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EN BUSCA DE IDENTIDAD Mi padre es donante de esperma y tiene rostro

 Camilla e instrumentario para una donación de esperma

La persona concebida tiene derecho a acceder a la identidad de quien ha donado su esperma, según los expertos en derechos del niño.

(Keystone)

La legislación suiza prohíbe, desde 2001, el anonimato de los donantes de esperma. Muchas personas, sin embargo, esquivan la legislación viajando al extranjero. Para preservar los derechos de esos hijos, los especialistas piden que el turismo de fertilidad esté regulado por normas internacionales.

“Sin conocer los verdaderos orígenes es difícil construir la identidad”, dice Stéphanie. Como miles de suizos, nació gracias a un banco de esperma, el de la ‘Frauenklinik’ de Berna.

Este método surgió, hacia 1970, para paliar la infertilidad masculina. Por aquel entonces, no había que revelar la identidad del donante. Y a los padres se les daba la consigna de que no contaran a sus hijos la historia sobre cómo habían sido concebidos. En la familia de Stephanie el secreto ha estado guardado a buen recaudo. “Sentía un enorme desasosiego. Siempre he tenido la impresión de que me ocultaban algo”, recuerda esta mujer francosuiza.

A los 35 años, por fin, descubre la verdad. Entender el motivo de su malestar resulta un ‘shock’. También, un alivio. “Sentí la necesidad de saber a quién me parecía”, explica. Y comienza, así, su búsqueda entre la sorpresa y la desilusión.

No puede establecer con certeza la identidad de su progenitor porque la clínica no había conservado la identidad de su progenitor. Sin embargo, gracias a un sitio web americano con perfiles de ADN, descubre la existencia de dos medio hermanos.

El fin de las donaciones anónimas

En el futuro, para conocer sus orígenes, estas personas ya no deberían tener que batallar. Porque desde 2001 la Ley federalEnlace externo de reproducción asistida prohíbe las donaciones anónimas de esperma. De este modo, la persona surgida a través de una donación de esperma, cuando cumple 18 años puede acceder a los datos (sobre la identidad y el aspecto físico) del donante inscritos en el registro dependiente de la Oficina Federal de Justicia. En caso de enfermedades hereditarias, por ejemplo, esta información puede obtenerse incluso antes de esa edad.   

¿Qué ocurre en otros países?

La tendencia internacional es que el derecho del hijo a conocer a sus padres biológicos tiene prioridad frente al derecho del donante a permanecer en el anonimato. En 1984 Suecia fue el primer país en abolir el anonimato de los donantes. Y este modelo es el que han seguido otros países, incluyendo Suiza, Alemania, Austria, los Países Bajos, Reino Unido, Noruega, Nueva Zelanda y algunos estados australianos.

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A pesar de todo, es posible que muchos de estos hijos no puedan localizar a su donante en los próximos años. Y la razón es que la reproducción asistida en Suiza se reserva exclusivamente a las parejas casadas. Las parejas de hecho, las parejas homosexuales o las mujeres solteras no pueden acceder a ella. Por eso, muchas personas sortean la legislación utilizando bancos de esperma en el extranjero, donde todavía se acepta el anonimato.  

Normas internacionales para evitar abusos 

Estas prácticas permiten a muchos suizos satisfacer su deseo de tener un hijo. No obstante, el anonimato de las donaciones es un problema. No solo porque contraviene la legislación suiza, sino porque también va contra la Convención sobre los Derechos del NiñoEnlace externo. Los artículos 7 y 8Enlace externo de esta Convención garantizan el derecho, en la medida de lo posible, de cualquier persona a conocer a sus padres y a tener acceso a los elementos que componen su identidad, ya sea su nacionalidad, nombre y relaciones familiares. “El Estado tiene el deber de conservar esta información durante un tiempo ilimitado para que sus descendientes puedan consultarla”, señala Mia Dambach, directora del Servicio Social Internacional (SSI)Enlace externo con sede en Ginebra.    

Esta especialista en derechos del niño considera que la existencia de distintas legislaciones no protege lo suficiente al hijo. “La donación de esperma se ha convertido en un negocio al que se somete la concepción del niño”, lamenta. La ausencia de normas universales abre camino a los abusos. “En Asia, se utiliza a veces esperma de donantes fallecidos. En otros países, se puede elegir hasta el color de los ojos del hijo. ¿Es ético?”, se pregunta.   

“El derecho a tener un hijo no existe. Sí, en cambio, el derecho del niño a nacer con dignidad”
Mia Dambach

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Para poner orden en esta jungla de prácticas, el SSI, la relatora especialEnlace externo sobre la venta y la explotación sexual de niños, diversas organizaciones y gobiernos trabajan en el desarrollo de normas internacionales. “El derecho a tener un hijo no existe. Sí, en cambio, el derecho del niño a nacer con dignidad”, subraya Mia Dambach.  

Estas normas deben garantizar que el hijo tenga la oportunidad de conocer la identidad del donante de semen. Las condiciones de la donación y del consentimiento del donante, asimismo, deben estar claramente definidas. “Para evitar problemas, estos hombres deben especificar quién y en qué situación puede utilizar su esperma: parejas heterosexuales, homosexuales o incluso mujeres solteras”, señala la directora del SSI. A raíz de estas reflexiones, el Consejo de Europa ha puesto en marcha un estudio sobre la conveniencia de prohibir la donación anónima de esperma.

¿A quién me parezco?  

Desde un punto de vista psicológico, también es importante poder conocer los orígenes. “La necesidad de cada individuo de saber de dónde viene es conocida y reconocida”, dice Marion Tièche, psicóloga especializada en adopción y reproducción asistida. “En el pasado, para evitar alarmas innecesarias, a los niños, de manera sistemática, no se les decía que eran adoptados. Sin embargo, muchos sufrieron un gran malestar, incapaces de identificar el motivo”, explica.   

Las personas que nacen a través de la donación anónima de esperma pueden sentir frustración, injusticia o enojo hacia sus padres, según dice la psicóloga. “A menudo tienen la impresión de que les falta una pieza del puzzle y de que tienen dificultades para construir su identidad sobre ese vacío”. Muchas veces surge la cuestión del parecido, señala Marion Tièche. “¿A quién me parezco?”, preguntan.

 banco de semen Inselspital

En el banco de semen Inselspital de Berna, el esperma congelado de los donantes se almacena en estos recipientes.

(Keystone)

¿Desanimar a los donantes?

Sin anonimato, ¿sigue habiendo donantes? “Cuando la ley cambió, estuvimos muy preocupados, pero no hubo escasez”, indica el Dr. Daniel Wirthner, director del banco de esperma del centro de reproducción asistida de LausanaEnlace externo (CPMA). Para satisfacer las alrededor de 30 solicitudes anuales, el centro tiene que encontrar cinco o seis donantes.

Este médico sí ha notado un cambio en el perfil socioeconómico de los donantes. “Antes había estudiantes que lo hacían para ganar algo de dinero [nota de la redactora: la donación de esperma es gratuita, pero a los donantes se les paga]. Hoy en día son, sobre todo, hombres que no tienen hijos pero que quieren dejar huella o simplemente ayudar a una pareja”, explica Daniel Wirthner.  

Estos varones deben dar su consentimiento para que ese hijo pueda conocer su identidad cuando alcance la mayoría de edad. Así pues, deben tener en cuenta la posibilidad de que algún día un hijo pueda llamar a su puerta. La persona necesita saber que nació de una donación. Según el médico, solo el 50% de los padres tienen la intención de informar al niño. “Abogamos por la transparencia y prestamos nuestro apoyo, pero algunas situaciones personales hacen que anunciarlo sea difícil”, dice.   

Tampoco está claro que el hijo quiera saber más. El Banco de Esperma de California ha documentado las solicitudes de información durante 10 años: el 60% de los niños engendrados por donación en parejas heterosexuales conocía cómo había sido concebido, y el 40% de ellos, entre los 17 y 27 años, preguntaba por la identidad del donante.  

Daniel Wirthner considera que la legislación suiza ofrece una protección eficaz a los hijos, a los padres y a los donantes. “Algunas parejas incluso vienen de Francia para recibir esperma”. Tal vez la legislación aún tenga que adaptarse a la evolución de una sociedad en la que el matrimonio está cada vez menos de moda. “La política es la que tendrá que redefinir nuestra noción de familia, sobre todo a través del debate sobre la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo”, concluye el médico.

Un momento crítico: el descubrimiento de los orígenes

Los hijos concebidos a través de la donación de esperma, al alcanzar la mayoría de edad tienen derecho a preguntar por la identidad del donante. Esa información actualmente se da en una entrevista personal, en presencia de una persona formada en psicología social. Las autoridades suizas quieren simplificar el procedimiento y sustituirlo por una simple carta.  

FertiForum, una comisión de la Sociedad Suiza de Medicina Reproductiva (SSMR), sin embargo, pide que el procedimiento actual se mantenga. “Esta banalización, sin tener en cuenta el impacto psicológico de la solicitud, es lamentable”, se quejan sus miembros en una carta dirigida a la ministra de Justicia y Policía Simonetta Sommaruga.  


Traducción del francés: Lupe Calvo

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