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Franco fuerte: las lecciones de los años 70




En 1929, tras el lunes negro de Wall Street, en unos cuantos días millones de estadounidenses perdieron todos sus ahorros. (Keystone)

En 1929, tras el lunes negro de Wall Street, en unos cuantos días millones de estadounidenses perdieron todos sus ahorros.

(Keystone)

En 1978, el franco suizo alcanzó niveles récord frente al marco alemán. Adoptar un objetivo para el tipo de cambio fue la principal herramienta para dejar atrás la crisis. Entrevista con Kurt Schiltknecht.

En aquel año, Schiltknecht se desempeñaba como Economista en Jefe del Banco Nacional de Suiza (BNS), institución para la que laboró entre 1974 y 1984.

swissinfo.ch: Los mercados bursátiles son una montaña rusa y la incertidumbre reinante en los mercados y gobiernos es enorme. ¿Tiene la impresión de experimentar un ‘déjà-vu’?

Kurt Schiltknecht: Sí, ya he visto antes situaciones parecidas en las bolsas internacionales y en el mercado cambiario. Pero la combinación de ambos factores es algo nuevo.

swissinfo.ch: ¿Qué sucede en los mercados en la actualidad?

K.S. Se experimenta una gran incertidumbre porque los gobiernos son incapaces de mostrar con claridad hacia donde se dirigen las economías y las políticas económicas respectivas.

swissinfo.ch: ¿Existe algún vínculo entre la crisis del euro y el deterioro en la confianza en EEUU?

K.S:  No, no hay ninguna conexión. En la zona euro la crisis se debe al sobreendeudamiento de algunas economías que hoy son incapaces de cumplir con sus compromisos financieros. Otros estados deben intervenir y esto genera daños. Pero se trata de un problema localizado exclusivamente en Europa.

En Estados Unidos, el gobierno ha contratado cada vez más deuda durante los últimos años y esto se convierte en un problema que comienza a pesar.

swissinfo.ch: ¿Es la deuda pública el común denominador de ambas crisis?

KS. Sí, pero no es un asunto nuevo. En los años 70 y 80, el endeudamiento ya constituía un problema. La diferencia es la dimensión dramática que ha adquirido hoy. Los mercados ya no creen, como antes, que los pasivos públicos podrán ser rembolsados sin problemas.

swissinfo.ch: El gobierno suizo ha expresado que Suiza necesita una “vigorosa acción monetaria”. En su opinión, ¿qué debe hacer el Consejo Federal (Gobierno)?

En el corto plazo, el gobierno puede influir poco en el tipo de cambio. La mejor decisión que podría tomar es poner en marcha un programa de recorte sobre los impuestos que cobra a empresas y familias. O rembolsar a los contribuyentes un cierto porcentaje de los impuestos federales que tributan.

Esto favorecería el consumo entre las personas físicas y otorgaría recursos adicionales a las empresas para invertir.

swissinfo.ch: ¿Esta crisis es comparable a alguna otra de las registradas durante el siglo pasado?

K.S. En 1978 enfrentamos una situación similar. En un periodo de nueve meses, el franco suizo se apreció 30%, algo parecido a lo que hemos visto durante los últimos meses.

swissinfo.ch: En aquel momento, como Economista en Jefe del Banco Nacional de Suiza (BNS) usted contribuyó a estabilizar al franco suizo, ¿qué hizo entonces?

K.S. Tomamos diversas medidas para estabilizar el tipo de cambio. El BNS compró divisas en el mercado de dinero y adoptó una política monetaria expansiva.

Y también se tomaron medidas históricas como aplicar tasas de interés negativas en un intento por frenar el tráfico de capitales. Una estrategia que, por cierto, no produjo ningún efecto.

swissinfo.ch: ¿Qué funcionó finalmente?

K.S. Cuando nos dimos cuenta de que el mercado de divisas era incapaz de definir claramente sus expectativas de forma autónoma, el BNS estableció un objetivo para el tipo de cambio.

Concretamente, anunció que compraría divisas extranjeras hasta conseguir que la paridad con el marco alemán superara el 80. Cuando esto se anunció, la tasa de cambio era de aproximadamente 76. Así, elegimos un objetivo de tipo de cambio aproximadamente 10% superior al que el mercado dictaba entonces.

La medida tuvo el efecto esperando. Existieron dudas, pero el mercado se convenció pronto de que la situación mejoraría, lo que puso a funcionar de nuevo los flujos de capital.

swissinfo.ch: En aquel momento el problema se presentó con respecto al marco alemán, la divisa de un país estable. Hoy está ligado al euro, moneda de una zona económica inestable. ¿Qué otras diferencias encuentra?

K.S. Es difícil predecir en el presente el rumbo que tomarán el euro o el dólar, ya que ambas monedas se encuentran confrontadas a grandes problemas.

Pero un elemento que no cambiará jamás es que las autoridades deben tomar decisiones en un marco de incertidumbre, en el que siempre se intenta sopesar todos los riesgos.

Personalmente, califico de positiva la decisión que tomó el BNS la semana pasada (de reducir el margen de fluctuación de su tasa de interés de referencia) porque con ello envió una señal clara de que el franco no debe rebasar el nivel registrado en estos días.

swissinfo.ch: Y en crisis anteriores, como aquella del crack de 1929, ¿cómo reaccionaron las autoridades?

K.S. Las reacciones fueron inapropiadas. Estados Unidos siguió una política monetaria restrictiva, en lugar de optar por una política expansiva, lo que por supuesto agravó la crisis.

En Suiza ocurrió lo contrario, porque hubo una gran afluencia de capitales y porque el banco central puso en marcha una política monetaria laxa. Esto permitió al país quedar al margen de los estragos durante la primera fase de la crisis, aunque más tarde también experimentó sus efectos.

swissinfo.ch: ¿Qué haría falta pues para poner fin a esta crisis monetaria?

K.S. Creo que no tenemos muchas alternativas reales más que fijar un límite al tipo de cambio. Pero probablemente ésta sea la última alternativa que se tome.

swissinfo.ch: ¿Una nueva recesión amenaza al mundo, o al menos, a EEUU?

K.S: No puede excluirse una nueva recesión en los países industrializados. Pero creo que no veremos una nueva crisis por esta causa. Pero el riesgo de que las economías se debiliten sí es claro.

Rescate del marco alemán

El quinquenio posterior a 1973 se caracterizó por una escalada en los precios del petróleo. Para 1978, el pánico hizo presa a los mercados financieros. Y ese año, el marco alemán –divisa que siempre avanzó de la mano del franco helvético- en solo nueve meses pasó de una paridad de 90 centavos de franco por marco a 75 centavos.

El banquero central suizo de la época, Fritz Leutwiler, consideró prioritario promover un fortalecimiento del marco, ya que Alemania era el principal socio comercial de Suiza.

Y fijó un tipo de cambio objetivo a razón de un mínimo de 84 centavos de franco por cada marco.

Para ello, realizó una compra masiva de divisas extranjeras (para incrementar el valor de la moneda alemana) y aplicó tasas de interés negativas (para ahuyentar a los capitales especulativos al provocarles pérdidas financieros si invertían en francos).

Para 1979, la paridad se estabilizó alrededor de los 94 centavos de franco por marco, y el banco central eliminó su política de tipo de cambio objetivo.

BNS

La misión fundamental del Banco nacional de Suiza (BNS) es la política monetaria.

De acuerdo con la Constitución Federal, el BNS debe garantizar la estabilidad de precios, condición fundamental para el crecimiento económico.

El BNS se ocupa también de la estabilidad del sistema financiero.

El banco central es el banco de la Confederación Helvética. Ejecuta sus operaciones financieras y las transacciones de dinero en el mercado de capitales, y administra su liquidez y ganancias.

CONTEXTO

El tipo de cambio es un precio más: el de una moneda frente a otra.
 
En Suiza, por decisión del banco central, el ‘precio’ del franco suizo -paridad frente a otras monedas- están fijado por la oferta y la demanda.
 
Desde el 2010, muchos capitales internacionales se han dirigido a Suiza en busca de certidumbre, provocando la apreciación del franco.

 

En 2010, el BNS compró masivamente euros y dólares para amainar las presiones alcistas sobre el franco. No consiguió su objetivo y perdió 21.000 millones de francos por esta decisión.


Traducción, Andrea Ornelas, swissinfo.ch



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