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Mazmorras y dragones


Cómo dirigir un castillo como negocio


Por Isobel Leybold-Johnson, Castle Wildegg, Argovia


Schloss Wildegg (imagepoint)

El Castillo de Wildegg, desde lo alto de su gloria.

(imagepoint)

¿Caballeros y dragones en el iPad o en un castillo de verdad? El duelo con el atractivo del mundo digital es feroz cuando los castillos suizos compiten por atraer visitantes. Un cantón está teniendo éxito al revivir hechos históricos para dar la batalla.  Pero, ¿será suficiente para evitar los flechazos financieros?

Argovia Rural. Ondulantes campos verdes, viñedos, y en lo alto de la colina, el castillo barroco Wildegg, fundado en el siglo XIII por los Habsburgo, la gran dinastía que -tal vez algunos no lo sepan- tiene sus raíces en el cantón.

El edificio pasó después a los Effinger, que lo mantuvieron por espacio de 11 generaciones. A la familia le gustaba aferrarse a las cosas, incluida su colección de porcelana, que está completamente intacta porque las damas de la casa insistían en lavar ellas mismas las piezas después de las comidas.

En 1912, el Estado suizo se convierte en el último heredero del castillo y su control fue entregado al cantón septentrional de Argovia en 2013. Ahora es uno de los seis lugares bajo la administración del Museo de Argovia; además de otros tres castillos, un monasterio y un campamento legionario romano.  

Historia viva

Bajo la administración del Museo Argovia:

Castillo Wildegg: Castillo barroco y jardín

Castillo Lenzburg: Castillo de caballeros y dragones 

Castillo Hallwyl: Romántico castillo rodeado de una fosa  

Castillo de los Habsburgo: Asiento ancestral de los Habsburgo

Monasterio Königsfelden: Fundado por los Habsburgo

Camino del legionario: Campamento legionario romano (parque temático romano)

“Tuvimos un aumento del 8% en el número de visitantes del año pasado, lo que rara vez sucede en el paisaje del museo en Suiza o donde sea, sobre todo cuando no se trata de un museo nuevo y no tenemos Picassos, por ejemplo”, dice el director Jörn Wagenbach, entrevistado en su oficina del castillo. El año pasado hubo 245.000 visitantes, frente a los 82.000 de unos cinco años antes.

El aumento se produjo principalmente durante la gestión de Thomas Pauli, predecesor de Wagenbach -en el cargo desde diciembre pasado-, quien no solamente agrupó los sitios, sino que acuño el lema ‘Geschichte am Spielplatz erleben’ (Experiencia histórica donde tuvo lugar).

“Su especialidad era mostrar lugares auténticos e historias a través de todos los sentidos, con lo que se podía escuchar música y encontrar gente ataviada a la usanza medieval, romana o barroca que guiaba a los visitantes a través de sus casas y le contaban una historia personalizada”, agrega Wagenbach.

El tema de este año es “¡Cuidado, infecciones!”, una mirada a 2000 años de  medicina e higiene. El Castillo de Wildegg buscará  enfermedades nerviosas del siglo XIX, mientras que el de Hallwyl, es anfitrión de actividades sobre la higiene en el castillo, de los baños a los aseos.

Dar con un tema atractivo de manera consistente es el mayor reto de la dirección de los castillos, comenta Wagenbach. De lo contrario, la gente no vuelve.  

También se tiene que ofrecer algo para todos, incluyendo un lugar de tranquilidad. Pero también hay que mantenerse al día. “Es un domingo y usted y sus hijos tienen que decidir: “¿Queremos jugar a caballeros y dragones en nuestro iPad o queremos visitar caballeros y dragones en el castillo de Lenzburg?” El Castillo de Lenzburg debe tener una muy buena oferta para ser más atractivo que un juego del iPad”, añade Wagenbach.

Por supuesto, el museo busca mantener su autenticidad, sin desviarse hacia el reino de ‘Disney’ en el vestuario, por ejemplo, agrega.

La administración de los Castillos también cuesta trabajo, sobre todo cuando tienen un museo. “Se trata también de un negocio, esto cuesta dinero a los contribuyentes y es una de las razones por las que tenemos que mirar bien nuestro propósito”, asienta Wagenbach.

Así, los castillos también pueden ser alquilados para eventos y cuentan con cafeterías y tiendas de regalos. No es casualidad que Wagenbach, de nacionalidad alemana con una formación cultural, también cuente con 17 años de mercadotecnia y conocimientos comerciales. Ha trabajado, entre otros, para el aeropuerto de Zúrich.

Posición turística  

De acuerdo con un comunicado de Suiza Turismo, los visitantes vienen sobre todo a Suiza por su naturaleza espectacular.  

Pero el castillo de Chillon, en las orillas del lago Léman, contó casi 350.000 visitantes en 2013, el 74% procedentes del extranjero, con un aumento de turistas asiáticos en particular, precisa la oficina de turismo. Observa también que los festivales medievales disfrutan de una popularidad creciente.

Castillos suizos

Hay 843 castillos y ruinas visibles en Suiza. La Asociación Suiza de Castillos indica que hay algunas regiones con muchos castillos, como Basilea, pero otras, como las zonas de los Alpes o el Jura, donde hay solamente algunos pocos. Alrededor de 70 castillos están abiertos como museos.

Según Suiza Turismo, entre los más populares se encuentran:

Castillo de Chillon, a orillas del lago Léman, el edificio histórico más visitado en Suiza. Residencia y estación de peaje de los condes de Saboya.

Castelgrande, Bellinzona, Tesino, importante ejemplo de arquitectura defensiva medieval en los Alpes, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Castillo de Thun, Oberland bernés, castillo del siglo XII, construido por los duques de Zähringen.

Castillo de Gruyères, siglo XII que reúne 800 años de historia con el modernismo del fallecido HR Giger, artista suizo ganador del Oscar por su diseño escénico de la película de ficción Alien, el octavo pasajero.  

(Fuente: Suiza Turismo, Asociación Suiza de Castillos)

Estos castillos tienen gran competencia por parte de los Alpes y las ciudades, según confirmó un estudio encargado por el Museo de Argovia al Instituto Gottlieb Duttweiler Los castillos no están asociados con Suiza de la manera en que los castillos del Loire lo son con Francia, concluye. Las personas que acuden a esas fortalezas –salvo las muy conocidas- son, en su mayoría, locales.

Esta es una situación que a Wagenbach le gustaría cambiar, por lo que  busca una etiqueta especial de “calidad” para los castillos de Suiza. Por ello encargó el informe. El proyecto está todavía en su etapa inicial, pero ya hay cerca de 20 lugares potencialmente interesantes en todo el país, indica.

Eso permitiría también a los castillos reunir recursos, por ejemplo, mediante el intercambio de exposiciones itinerantes. “Tenemos que posicionarnos a escala internacional”, advierte Wagenbach.

La financiación y el futuro

El informe encontró que mientras que las ofertas de los castillos eran “amplias y diversas”, algunos carecían de recursos y necesitaban una perspectiva más moderna.

Casi la mitad se encuentra en manos privadas. Pero algunos han sido comprados por las comunidades locales para asegurar el legado histórico. A guisa de ejemplo, una asociación de vecinos vinculados con el turismo y la arquitectura negocia para comprar la marca ‘Castillo Tarasp’ en el cantón oriental de los Grisones.

Otras edificaciones, como las cinco que se encuentran alrededor del lago de Thun, han unido fuerzas para mejorar su comercialización. “Esta etiqueta ‘Thunersee Schlosser’ es un verdadero hito”, dijo Christina Fankhauser, del Castillo Oberhofen. Espera que su muy fotografiado castillo recibirá más visitas físicas.

El proyecto tomó un año, informa su directora, Ariane Klein, a swissinfo.ch. Aparte de un sitio web conjunto y el folleto, incluye también paquetes especiales, como un viaje en barco por el lago de Thun y la entrada a dos castillos.

“Los visitantes modernos necesitan algo más que un museo”, asevera. “Tienen muchas opciones para su tiempo libre, por lo que debemos ofrecerles algo más, con un factor sorpresa, para que vuelvan. También para una boda o un evento de la empresa”.


Traducido del inglés por Marcela Aguila Rubín, swissinfo.ch

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