional. Convencido de que la política del banco central tenía fecha de caducidad, Treccaci apoyó sin titubear la decisión del BNS, pero se encontró con reacciones totalmente opuestas en los medios en los que se desenvuelve.

“Yo estaba a favor de abandonar el tipo de cambio mínimo y veía que mucha gente dentro de la comunidad bitcóin compartía mi sentir, pero había poca gente en mi entorno (en el mundo financiero tradicional) que tenía la misma percepción”, afirma Treccani. Los entusiastas de las criptodivisas, en cambio, pensaban que antes de eliminar el tipo de cambio mínimo “el banco central estaba haciendo trampas en materia cambiaria”.

A Gevers, de hecho, le gustaría dar un paso más y trabajar directamente con los bancos centrales "para que vean que el rumbo que han seguido hasta ahora es simplemente insostenible y muy peligroso para el tejido social". Por ello, uno de los objetivos iniciales de su empresa es abordar con los bancos centrales el uso del sistema de Monetas y de la tecnología de criptodivisas que hay detrás del mismo, lo que a su juicio permitiría una mayor sostenibilidad en la emisión de monedas.

Sin embargo, el exjefe historiador del UBS, Robert Vogler, considera que la posición de Gevers es “ilusoria”. Por su parte, el Banco Nacional Suizo declinó hacer comentarios al respecto.

Para Vogler, la manía actual de invertir en criptodivisas muestra, aunque de forma matizada, la tendencia histórica observada después de otras crisis financieras. Recuerda las teorías de Silvio Gesell sobre la emisión de dinero a un valor constante como consecuencia de una depresión que tuvo lugar en Argentina a finales del siglo XIX, o el sistema de moneda independiente WIR fundado en Suiza en la década de los 30, que en la actualidad funciona también como una moneda electrónica. En su opinión, no es ninguna sorpresa que las ideas de estas nuevas divisas aparezcan siempre después de una gran crisis económica y financiera mundial.

"El deseo de evadirnos de la realidad se ha vuelto un poco sintomático, es creer que se pueden evitar algunos riesgos del sistema actual”, dice Vogler.

Y tanto él como otros escépticos de las criptodivisas destacan la volatilidad del bitcóin como uno de los principales obstáculos para su desarrollo y éxito futuros.

"Si nos fijamos en su enorme volatilidad en comparación con el dólar o el franco, para mí está claro que se trata de una ilusión. Parte de una idea digna de admiración, pero que por alguna razón no llega a su meta”, dice.

El profesor de Finanzas y Administración en la Universidad de Boston, Zvi Bodie, expresó recientemente al PBS NewsHour que parte del problema del bitcóin es que no está respaldado ni recibe la garantía de ningún gobierno, de una empresa como una firma de tarjetas de crédito o un valor ampliamente reconocido como el oro.

"Los bitcoines carecen de una fuente de valor más allá del grupo de expertos digitales que acordaron aceptarlos como un valor”, declaró Bodie.

Una moneda contra un concepto

Nadie niega que el bitcóin sea volátil y una inversión extremadamente arriesgada, admite Treccani. De hecho, considera que los tres factores que impiden una mayor utilización de la criptodivisa son justamente la volatilidad, la accesibilidad y la seguridad.

Si se los compara con otros medios de pago como las tarjetas de crédito, los bitcoines se mantienen como un producto de nicho, según el ‘Financial Times’. El sistema bitcóin procesa alrededor de 100.000 transacciones diarias, mientras Visa no supera los 150 millones de operaciones al día.

Treccani destaca que para entender el bitcóin hay analizar por separado la criptodivisa y el sistema de soporte que le permite operar.

“Hay que separar la moneda bitcóin de la tecnología bitcóin. Solo así puede conocerse el valor real de innovación que aporta”, afirma.

Innovación que está presente impulsando la creación de proyectos como Crypto Valley o Bitcoin Factory, refiere Treccani, quien hace notar que cada vez tiene más colegas del sector financiero tradicional que se acercan a este tipo de tecnologías.

"Puede que ellos aún no consigan conocer a ciencia cierta por qué es útil o diferente del sistema actual, pero sí alcanzan a darse cuenta de que el bitcóin se perfila como el siguiente paso de la innovación financiera”, sostiene.

Una de las señales más contundentes del interés del mundo financiero internacional por este tipo de divisas es la inversión por 75 millones de dólares que anunciaron hace poco la bolsa de Nueva York y otros socios en Coinbase, el primer mercado en línea dedicado a negociar y almacenar bitcoines.

Potencial de inversión

Mike Hearn, desarrollador de un ‘software’ independiente para criptodivisas, considera que las compañías vinculadas a los bitcoines ofrecen oportunidades de inversión que son difíciles de encontrar hoy en otro sito.

“Si echamos un vistazo al sector tecnológico, no hay muchas áreas de alto riesgo y con un gran potencial de crecimiento. Los bitcoines comenzaron de la nada, con una sola persona y ahora es un fenómeno global del que todo el mundo ha oído hablar. ¿Por qué no apostar por ellos?”, dice. 

En general, tanto Gevers como Treccani y muchos otros exponentes del incipiente sector helvético de las criptodivisas consideran que en Suiza se ha hecho mucho más trabajo a favor de estas divisas que en contra. Por eso es un país atractivo para lanzar compañías dedicadas a este tipo de operaciones.

El año pasado, el Gobierno suizo y el BNS emitieron un informe relativo a la regulación, en el que definían el bitcóin como un medio de pago equivalente a cualquier otra moneda y establecían reglas para los negocios con bitcoines.

Gracias a ello, Suiza cuenta con un marco normativo más claro para las criptodivisas, dice Treccani, lo que contrasta con el grado de incertidumbre que existe en países vecinos en Europa o en Estados Unidos.


Traducción del inglés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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