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Una marca existencial El ‘Swiss made’ genera miles de millones a la relojería

Particulièrement apprécié en Chine, le label "swiss made" est désormais soumis à des règles plus strictes. 

Particulièrement apprécié en Chine, le label "swiss made" est désormais soumis à des règles plus strictes. 

(Keystone)

Fruto de más de diez años de intensos cabildeos y de apasionados debates en el Parlamento, la nueva legislación sobre el ‘Swissness’ entra en vigor este domingo 1º de enero. Con ello se fortalece la etiqueta ‘Hecho en Suiza’, algo de particular importancia para la industria relojera, señala Jean-Daniel Pasche.

El presidente de la Federación de la Industria Relojera Suiza (FH) trabaja desde hace más de veinte años para fortalecer esa designación. Este primer día del año observa que sus esfuerzos -apoyados por la mayoría de los actores del sector- son recompensados: amén de la entrada en vigor de la ley ‘Swissness’Enlace externo, empieza la revisión parcial de la ordenanzaEnlace externo ‘Hecho en Suiza’ (‘Swiss made’) para los relojes.

El ‘Swissness’ en breve

Se entiende por ‘Swissness’ la revisión de la ley federal sobre la protección de marcas e indicaciones de origenEnlace externo, adoptada por el Parlamento suizo en 2013. Esta revisión, que entra en vigor este 1 de enero de 2017, introduce nuevos criterios para determinar con mayor precisión el origen geográfico de un producto o servicio. En otras palabras, la ley fija desde qué punto un producto puede pretender ser de origen suizo.

Los productos alimenticios, por ejemplo, deben contener el 80% de las materias primas nacionales para llevar el sello suizo, con excepciones para aquellas que no existen en Suiza (cacao y café, en particular). Por el contrario, la leche, el queso y otros productos lácteos solamente pueden denominarse suizos si proceden 100% del país.

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Cada unidad deberá contener al menos 60% de valor suizo para llevar la preciosa etiqueta. Hasta el momento, la tasa estaba fijada en 50% y afectaba solamente a los movimientos; es decir, al corazón de los relojes mecánicos.

swissinfo.ch: ¿Este 1º de enero de 2017 marca un hito en su carrera profesional?

Jean-Daniel Pasche: Se trata, en efecto, de una fecha muy importante para todas las personas que trabajan desde hace muchos años en este proyecto de fortalecimiento de la etiqueta ‘Swiss made’. Pero es sobre todo una etapa crucial para la industria relojera, porque la nueva ley permitirá reforzar la credibilidad y la confianza de los consumidores en los relojes suizos.

Usted debe saber que el ‘Swiss made’ es un argumento de venta muy importante: ofrece en promedio una ganancia adicional de 20% sobre los relojes de marca -es decir, varios miles de millones de francos al año- al conjunto de la industria.

swissinfo.ch: El proyecto inicial preveía que la proporción del costo del rendimiento local de un reloj debía alcanzar el 80% para contar con la etiqueta ‘Swiss made’. Ahora, después de diez años de procedimiento, se determinó un 60%. ¿No hay una cierta desazón?  

J-D.P:. Siempre se puede discutir sobre si el resultado final es suficiente o no. Dadas las circunstancias, creo que este proyecto representa un buen compromiso. Durante nuestras conversaciones con las autoridades, advertimos que la tasa de 80% era problemática, ya que podría ser considerada como una medida restrictiva con respecto al derecho comercial internacional y violatoria de los acuerdos de libre comercio.

Y el libre comercio es esencial para nosotros, ya que nuestros relojes son exportados a todo el mundo. Para dar a este proyecto una oportunidad de éxito, debimos renunciar al 80%. Todas las demás reivindicaciones fueron incluidas en la ordenanza del Consejo Federal. Los relojeros deberán, por ejemplo, garantizar en el futuro que el desarrollo técnico del reloj y del movimiento se lleva a cabo en su totalidad en Suiza, lo que representa un importante avance para la industria.

swissinfo.ch: La resistencia era fuerte incluso en el seno de la FH, donde los opositores continuamente denunciaron una ‘lex Hayek’ [nombre del jefe del Grupo Swatch, el más grande del mundo] elaborada a la medida de las grandes empresas relojeras que responden ampliamente a las exigencias del ‘Swissness’. ¿No se corre el riesgo de hacer peligrar la existencia de muchas marcas independientes y de media gama?

J-D.P:. Me opongo a los que acusan a este proyecto de hacerle el juego a los grandes grupos y de perjudicar a las pequeñas marcas independientes. Que yo sepa, solamente una de ellas, entre centenares que hay en esta rama, ha renunciado hasta el momento a la etiqueta ‘Swiss made’ debido a estos requisitos más altos. No creo que haya marcas que vayan a desaparecer, incluso si la adaptación será difícil para algunas empresas.

Hay que tener en mente el objetivo final de esta ley que es el de fortalecer la credibilidad de la marca suiza. No es normal que encontremos en el mercado relojes que lleven el ‘Swiss made’ y contengan una parte del valor suizo muy por debajo del 50%.

swissinfo.ch: ¿El consumidor chino o ruso verá una diferencia o se trata de un asunto interno?

J-D.P:. Cuando un consumidor compra un reloj suizo en el extranjero, a menudo tiene la impresión de que está fabricado íntegramente en Suiza. Por lo tanto, no necesariamente verá la diferencia. Pero por lo menos tendrá la garantía de que su reloj contiene una mayor parte del valor suizo.

swissinfo.ch: ¿Esta legislación está adaptada a los relojes conectados, cuando la tecnología en esa área es más bien estadounidense?

J-D.P:. Técnicamente, producir un reloj ‘Swiss made’ con conexión no es en absoluto un problema. La ley exige simplemente que el software dedicado a la medición del tiempo sea producido en Suiza. Ahora bien, hay empresas suizas que dominan esa tecnología. Sin embargo, el software para conectar un reloj a un teléfono inteligente u otro dispositivo podrá ser fabricado en el extranjero.

swissinfo.ch: ¿Alimenta la esperanza de que el ‘Swiss made’ fortalecido permita impulsar a una industria que pasa por un momento difícil?

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J-D.P:. No debemos esperar grandes cambios en los próximos meses. Habrá primero un período transitorio que permitirá a las casas relojeras adaptarse a la nueva situación y vender sus antiguas existencias de componentes. Pero más tarde, por supuesto, las actividades de producción aumentarán en Suiza, lo que tendrá un impacto positivo sobre el empleo. Subcontratistas extranjeros han expresado su intención de establecerse en Suiza, para poder obtener la etiqueta ‘Swiss made’. Este fenómeno es difícil de cuantificar, pero existe el movimiento.

Crisis, ¿qué crisis?

Con una caída de un 10% respecto a 2015, las exportaciones relojera disminuyeron en 2016 por segundo año consecutivo. Pese a esas dificultades, Jean-Daniel Pasche declina hablar de crisis relojera: “Las cifras de 2016 son superiores a las de 2008, año de referencia récord para muchos otros sectores de la economía suiza. Tras el período de extraordinario crecimiento para la relojería de 2010 al inicio de 2015, la baja de las exportaciones se explica fácilmente”.

Baja del crecimiento y lucha anticorrupción en China, mercado a media asta en Hong Kong, crisis de Ucrania, embargo contra Rusia, atentados en Europa, incertidumbres relacionadas con el Brexit, etc.: la industria no se ha librado de la impactos geopolíticos externos, dice Pasche. “La situación no es exclusiva de Suiza. Otros relojeros mundiales sufren en una proporción similar”.

En el terreno, los subcontratistas son quienes más sufren por este clima sombrío, aunque la realidad es muy contrastada de una compañía a la otra. “El año 2017 debe ser el de la estabilización. Y tenemos lo necesario para recuperarnos en cuanto el cielo se despeje”, señala Pasche. Menciona en particular la excelencia del tejido industrial y de las infraestructuras suizas de producción, un sistema de formación de alto nivel, así como la reputación y el valor intactos de los relojes ‘Swiss made’.

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¿Considera suficientes las nuevas normas para proteger la marca ‘Hecho en Suiza’?

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Traducido del francés por Marcela Águila Rubín

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