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Seguros contra terrorismo


¿Suiza estaría preparada en caso de atentado?




La presencia policial es constante en el aeropuerto de Zúrich tras los atentados del pasado 22 de marzo en Bruselas. (KEYSTONE/Ennio Leanza)

La presencia policial es constante en el aeropuerto de Zúrich tras los atentados del pasado 22 de marzo en Bruselas.

(KEYSTONE/Ennio Leanza)

Cada vez más grandes empresas suizas, como los ferrocarriles federales, los aeropuertos e incluso la Ópera de Zúrich, se aseguran contra el terrorismo. En Suiza, sin embargo, no existe un instrumento estatal para cubrir eventuales daños ingentes.

Suiza no se encuentra entre los principales objetivos del terrorismo jihadista, ya que no participa en la campaña militar contra el Estado Islámico (IS). Esto es lo que escribe en su último informe el Servicio de Información de la Confederación. Sin embargo, tras los ataques en París, Bruselas y Niza, aumentan los riesgos de atentados en territorio suizo.

El terrorismo es dramático, no solamente desde un punto de vista humano, sino también financiero: los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos costaron a la aseguradora 37 000 millones de dólares. Después de esos ataques, las compañías de seguros rescindieron todos los contratos y se negaron a establecer nuevas pólizas para cubrir los riesgos relacionados con el terrorismo. El Estado tuvo que intervenir: los seguros han sido obligados legalmente a cubrir tales riesgos. A cambio, el Estado ha asumido una corresponsabilidad a partir de 100 millones de dólares y hasta un máximo de 100 000 millones.

Otros países - como Alemania, Francia, Bélgica, Gran Bretaña e Israel - han adoptado soluciones de reaseguro similares, en las que las compañías de seguros y el Estado garantizan juntos la cobertura. En Bélgica, el programa de seguro organizado por el Estado funciona de la siguiente manera: por daños y perjuicios hasta 300 millones de euros interviene el seguro, en casos de cantidades superiores y hasta 700 millones de euros, las empresas de reaseguros. Por último, para los montos entre 700 millones y 1000 millones, interviene el Estado.

Ninguna asociación de seguros en Suiza

En Suiza no existe ninguna asociación de ese tipo. Solamente hay una plataforma de reaseguro para los riesgos relacionados con el terrorismo, pero no es obligatoria. ¿Un ataque terrorista contra una estación del tren, un aeropuerto o una planta de energía nuclear podría causar, además de la tragedia humana, un desastre financiero?

En Suiza, los propietarios de las centrales nucleares deben responder de manera ilimitada por cualquier daño causado por un ataque terrorista. Por ley están obligados a contratar un seguro de responsabilidad civil con una cobertura de 1000 millones de francos suizos.

La cobertura está garantizada por el ‘Pool suizo de seguros de riesgos nucleares’ y el Fondo para daños nucleares de la Confederación.

El Gobierno federal no prevé un peligro similar. “Sobre la base de las prácticas que vemos en Suiza, por regla general no hay ningún problema para obtener la cobertura del riesgo terrorista en el mercado de seguros”, escribe a swissinfo.ch el Ministerio de Finanzas.

En principio esto es correcto: el seguro básico cubre normalmente los daños materiales y las interrupciones de funcionamiento causados por el terrorismo hasta 10 millones de francos. Si la cantidad no es suficiente, se puede aumentar la cobertura. AXA Winterthur tiene unos 130 clientes con un seguro complementario, la Mobiliare, 150 y la Helvetia, casi 250. Tienen  contratos con coberturas especiales empresas como los Ferrocarriles Federales Suizos (FFS), los aeropuertos de Zúrich y Basilea-Mulhouse e incluso la Ópera de Zúrich. Las centrales nucleares están obligados por ley a contar con dicha cobertura suplementaria.

No todas las grandes empresas, sin embargo, se protegen del riesgo de terrorismo: las cadenas de supermercados Migros y Aldi, por ejemplo, no tiene ningún tipo de seguro particular y por el momento excluyen contratarlo. “Hasta ahora no hemos constatado la necesidad de un seguro de riesgos específicos relacionados con el terrorismo”, dice el portavoz de Migros. “Por razones de seguridad”, su competidor, Coop, prefiere no hacer comentarios, pero indica estar suficientemente cubierto. La cadena  Lidl también afirma tener la cobertura suficiente.

Las compañías de seguros, por su parte, son más escépticas: “En realidad, el riesgo latente se subestima”, responde la firma Helvetia a la pregunta sobre si determinadas empresas o sectores - como los supermercados – están subasegurados contra el terrorismo. Por su parte, AXA Winterthur observa que no hay cifras o estudios de mercado sobre el tema. Para aquellos clientes con sitios expuestos - grandes centros comerciales, estadios, estaciones de ferrocarril o aeropuertos - tener cobertura contra tales riesgos sería “sensato”, subraya AXA Winterthur.

Innecesarias soluciones asociativas

¿Y para las empresas, no sería conveniente adoptar la solución asociativa, como  otros Estados, para protegerse de un eventual colapso financiero?

Los seguros no tienen miedo: “Para una empresa sana las consecuencias de un ataque terrorista son normalmente sostenibles”, señala AXA Winterthur. Solamente en el caso de que se produjeran docenas de eventos importantes en el mismo año podrían surgir problemas. Helvetia recordó que eventos como terremotos o inundaciones causan daños a menudo mucho mayores que un ataque terrorista, y subraya: “Las aseguradoras han demostrado en el pasado que desde un punto de vista financiero pueden manejar este tipo de desastres”.

El profesor Martin Eling, del Instituto de Economía de Seguros en la Universidad de San Gallen, es de la misma opinión: “Un ataque terrorista no tiene un impacto financiero y económico tan importante como los desastres naturales”. El evento debe ser verdaderamente relevante para poner en dificultades a las empresas y las compañías de seguros.

Ninguna de las empresas consultadas, ni el Gobierno defienden la introducción de soluciones asociativas. A la interrogante sobre en qué casos el Estado debe intervenir y si serían imaginables acciones de rescate, como se hizo para la crisis bancaria, el Ministerio de Finanzas responde que “esas preguntas se basan en eventos hipotéticos. Si se presentara un caso específico, los órganos competentes analizarían la situación y tomarían las decisiones necesarias”.

En términos generales las empresas suizas y las compañías de seguros están  financieramente equipadas para hacer frente al terrorismo. Y, en caso contrario, la experiencia permite suponer una intervención del Estado.

¿El Estado debe ayudar financieramente a cubrir los daños causados por el terrorismo?

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Traducido del italiano por Marcela Águila Rubín

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