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Nestlé y Novartis fueron multadas en España

Sede central de Nestlé, en Vevey.

(Keystone)

La autoridad antimonopolio española descubrió que pactaron ilegalmente precios al público para alimentos infantiles y cosméticos.

El caso inició en 1998, pero las empresas interpusieron largos recursos administrativos que arrojaron un mejor final para Novartis que para Nestlé.

Todo consumidor suizo -y europeo en general-, tiene derecho a que sus intereses sean salvaguardados por una autoridad antimonopolio que garantice que frenará cualquier fusión empresarial que ponga en riesgo la competencia dentro de un sector, así como pactos ilegales de precios entre gigantes corporativos.

Máximas que de tanto en tanto arrojan algún caído, como sucedió con las helvéticas Nestlé y Novartis, quienes acaban de escribir un nuevo capítulo de una historia que comenzó hace ocho años por acordar ilícitamente precios de venta de alimentos para bebé y cosméticos junto con otras dos compañías de origen español.

Un añejo conflicto

La historia es larga y tiene muchos vericuetos legales.

Esencialmente, Nestlé, Novartis, Alter Farmacia y Laboratorios Odesa (las dos últimas de origen español) fueron llamadas por la TDC a pagar una multa conjunta por prácticas detectadas desde 1998 y que –salvo el caso de Novartis- no han sido corregidas según la evidencia de la Unión de Consumidores de España (UCE).

La historia se inscribe en el expediente 409/97 y se derivó de una denuncia interpuesta por la UCE por prácticas contrarias a la Ley de Defensa de la Competencia.

En diciembre de 1998, el TDC resolvió que "sí existían prácticas restrictivas de la competencia y fijación de precios de venta al público en alimentos dietéticas infantiles por parte de Alter Farmacia, Novartis Nutrición, Laboratorios Ordesa y Nestlé España. Y la práctica se repite con respecto a cosméticos que producen y comercializan Alter SA y Novartis", según refirió en su momento el Tribunal.

Ya entonces les impuso multas por 1 millón de pesetas a Novartis Nutrición y de 29 millones de pesetas a Nestlé –30 millones de pesetas en conjunto equivalentes a unos 226.000 francos suizos de la época- y se les exigió el cese inmediato de los acuerdos ilícitos de precios.

Rechazo a la multa

Desde 1998, las cuatro empresas involucradas rechazaron de inmediato que hubieran pactado precios de venta al público y formularon un recurso ante la Sección Sexta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional.

Con ello, intentaban dos cosas: ganar tiempo y librarse del pago del castigo financiero que se les impuso.

Y fue cuatro años después, el 13 de diciembre de 2002, cuando la Audiencia Nacional volvió a dictar sentencia a los recursos interpuestos por Nestlé, Novartis y las dos españolas.

El resultado no les favoreció. Desestimó sus argumentos y confirmó la resolución de 1998 que las obligaba a pagar, esta vez en euros.

Nestlé debía pagar el equivalente a 630.800 francos suizos, mientras Novartis tendría que liquidar 172.300 francos por los pactos de precios. Por la distribución de productos, Nestlé adeuda 226.300 francos, y Novartis 9.000 francos, que deberán ser liquidados antes de seis meses, según consta en las actas del TDC consultadas por swissinfo.

Sin embargo, las multinacionales no dieron un solo paso atrás.
Contra la sentencia de 2002 interpusieron esta vez nuevos recursos (llamados de casación) que fueron resueltos en noviembre de 2006, y por segunda ocasión, el tribunal falló en contra de las compañías.

Sólo que esta vez deja fuera a Novartis porque el Servicio de Defensa de la Competencia (encargado de que se cumplan las sentencias del TDC) ya no pudo probar que se mantuvieran las prácticas ilícitas en su caso. Y se cumplió con el compromiso financiero.

Sin embargo, se reitera la obligación de que Nestlé y las dos compañías españolas paguen lo que aún deben.

Principios éticos empresariales

Las multas son abultadas, pero incapaces de hacer una mella significativa a las finanzas de una multinacional de la talla de Nestlé o Novartis.

Pero la aplicación de pactos de precios contraviene los principios de ética empresarial que han defendido por décadas.

A nivel corporativo, Nestlé tiene el compromiso de que sus productos otorguen valor agregado a sus clientes; se dice contraria a las ganancias de corto plazo, y asegura que detrás de cada marca de Nestlé esté la confianza que le otorgan sus clientes, sin la cual, la empresa no podría existir.

Destaca que la legislación de cada país en el que opera es la garantía efectiva de una conducta responsable como empresa, y se manifiesta también comprometida con sus empleados y accionistas.

Por su parte, Novartis afirma que su misión corporativa es descubrir, desarrollar y comercializar productos innovadores que alivien enfermedades, calmen el sufrimiento y mejoren la calidad de vida de las personas. Y aspira a "que nos reconozcan por tener un impacto positivo en la vida de las personas mediante nuestros productos".

Las dos caras de la moneda

Tanto Nestlé como Novartis han encabezado proyectos en múltiples ocasiones, proyectos que apoyan el desarrollo de las comunidades en las que comercializan sus productos.

Ejemplos puntuales, el desarrollo y financiación de manuales de buenas prácticas lecheras en países latinoamericanos como Chile o el compromiso a nivel iberoamericano de concienciar a la población sobre la importancia de alimentarse bien.

En el caso de Novartis, desarrolla convenios para facilitar la integración laboral de personas discapacitadas (Proyecto Trebol), o colabora financieramente con ONG´s de diversos países para apadrinar la manutención y educación de niños sin recursos en países como India.

Pero paradójicamente, se hallan lejos del ranking de las 10 multinacionales más éticas del mundo.

Hace apenas una semana (03.01), la sociedad ginebrina Covalence dio a conocer que las tres compañías más éticas del mundo son la anglo-holandesa Unilever; la estadounidense dedicada a la producción de aluminio, Alcoa; y la cadena de cafés Starbucks.

Entre el empresariado suizo, la más comprometida con trabajadores, clientes y medio ambiente es Novartis (16); seguida por Roche (23), UBS (68), Credit Suisse (87), Syngenta (194), y Nestle ocupa el lugar número 197 de un total de 200 compañías analizadas.
Lejos del discurso que defienden.

Este nuevo capítulo de las multas no está cerrado aún, el TDC español confirmó a swissnfo que Nestle dispone de dos meses para reevaluar el fallo del tribunal y decidir si interponen un recurso más.

swissinfo/Andrea Ornelas

Contexto

Las suizas Novartis y Nestlé forman parte –junto con empresas como ABB, Holcim o Roche- de las 10 compañías más rentables de Suiza. Ambas con raíces que datan del siglo XIX, y fuerte presencia en Iberoamérica.

Hace un mes (15.12), Nestlé le confirmó a Novartis la intención de comprarle su unidad de nutrición médica por 3.000 millones de francos suizos, una transacción que debe ser avalada por las autoridades antimonopolio de suiza.

En España, la autoridad antimonopolio lleva el nombre de Tribunal de Defensa de la Competencia (1964), encargada de sancionar a aquellas empresas que ejerzan comportamientos anticompetitivos.

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Datos clave

El caso Nestlé-Novartis de "pacto de precios" consta en el expediente 409/97 de Alimentación Infantil del Tribunal de la Defensa de la Competencia de España.

Nestlé fue condenada en 1999 en Italia por conductas contrarias a la competencia, y en 2000 fue condenada en Brasil por violar sus regulaciones de competencia.

Novartis fue criticada en 2006 por hacer campaña por intentar boicotear en India la producción de anticancerígenos para colocar un producto de su patente.

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