Navegación

Enlaces para saltar navegación

Principales funcionalidades

Nuevos desafíos Treinta años del Grupo de Trabajo Suiza-Colombia

niños

Colombia apenas empieza el proceso de reparación tras la larga guerra vivida y no hay que equivocarse: la tarea de resplado no ha terminado: lo tiene muy claro el Equipo de Trabajo Suiza-Colombia.

(swissinfo.ch)

De la militancia activa de los años 80 a la nueva realidad asociativa en la actualidad… Tres décadas que marcan la historia del Grupo de Trabajo Suiza-Colombia (ASK en su abreviación alemana), una de las organizaciones faro de la solidaridad helvética.

Cuando nació esta asociación en Lucerna, en 1987, Colombia vivía una coyuntura particularmente compleja por el escenario de la guerra que duró más de medio siglo. Hoy, la nueva etapa de discusión-construcción de la paz, pone el cursor de la solidaridad en otro renglón.

“Otra época, allá y acá”

“Al mismo tiempo, la efervescencia participativa que predominaba entonces en Suiza ha dado lugar hoy a un funcionamiento más estable, menos “militante”, afirma Stephan Suhner, coordinador del Grupo de Trabajo Suiza-ColombiaEnlace externo.

Suhner, Licenciado en Historia, de 45 años, es miembro de la asociación desde hace 20. En esa época “ciertos procesos de liberación en países de lo que se denominaba el Tercer Mundo despertaban mucho interés en Europa”.

Eso facilitó la tarea del grupo, que se concentró en la información, en los derechos humanos y en el apoyo a organizaciones colombianas de la sociedad civil para la construcción de la paz, pero que siempre mantuvo una total independencia de todos los actores políticos y militares.

Menos respaldo institucional

Hoy, prosigue, abunda la información; hay mucho más suizos que viajan allá como turistas -y tienen un contacto directo con ese país- y al mismo tiempo, el interés de algunos sectores, en particular de los jóvenes, se desplaza a otras temáticas como la ecología, el clima o la cultura.

Eso explica, en parte, que el “trabajo por los derechos humanos y la paz en la Colombia actual, no tenga la misma atracción que motivó hace tres décadas la militancia activa, en la calle, en los mercados, con actividades regulares de sensibilización, fiestas para recaudar fondos, etc.”, subraya Suhner.

Además, enfatiza, ciertas iniciativas comunes de una media docena de ONG y asociaciones, como SUIPPCOL (Programa Suizo para la Promoción de la Paz), -que contaba con el apoyo oficial de la Confederación-, aunque continúan parcialmente en ‘Semillas de Paz’, no logran alcanzar ahora en Suiza la dinámica que tenían en la década pasada.

Las ONG viven sus propias restricciones presupuestarias y hay menos personal para igual o más trabajo. En muchas ocasiones, se impone la misma lógica que predomina en el mundo de la cooperación, con informes, planillas, presupuestos y balances técnicos, en detrimento de la reflexión de contenidos, valores y procesos.

“No podemos pensar que los tiempos, métodos y prioridades de las organizaciones de base de mujeres afrodescendientes del Caribe colombiano, por ejemplo, puedan encajar automáticamente con las exigencias y expectativas definidas desde Suiza”, subraya.

Repensar la solidaridad

Es fundamental “volver a conceptualizar nuestra tarea y adaptarla tanto a la nueva realidad colombiana como a la actual dinámica asociativa suiza”, enfatiza Stephan Suhner.

En particular, porque, hay muchos indicios que llegan desde Colombia que “podrían dar a entender que en la actualidad se trata más de la dejación de armas y desmilitarización de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias) y del ELN (Ejército de Liberación Nacional) que de resolver los grandes problemas estructurales de fondo que provocaron la guerra”.

Aunque Colombia está mejor que antes, hay temas esenciales todavía pendientes: continúan los ataques sistemáticos a líderes sociales y defensores de derechos humanos, permanecen los paramilitares, la mala distribución de la tierra, los cultivos ilícitos y los programas de erradicación forzada, las consecuencias nefastas de la presencia de numerosas multinacionales, como Glencore, tanto para las comunidades como para el medio ambiente en las zonas donde ellas operan.

Glencore & Co

El Grupo de Trabajo junto con una decena de ONG latinoamericanas y europeas acaban de publicar el Informe Sombra de la Red de Observadores de Glencore, sobre la presencia de dicha empresa en Colombia, Argentina, Bolivia, Colombia y Perú.

El mismo establece los impactos de siete operaciones mineras de la multinacional anglo-suiza en dichos países. Con sede operativa y domicilio fiscal en el cantón helvético de Zug, es la cuarta empresa minera más grande del mundo y la primera comercializadora de materias primas a nivel global.

“Es interesante comprobar que la temática de las empresas suizas en Colombia concita una particular atención de sectores interesados de la sociedad civil helvética”, puntualiza Suhner al indicar que este será un eje a profundizar.

Por otra parte, sostiene, se corre el riesgo que el Programa Multi-actor de Apoyo a la Paz, cofinanciado por la Confederación, y los programas del Departamento Federal de Asuntos Exteriores (DFAE) en Protección de Derechos Humanos y Promoción de la Paz se cierren en el 2020 con el argumento que la paz estará entonces consolidada o que lo recursos deben focalizarse en otras regiones.

“Estamos convencidos de que muchas de las tareas ligadas a la memoria, reparación, protección, desmovilización y reinserción, no van a estar realmente concluidas para entonces y por tanto es importante que el Grupo de Trabajo así como las ONG que est´n activas en ese país sigan movilizadas para que no se dejen tareas inconclusas”.

Siguen los retos

Y en la reflexión de Suhner surgen los desafíos que parecen confrontar a su organización ante una disyuntiva vital: la redefinición de si misma o el riesgo de ser víctima de una inercia peligrosa para quien fuera en su momento referencia del movimiento de solidaridad suizo y europeo. Cabe recordar, por ejemplo, que El Manifiesto por la Paz, elaborado y lanzado desde Lucerna en los 90, se convirtió en una locomotora europea para el trabajo a favor de la paz en Colombia.

“Es muy importante mantenernos. La celebración de los 30 años con una decena de actividades públicas en Lucerna y Berna nos confronta con el futuro. Recrearnos conceptualmente es esencial para asegurar que nuestra existencia tenga el mismo sentido que cuando nacimos en los ochenta”, advierte el suizo, comprometido hoy, como antes, en el futuro que Colombia construye para sus nuevas generaciones.

Neuer Inhalt

Horizontal Line


subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

swissinfo en español en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

×