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Humala y la "segunda independencia" de AmLat

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El objetivo del próximo gobierno: que el 'boom' económico alcance a la población que todavía vive bajo la línea de pobreza.

El objetivo del próximo gobierno: que el 'boom' económico alcance a la población que todavía vive bajo la línea de pobreza.

(Keystone)

La elección de Ollanta Humala hace visible una ‘segunda independencia’ de Latinoamérica. Pero el próximo presidente peruano deberá ‘batallar’ mucho: la drástica caída de la Bolsa de Valores de Lima es un primer indicio del problema de aceptación por parte de círculos económicos nacionales e internacionales.

Dos investigadores suizos, especialistas en el mundo andino, señalan a swissinfo.ch las probables repercusiones, en Perú y en toda América Latina, de la reciente elección del ‘nacionalista de izquierda’ Humala.

“El resultado muestra otra faceta de la emancipación e integración política y económica en ese continente, señala a swissinfo.ch Stephan Rist, docente del Centro del Desarrollo y el Medioambiente (CDE) de la Universidad de Berna.

Sin embargo, “si va demasiado lejos en el control estatal, se formará pronto una coalición de fuerzas políticas contra él, y sus amigos coyunturales como el escritor Mario Vargas Llosa, revisarán su posición”, asegura Claude Auroi, profesor emérito del Instituto de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo (IHEID) en Ginebra.

 

Según Auroi, el partido nacionalista de Humala se ubica en América Latina dentro de las ‘nuevas izquierdas’, un conjunto no uniforme de países que tratan de afirmar su identidad frente a las multinacionales y resolver rápidamente el gran problema, la pobreza.

“Izquierdas, como de la Chávez, son más radicales al nacionalizar o controlar los recursos desde el Estado. La de Argentina es más suave y se conforma con participar en los consejos de administración de las empresas. Humala, según sus primeras ideas, se acerca más a la izquierda venezolana”, opina Auroi.

No obstante, antes de la segunda vuelta, Humala dijo estar más cerca de Lula y se conjetura que se acercará más a Brasil. Lo que es probable, a criterio de Auroi. “Hace meses se inauguró la ruta "Interoceánica", que une el Atlántico con el Pacífico y aumentará el comercio”.

Uso de los recursos naturales, grave problema

Humala – agrega el presidente de la Sociedad Suiza de Americanistas – deberá negociar duro porque las transnacionales están ancladas en Perú. “Las mineras pagan 30% de impuestos sobre beneficios, lo que no es irrisorio. A través del canon minero se redistribuye 50% a las regiones. El problema no es la redistribución sino el uso inadecuado de sumas, a veces muy importantes”.

Para Auroi, un problema es más bien la deficiente organización de la sociedad civil. “En unos casos, como el del cerro Killish en Cajamarca, hicieron retroceder a la empresa aurífera. En otros, por falta de unidad y fuerza política, se dejan manipular”. 

Otro problema es el manejo de los recursos naturales. “Las mineras toman el agua a más de 4000 msnm, lo que seca los humedales. Y la devuelven a los ríos con cierto grado de contaminación. En La Oroya, este sector ha causado problemas graves de salud”.

Planteamientos acertados

Escuchar las voces de los excluidos, de la tercera parte de la población que vive en extrema pobreza pese al ‘boom’ económico que experimenta el Perú, “será un aporte fundamental del gobierno de Humala”, considera Rist.

Su movimiento político, añade, busca recuperar la soberanía contando con los movimientos sociales de indígenas, campesinos, sindicalistas, ambientalistas y organizaciones de justicia social y de derechos humanos.

Es más, según Rist, los planteamientos de Humala son acertados. “Es plausible pedir que las transnacionales aporten más a la generación de recursos necesarios para construir una sociedad más equitativa y transparente. Eso es justo, y a largo plazo, la condición para que el empresariado se proyecte - ya no como problema - sino como potencial para el desarrollo social y político”.

Transformación, resultado de la concientización

Según el investigador, redistribuir la riqueza es la única forma de alcanzar el desarrollo sostenido, y para ello se requiere:

- Una estrategia para enfrentar los intentos de desestabilización de la economía nacional causada por la especulación de capitales internacionales (caída de la Bolsa). Estos intentos son totalmente injustificados-, ya que la situación económica no ha cambiado- y reflejan una falta de respeto a la voluntad democrática de los peruanos, que apuestan por vías de desarrollo diferentes a las recetas neoliberales que pasan por su peor crisis.

- La concertación nacional, para que el nuevo gobierno supere la desestabilización financiera sin dañar la inmensas expectativas de la población. Esta debe incluir a todos los sectores, incluyendo a empresarios renitentes y a los dueños de los capitales nacionales e internacionales.

- Un gobierno participativo y transparente que no opte por opciones “caudillistas”. Avanzar hacia una democracia participativa y directa, basada por ejemplo en consultas populares y plebiscitos – como en Suiza – sería un camino. Otro sería reformar las bases constitucionales para cambiar las reglas de juego.

Rist está convencido de que “los peruanos han procesado los efectos negativos del modelo neoliberal y se dieron cuenta de que, si bien estadísticamente la pobreza extrema se ha reducido, no tienen una vida digna. No es un fenómeno aislado. Este proceso de concientización se observa en Bolivia, Ecuador, Paraguay, Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela, El Salvador”.

El ‘ecologismo de los pobres’

Este sector, más allá de poder salir de la pobreza extrema, aspira legítimamente a mejores precios para sus productos, a sueldos y condiciones de trabajo decentes, a un mejor acceso a la salud, educación, justicia, y a ser reconocidos como ciudadanos plenos, expresa.

Pese a sus condiciones precarias, Rist revaloriza que estas comunidades pidan  además que su mayor participación en los ingresos derivados de los recursos naturales considere el imperativo de disponer de agua limpia, suelos fértiles, aire puro y vegetación variada.

Este “ecologismo de los pobres” no se debe entender como una “preocupación copiada o impuesta por los países del Norte”, sino como una visión del mundo que valora la vida integralmente, afirma Rist.

Finalmente, apunta que “experiencias de otros países de la región que dejaron la vía neoliberal muestran que el gran reto será conciliar el crecimiento económico social con la conservación de los recursos naturales”.

El próximo presidente peruano

El próximo presidente de Perú

Ollanta Moisés Humala Tasso nació en Lima el 27 de junio de 1963.

Es el segundo de siete hermanos de una familia ayacuchana. 

Su madre, Elena Tasso, tiene raíces italianas.

Su padre, Isaac Humala, es un ex dirigente socialista y fundador del ‘Etnocacerismo’, ideología que busca reivindicar el pasado incaico y el nacionalismo étnico: “el poder para los mestizos e indígenas, la mayoría de la población peruana”. 

Cuatro de sus hermanos también tienen nombres incaicos: Pachacútec, Ima Sumac, Cusicoyllur, o Antauro.

Estudió en el Colegio Peruano-Japonés La Unión de Lima.

Comenzó su carrera militar en 1982, cuando entró, como su hermano Antauro, a la Escuela Militar de Chorrillos.

En 1991, con el rango de capitán, combatió a Sendero Luminoso.

En 1995, durante la Guerra del Cenepa, estuvo en una base militar cercana a la frontera con Ecuador, aunque no combatió.

En 2000, junto con su hermano, el mayor Antauro, y al mando de 9 soldados y 69 reservistas, asaltó la minera Toquepala (Tacna) para exigir la renuncia de Fujimori.

Fue encarcelado junto con su hermano y otros implicados. Debido a la presión de la opinión pública fue amnistiado ese mismo año.

Entre 2003 y 2004 fue enviado como agregado militar a las embajadas del Perú en Francia y Corea del Sur, después recibió su pase a retiro.

En 2005 fundó el Partido Nacionalista Peruano y participó como candidato presidencial en las elecciones generales de 2006, que ganó Alan García.

Está casado con Nadine Heredia, quien tiene un doctorado en ciencias políticas y es calificada como ‘el cerebro político radical detrás de Humala’.

La pareja tiene tres hijos, a los que, siguiendo la tradición del abuelo, puso nombres incas: Illari, Naira y Samin.

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swissinfo.ch


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