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Niños tiradores Un fusil automático antes que un ciclomotor

Jóvenes tiradores

'Knabenschiessen' de Zúrich en 2014. En esa fiesta popular de tiro, menores desde los 12 años puedan disparar con armas semiautomáticas.

(Keystone)

La edad se redujo de los 17 a los 15 años: en 2016, el Gobierno suizo disminuyó la edad obligatoria para que los adolescentes participen en cursos de tiro. Sin embargo, pueden practicar esa actividad desde mucho antes, incluso con armas de guerra.

“El tiro se vuelve cada vez más popular entre los jóvenes, y la decisión federal de reducir la edad de acceso a los cursos de tiro es parte importantes de la explicación”, celebra Christoph Petermann, jefe adjunto de Comunicación de la Federación Suiza de Tiro Deportivo (FSTEnlace externo). Añade que le complace, particularmente, que cada vez haya más adolescentes del sexo femenino y mujeres jóvenes que también gustan del tiro. “Se está rompiendo el cliché de que es un deporte solo para hombres mayores”, dice.

De acuerdo con la oenegé Small Arms SurveyEnlace externo, Suiza es el tercer país más armado del mundo después de Estados Unidos y Yemen. Pero ¿cuántas personas exactamente acarician el gatillo? La FST afirma que hay 130 000 tiradores y tiradoras en el país. Del total, 58 300 tienen una licencia oficial de tiro, en un país de 8 millones de habitantes. Esto hace de la FST la cuarta federación deportiva más importante de Suiza, solo detrás de las dedicadas a la gimnasia, el futbol y el tenis. Paradójicamente, aunque existan cada vez más jóvenes interesados, el número total de tiradores se reduce con el paso del tiempo: antes de 1995, había más de medio millón.

Al respecto, Christoph Petermann hace una serie de acotaciones: la cifra oficial no es un reflejo fiel de la realidad. Antes de 1995, todos los soldados suizos practicaban tiro y debían, de forma automática y obligatoria, convertirse en miembros de alguna sociedad de tiro. Pero esta regla fue abolida, lo que hizo que cayera drásticamente el número de miembros de este tipo de asociaciones.

Por otra parte, el ejército suizo se ha compactado de forma sensible durante los últimos años debido a las reformas que experimentó. De hecho, pasó de 650 000 efectivos a finales de los 80, a solo 220 000 en la actualidad. Y, finalmente, la obligación de servir -y efectuar cada año un entrenamiento en materia de tiro- se termina actualmente a los 30 años. Una obligación que antes se mantenía vigente hasta los 50.

Para Petermann, los tiempos actuales son para los jóvenes, que han respondido de forma muy favorable a la reducción de la edad para iniciar los cursos de tiro que permiten el uso de fusiles automáticos y municiones reales. En 2015, que fue el último año en el que era indispensable tener 17 años cumplidos para comenzar esta formación, se inscribieron poco menos de 6 500 adolescentes, apenas la mitad de los que se habían inscrito una década antes. En 2016, al permitirse que haya tiradores de 15 años, la cifra remontó a casi 10 000 adolescentes inscritos, de los cuales 1 600 son mujeres. Un flujo de inscripciones que se confirmó en 2017.

Desde los 5 años

La edad mínima obligatoria para asistir a un curso de tiro está inscrita en la Ley Federal de Tiro fuera del Servicio ActivoEnlace externo. La FST “recomienda” no poner un arma de guerra en manos de una persona de menos de 15 años. Sin embargo, el mundo del tiro en Suiza no son solo los fusiles automáticos y la FST no es la única federación implicada en el tema.

La FST, en particular, es resultado de una fusión de federaciones que tuvo lugar en 2002, y no fue la única integración de este tipo que se registró. En el pasado, los tiradores de pistolas y fusiles solían capacitarse por separado. Actualmente, varias disciplinas pueden impartirse en una misma federación de tiro y la reorganización se ha dado más bien por regiones. La FST es la federación más grande que existe a nivel nacional. Pero en el cantón de Friburgo, por ejemplo, hay dos federaciones de tiro. Y en los semi cantones de Basilea Ciudad y Basilea Campo hay tres, y cada una de ellas tiene sus propias tradiciones y prácticas.

No obstante, cuando se trata de formar a los niños en la práctica del tiro, la responsabilidad es de Jeunesse+SportEnlace externo, organismo que depende del Ministerio de la Defensa, la Protección de la Población y el Deporte (DDPS). Los menores son admitidos desde los 5 años, aunque no se les permita utilizar un fusil automático. A esta edad solo se les entrena con pistolas y carabinas de aire comprimido, ballestas o arcos.

El trabajo serio comienza a los 10 años, cuando los menores empiezan a utilizar armas de fuego de pequeño calibre. A los 12, en general, los célebres fusiles automáticos llegan a sus manos. Y cada año, el segundo fin de semana de septiembre, el KnabenschiessenEnlace externo -una fiesta de tiro que es también el festejo popular anual más importante de Zúrich- reúne a 4 000 chicos y chicas de entre 12 y 16 años, es un espacio en el que los jóvenes pueden probar sus habilidades y elegir el arma que les será propia en el ejército.

Los eventos de este tipo son numerosos en Suiza y el ejercicio del tiro se efectúa siempre con estricto apego a las reglas de seguridad previstas para estos casos.

En 2011, BNJ -plataforma televisiva en línea dedicada a la difusión informativa del Arco del Jura-, publicó un reportaje sobre un campamento de tiro para adolescentes de entre 10 y 18 años, organizado por la federación local de tiro. Su objetivo era reclutar nuevos miembros.

Las motivaciones de estos chicos, casi siempre hijos de tiradores, eran bastante sencillas. Una “lo intentó una vez para descubrir de qué se trataba” y confiesa que le gustó. Otro adolescente opinó que el tiro es algo “verdaderamente importante” para él, y el que parecía ser el más joven de todos afirmó que lo hizo solo “porque sí, porque era posible tirar”. Un joven de más edad expresó en este reportaje que “es un deporte en donde uno no se mueve. Uno se acuesta y solo un dedo se mueve. No hay ejercicio, es un deporte muy tranquilo”.

… pero sí es un deporte.                                 

Sin embargo, no hay duda de que el tiro es un deporte. Figura en los Calendarios Olímpicos desde 1896, cuando se celebraron los primeros juegos de la era moderna. Desde entonces, esta disciplina ha hecho ganar a Suiza 21 medallas, colocándola en la plaza número 13 de la clasificación mundial, que está dominada preponderantemente por Estados Unidos (111 medallas) y la antigua URSS, hoy Rusia (90 medallas).

En el sitio Jeunesse+Sport puede leerse que el tiro “es un fascinante deporte que combina cuatro elementos: estática, dinámica, concentración y fuerza”. Para la FST, la formación de los jóvenes busca “preservar el placer de practicar el tiro deportivo, la promoción de la polivalencia a través de una instrucción técnica bien fundamentada, y el desarrollo personal”. Pero, históricamente, dicha formación también ha tenido el objetivo declarado de enviar reclutas al ejército que ya estén entrenados en el manejo de las armas.

El lazo entre el tiro deportivo y el ejército es casi orgánico. Son los clubs de tiro de la FST los que se ocupan de la formación y práctica de los tiros considerados como de aprendizaje obligatorio por la armada. En contrapartida, ésta última apoya a los clubes. En 2017, el Ministerio de Defensa destinó 7 millones de francos a subvenciones para la FST -como organismo- y para sus clubes de tiro. El monto permitió también permitieron poner a disposición de estos últimos municiones gratuitas u ofrecidas a costo: esto permitió realizar 6 millones de disparos. De los 7 millones referidos, alrededor de 885 000 francos se emplearon exclusivamente en el financiamiento de actividades de tiro para la juventud.

Muchas armas, pocas masacres

Lo dicho: el suizo es el tercer pueblo más armado del mundo, solo superado por los estadounidenses y los yemenitas. Sin embargo, las armas matan mucho menos gente que en otras naciones.

En Estados Unidos, las cifras oficiales dieron cuenta de 36 000 muertes por arma de fuego (de las cuales 22 000 fueron suicidios) en 2015. Lo que equivale a 1,1 víctimas por cada 1 000 habitantes.

Yemen, por su parte, inició una guerra civil en 2014. Se ha perdido la cuenta de las víctimas desde entonces.

En 2015, Suiza registró 310 muertes por bala (300 de las cuales fueron suicidios), es decir, 0,4 víctimas por cada 10 000 habitantes.

Las diferencias con Estados Unidos son claras. En Suiza, las masacres son muy raras. La más importante tuvo lugar en 2011: un hombre en conflicto con las autoridades mató a 14 personas en el Parlamento del cantón de Zug.

El criminólogo Martin Killias explicó recientemente al diario ‘Le Temps’ que “la mayor parte de las personas que están armadas en Suiza son militares activos, personas adscritas al ejército, tiradores deportivos o cazadores. Si no se pertenece a ninguno de estos grupos, es totalmente inhabitual estar armado. Tener un arma para proteger a la familia es un hecho casi inexistente”.

Fin del recuadro


Traducido del francés por Andrea Ornelas

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