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Decisión política


Suiza ya no está dispuesta a abandonar la energía nuclear




El reactor de la central nuclear de Mühleberg durante los trabajos de control realizados en 2010. (Keystone)

El reactor de la central nuclear de Mühleberg durante los trabajos de control realizados en 2010.

(Keystone)

Poco después del accidente nuclear de Fukushima, hace casi cinco años, el Gobierno suizo causó sensación al anunciar su voluntad de renunciar al átomo. Pero la implementación de esa medida tendrá que esperar: la Cámara Baja del Parlamento renunció el miércoles a limitar la vida operacional de las plantas. Solamente Mühleberg cerrará pronto sus puertas.

Al ratificar la opinión ya expresada por los senadores, los diputados suizos rechazaron el miércoles (02.03) por 131 votos contra 64, fijar un límite a las operaciones de las centrales nucleares que operan actualmente en el país.

Fin de Mühleberg

Sin embargo los dados ya fueron echados para una de las cinco plantas del país. Las Fuerzas Motrices Bernesas (FMB) anunciaron también el miércoles que desconectarán la planta de Mühleberg el 20 de diciembre de 2019.

En un comunicado, la compañía precisó que en un primer paso retirará la totalidad del combustible nuclear para almacenarlo durante unos nueve meses en el tanque de desactivación del combustible ya usado. El desmantelamiento definitivo podrá comenzar desde septiembre de 2020.

En servicio desde finales de 1972, la planta bernesa de Mühleberg es la segunda central nuclear más antigua del mundo, luego de Betzau I, ubicada en el cantón de Argovia (1969).

A causa de microfisuras en la cubierta del corazón de la central, Mühleberg es objeto de una fuerte oposición desde hace años.


Traducido del francés por Marcela Águila Rubín

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