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Revisión acuerdo de paz


“Deberían aprovechar el potencial de movilización ciudadana”




El comandante de las FARC, Iván Márquez estrecha la mano del jefe del equipo negociador del Gobierno colombiano, Humberto de la Calle, al término de los ajustes al acuerdo de paz, el 12 de noviembre en La Habana. A la izquierda el canciller cubano, Bruno Rodríguez. (AFP)

El comandante de las FARC, Iván Márquez estrecha la mano del jefe del equipo negociador del Gobierno colombiano, Humberto de la Calle, al término de los ajustes al acuerdo de paz, el 12 de noviembre en La Habana. A la izquierda el canciller cubano, Bruno Rodríguez.

(AFP)

El Gobierno de Colombia divulgó este lunes, dos días después de haberlo anunciado, el nuevo acuerdo de paz con las FARC. Empero, aún no ha dado a conocer el mecanismo para su refrendación, lo que genera incertidumbre y podría suponer nuevos riesgos, considera experta en democracia directa.

“Parece que hay una gestión ineficaz del proceso de comunicación. El anuncio del acuerdo tendría que haber estado acompañado del acuerdo mismo y del anuncio de la manera en que va a ser refrendado”, subraya Yanina Welp, directora para América Latina del Centro de Investigación para la Democracia Directa de Aarau (C2D).

La publicación del texto dos días después de su anuncio podría haber dado pie a la desinformación y la manipulación como sucedió en las campañas previas al plebiscito del 2 de octubre, indica. Además, la incertidumbre con relación al mecanismo para refrendar acuerdo hace pensar en una actuación improvisada.

“No se puede comenzar el juego sin tener claras las reglas”, enfatiza.

El pasado 2 de octubre, y con apenas 37% del electorado (un índice de participación inferior al promedio de los escrutinios en el país), el NO se impuso en las urnas. Quedó así en el limbo la aplicación del acuerdo de paz firmado el 26 de septiembre con el apoyo de la comunidad internacional.

El proceso de paz ganó a Colombia la atribución del Premio Nobel en la persona del presidente Juan Manuel Santos, y generó en el país una expectativa como no se había dado en más de cincuenta años de conflicto armado. Desde la derrota del SI en el plebiscito, estudiantes colombianos han ganado las calles para reclamar ¡Paz ya!, en medio de una enorme movilización social.

Negociaciones y más negociaciones

El Gobierno y los representantes de la campaña por el NO, encabezados por el expresidente Álvaro Uribe, efectuaron una maratónica serie de sesiones para el reajuste de los textos. La modificación incluyó también propuestas (unas 500 en total reagrupadas en medio centenar de temas) de diversos sectores sociales.

El equipo del Gobierno volvió a La Habana para renegociar con las FARC el acuerdo cuya versión final fue anunciada por Santos el sábado pasado.

“El Gobierno ha tenido que atender tres ejes: las FARC, la ciudadanía y la oposición. Sin embargo parece que atendiendo los reclamos de la oposición y negociando con las FARC, se olvidó de la ciudadanía”, lamenta Yanina Welp.

Y ello, no solamente con el cumplimiento insoslayable del derecho a la información, sino en vista del apoyo que representa: “Deberían aprovechar el gran potencial de la movilización ciudadana”, apunta nuestra interlocutora.

En su opinión, ese proceso de refrendación podría llevarse a cabo por medio de cabildos abiertos o a través del Parlamento pero, insiste, “ya tendría que haberse dado a conocer el mecanismo que será adoptado”.

Estima igualmente que el Gobierno también tendría que haber tomado medidas en contra del “desborde de mentiras” que se produjo previo a la campaña. “Ha hecho falta un plan político y de comunicación”, insiste.

“No podemos jugar con la democracia”

Ricardo Espinosa, presidente del Foro Democrático Mundial, considera positivo el que las FARC y el Gobierno hayan logrado un nuevo acuerdo, para continuar con el proceso de paz.

Celebra igualmente la amplia movilización ciudadana dentro y fuera del país y destaca que incluso representantes sociales que no fueron invitados a las negociaciones para el acuerdo firmado el 26 de septiembre, aceptaran involucrarse en este proceso de reajuste de los textos.

Sin embargo, le preocupa la actitud del campo del NO, y más precisamente, la de las élites encabezadas por Uribe y que se han opuesto al proceso de paz.

“No podemos jugar con la democracia”, enfatiza al señalar su inquietud respecto a ajustes hechos en el acuerdo inicial que habrían obedecido a la presión de terratenientes y empresarios con base en sus propios intereses.

¿Y las tierras robadas?

“Millones de hectáreas han sido robadas a los campesinos (desplazados)”, señala Espinosa a guisa de ejemplo. Sin embargo, continúa, en el texto corregido del acuerdo se ratifica “el respeto a la propiedad privada y la iniciativa privada y a que nadie se expropie por fuera de la ley vigente”.

Le inquieta igualmente el ajuste en lo que concierne a la jurisdicción especial de paz que establece que todos los jueces deberán ser colombianos, “cuando sabemos que en la justicia colombiana hay una falta enorme de transparencia”.

Para el presidente del Foro Democrático Mundial, los promotores del NO, la derecha del país, “han tratado de apropiarse de la negociación entre las FARC y el Gobierno para frenar los procesos democráticos y mantener sus privilegios”.

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