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El ‘tercer sexo’ en Suiza “El pasaporte no debería precisar el género de una persona”

Ni hombre ni mujer

Milusch no se considera ni hombre ni mujer. 

(Thomas Kern/swissinfo.ch)

¿Hombre o mujer? Milusch no desea elegir y prefiere definirse como una persona no binaria. Para este/esta zuriqués/zuriquesa, la decisión de Alemania de abrir las puertas a un “tercer sexo” no es suficiente. Es más, considera que se debería eliminar la referencia al género de una persona de los documentos de identidad. Con el fin de deshacerse de las categorías, Milusch ha cambiado su nombre y su aspecto.      

Alemania, en el camino de reconocer un “tercer sexo”

En noviembre de 2017, la máxima autoridad judicial alemana ordena que en los certificados de nacimiento se incorpore un “tercer sexo”. Alemania es así el primer país de Europa en reconocerlo oficialmente.  El Tribunal Constitucional ha dado de plazo hasta “finales de 2018” para que los diputados voten incluir en el registro de nacimientos un “tercer sexo”, junto a las opciones actuales de “masculino” y “femenino”. Este tribunal ha invitado a los diputados a establecer en los documentos de nacimiento del registro civil una anotación del tipo “inter”, “diverso” o cualquier otra “designación positiva de sexo”. Desde mayo de 2013, en Alemania, en el registro se puede dejar sin rellenar el campo relativo al sexo.

Australia y Nepal ya han reconocido un tercer sexo o género, también llamado género neutro o intersexual, ni masculino ni femenino. En mayo, Francia rechazó la mención “sexo neutro”, denegando la solicitud de una persona nacida sin pene ni vagina. (Fuente: ATS)

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Milusch Pati no es ni hombre ni mujer. Ni ella ni él. Su lucha comienza con el idioma. “No quiero que me digan ‘él’ o ‘ella’”, señala. Mientras la lengua inglesa se adapta y permite utilizar el pronombre neutro “they”, en francés o español, así como en otros muchos idiomas, esta alternativa no existe. Algo que mostraría hasta qué punto se extiende la confusión social que implica reconocer la existencia de un tercer género. Alemania podría ser el primer país de Europa que lleve a cabo esta pequeña revolución.

Milusch, de 28 años, podría pasarse todo el día explicando que no quiere que le llamen señora o señor: en el restaurante, en las tiendas, o en la oficina de correos. ¡Misión imposible! Su deseo de escapar de la naturaleza binaria de género viene de hace tiempo y es fruto de un largo proceso de reflexión. “Al principio me di cuenta de que no me gustaba que me describieran como mujer. Y, sin embargo, tampoco nunca me he sentido hombre”. Las dudas se agolpan en su interior, sobre todo a partir de que uno de sus amigos transgénero comenzó su proceso de transición. “Me fascinaba, pero no entendía el porqué”.

A principios de 2017, Milusch comienza a buscar su identidad. “Fui a una terapeuta especializada en cuestiones de género. Luego intenté hacer algunos cambios y ver cómo influían en la manera en que yo me sentía”. El/la químico/química de Zúrich decide también cambiar de nombre, tomando el de Milusch, que le resulta más neutro que el que le pusieron sus padres. “No quiero que mi antiguo nombre aparezca en el artículo”, advierte Milusch que quiere explicar y aceptar su identidad no binaria. 

“No quiero tomar testosterona”

Después de adoptar un nuevo corte de pelo, más corto, brota una sensación de coherencia; su apariencia se corresponde más con sus sentimientos. La metamorfosis se detiene aquí, por ahora. “Algunas personas no binarias deciden dar otros pasos, como hacerse una mastectomía o seguir un tratamiento hormonal, por ejemplo. Yo no tengo previsto tomar testosterona, porque no estaría satisfecho con todos los efectos que esto podría producir en mí”. Sentado/sentada en un café de moda en el corazón de Zúrich, Milusch se expresa con una voz un tanto ronca, y comenta: “Estoy un poco enfermo/enferma. Tengo una voz más suave, que me gusta”. Su identidad se construye en el cruce entre los códigos de la masculinidad y la feminidad, una mezcla sutil de las características propias de ambos géneros.

Milusch Patti

“En el orgullo gay, se habla de hombres homosexuales, un poco de lesbianas y, a veces, de personas trans*. Así es como funciona nuestra sociedad patriarcal, los hombres tienen siempre más visibilidad en todas las áreas”, dice Milusch.  

(Thomas Kern/swissinfo.ch)

Algunas personas de su entorno se han acostumbrado a su nuevo nombre. “Mis amigos lo han entendido. Solo una persona no ha querido aceptarlo, y he cortado la relación. Algunos miembros de mi familia todavía no lo saben”. Hace dos años Milusch ya había salido del armario como pansexual*. Una noticia que su familia acogió bien. Sin embargo, cuando no quieres ser ni hombre ni mujer resulta más complicado explicarlo. “Es muy difícil, porque muchas personas no saben qué significa, mientras que la homosexualidad o las cuestiones transgénero resultan más familiares”.  

El tema también es marginal dentro de la comunidad LGTBIQ. “En el orgullo gay, se habla de hombres homosexuales, algo de lesbianas y, a veces, de personas trans*. Así es como funciona nuestra sociedad patriarcal, los hombres siempre, en todas las áreas, tienen mayor visibilidad”.

No siempre existe una palabra para nombrar a las cosas, pero eso no significa que no existan”

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Baños indeterminados como en casa

Documento de identidad, formularios administrativos, redes sociales, sitios de citas, en todas partes se pide que se marque la casilla hombre o mujer. “Incluso cuando quiero comprar ropa por Internet tengo que definir mi género. Es duro y no entiendo por qué es tan importante”, se lamenta Milusch. ¿Ha dado Alemania un paso en la dirección correcta abriendo la puerta a un “tercer sexo”? Sí, responde Milusch, “pero creo que deberíamos distanciarnos de estas categorías y no especificar el género de una persona en su pasaporte”. Es una indicación que no aporta nada. Creo que el color de los ojos permite identificar a una persona mejor que el género”. 

La dificultad de deshacerse de las categorías también afecta a la búsqueda de un/una compañero/compañera. Muchas aplicaciones de citas solo ofrecen dos opciones: hombre o mujer. “En Tinder, por ejemplo, tengo que explicar mi caso en mi biografía y siento que mucha gente no lo entiende”. 

temas Ser LGTBIQ en Suiza

Historias de vida, derechos y reivindicaciones de la comunidad LGTBIQ en Suiza. Este acrónimo se refiere a las personas lesbianas, gays, ...

Cuando no se está definido ni como hombre ni como mujer, ¿qué baños públicos hay que utilizar? “Si estoy solo/sola, voy al de mujeres. A veces, si estoy con un amigo, voy al de hombres, pero no me siento cómodo, porque muchas veces hay que pasar delante de los urinarios situados a la entrada del baño”, cuenta Milusch. ¿Su idea? Instalar baños neutros en todas partes. “Todos lo tenemos en casa. Sería más lógico tener simplemente una separación entre los urinarios y las cabinas”. 

Milusch está decidido/decidida a hacer cambiar las costumbres, sobre todo a través de su compromiso con las Juventudes Socialistas Suizas. “Es importante llevar al escenario político estos temas. Quiero luchar por el matrimonio para todos, un derecho del que también podrían beneficiarse las personas no binarias”. El reconocimiento de una alternativa entre “él” y “ella” parece estar bastante lejos de incluirse en la agenda política suiza. 

¿Cómo dar visibilidad a una causa incluso cuando faltan las palabras para expresarla? “No siempre existe una palabra para nombrar a las cosas, pero eso no significa que no existan”, puntualiza Milusch. 

¿Hombre o mujer? En Suiza, hay que elegir

En Suiza, al inscribir un nacimiento se debe anotar el sexo: masculino o femenino. Algo que debería poder cambiarse de manera más fácil en el futuro. Para definir el sexo del recién nacido en las oficinas del Registro Civil, los padres tienen tres días. Un plazo demasiado breve para la Academia Suiza de Ciencias Médicas; de hecho, en diciembre de 2016, pidió que se ampliara a treinta días.     

El certificado de nacimiento, no obstante, puede modificarse de manera legal. Aunque el proceso resulta complicado. Las personas afectadas tienen que pedir por vía judicial que se cambien las inscripciones relativas al sexo o al nombre. En la actualidad, la Oficina Federal de Justicia estudia la manera de simplificarlo. Este año debería realizarse una consulta al respecto. Una posibilidad podría ser que las personas nacidas intersexuales pidan a la oficina del Registro Civil que mediante una simple declaración corrija la inscripción, según indicó a finales de octubre el Ministerio suizo de Justicia y Policía.

(Fuente: ATS)

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Traducción del francés: Lupe Calvo

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