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Hollande, ¿más conciliador con Suiza que Sarkozy?

Salvo sorpresas, François Hollande y Nicolas Sarkozy se enfrentarán en una segunda vuelta el próximo 6 de mayo.

(Reuters)

Los candidatos a la presidencia francesa no soslayaron a Suiza durante la campaña, en particular en materia fiscal. Los socialistas helvéticos esperan que, de ser electo, François Hollande reduzca las tensiones bilaterales. Como Mitterrand en 1983.

¿La elección presidencial francesa, cuya primera vuelta se llevará a cabo el domingo 22 de abril, va a cambiar las relaciones de París con Suiza? Las declaraciones de los distintos candidatos durante la campaña no auguran nada bueno.

En noviembre pasado, el presidente Nicolas Sarkozy criticaba las “deficiencias” de Suiza en materia de cooperación fiscal y la ubicaba a la par de los paraísos fiscales de América Central. En marzo pasado propuso establecer un impuesto a los exiliados fiscales, lo que exigiría renegociar el convenio de doble imposición franco-suizo.

El candidato socialista François Hollande, favorito en las encuestas, desea también la revisión de ese convenio, considerado insuficientemente estricto, y recomienda la aplicación de impuestos sobre las grandes fortunas (ISF) a los exiliados fiscales. En cuanto al candidato del Frente de Izquierda, Jean-Luc Mélenchon, considera a Suiza “la caja fuerte de todos los sinvergüenzas de la tierra”.

Silencio en Berna. “Nunca comentamos las declaraciones de los candidatos políticos”, arguye el Ministerio de Finanzas. “Sería diferente si se tratara de (políticos) electos aplicando un programa específico”.

Financiamiento suizo

¿Por qué este tipo de ataques? Recordemos que en el año 2007, el equipo del candidato Sarkozy no tuvo ningún reparo en recaudar dinero en Suiza para la campaña presidencial. Uno de los asesores de Sarkozy, Manuel Aeschlimann, hacía gala de sus orígenes berneses y la candidata socialista, Ségolène Royal, pregonaba la “democracia participativa” y se interesaba en el sistema helvético.

La crisis de 2008-2009 cambia las cosas. París intensifica la lucha contra la evasión fiscal. Suiza y su secreto bancario son señalados con el dedo. Las relaciones se tensan. “Nicolas Sarkozy tiene probablemente un problema con nosotros”, exclama sorprendida la entonces presidenta de la Confederación, Micheline Calmy-Rey, en noviembre de 2011, tras las declaraciones de su homólogo francés que pretende excluir a Suiza de la comunidad internacional.

Más allá de la crisis fiscal, Sarkozy deja de lado las relaciones bilaterales. Durante su mandato, las tradicionales reuniones anuales entre los jefes de Estado se llevan a cabo solamente dos veces.

“Sarkozy pronunció palabras muy fuertes con respecto a la Confederación  y fanfarroneó”, subraya el legislador socialista de Neuchâtel, Didier Berberat. En ese plan, “una presidencia de Hollande no puede ser peor”, agrega el senador. “El candidato socialista me parece más predecible que Sarkozy. Berna tendría que establecer un rápido contacto con el Elíseo y el nuevo gobierno, para forjar relaciones más fuertes”. 

Hollande "menos imprevisible"

El domingo pasado, Didier Berberat estrechó la mano a François Hollande. “Hablamos algunos minutos después de la concentración en Vincennes. Acordamos profundizar los lazos entre nuestros dos partidos”. ¿Habría que tomar en serio las “amenazas” de los candidatos con respecto a Suiza? “Esas declaraciones son más bien de uso interno que externo”, estima Berberat.

Al preconizar una presidencia menos hiperactiva que la de Sarkozy, la composición del gobierno de Hollande tendría, si fuera electo, una cierta influencia en las relaciones bilaterales. En su equipo hay tantos detractores de Suiza y del secreto bancario: Vincent Peillon y Arnaud Montebourg, como helveticofilios reales o imaginarios: Manuel Valls, suizos por su madre, o el conciliador Laurent Fabius.

Una vieja molestia

En Berna esperamos el final de este periodo electoral. “Si gana Sarkozy, no es imposible que se interese el acuerdo Rubik”, se asegura en los círculos diplomáticos suizos”. Rubik: este acuerdo con el Reino Unido y Alemania, que introduce un impuesto liberatorio sobre los bienes de los ciudadanos de esos países, preservando su anonimato. “Si otros estados eligen Rubik, no se excluye que Hollande, si es electo, se adhiera también al acuerdo”, se estima en Berna.

Las relaciones franco-suizas rara vez han sido idílicas, recuerda sin embargo el historiador Alain-Jacques Tornare. “No olvidemos que la molestia francesa por la fuga de capitales a Suiza no data de ayer, ni siquiera de la llegada de Mitterrand al poder. Ya en la década de 1960, la caída del nuevo franco francés provoca un éxodo fiscal a Suiza que irrita a De Gaulle”.

En 1983, el éxodo de capitales no impide a Mitterrand responder a la invitación de Suiza. Es la primera visita de Estado de un presidente francés desde 1910. Un “reencuentro” que permite entonces aliviar las tensiones bilaterales y organizar reuniones casi anuales al más alto nivel.

Y ese es el espíritu de diálogo amistoso y exigente que los socialistas suizos esperan restablecer si François Hollande gana la elección presidencial.

Último sondeo

El presidente saliente Nicolas Sarkozy y el candidato socialista François Hollande están igualados a 27% de intenciones de voto en la primera vuelta de la elección presidencial francesa, según un sondeo TNS Sofres publicado este viernes.

En la segunda vuelta, Hollande aparece como ganador con un 55% de intenciones de voto, contra 45% para Sarkozy.

En la primera vuelta, la ultraderechista Marine Le Pen llega tercera con un 17% de intenciones de voto, delante del izquierdista Jean-Luc Mélenchon, con un 13%, y del centrista François Bayrou (10%).

La ecologista Eva Joly recaba un 3% de intenciones de voto y el derechista Nicolas Dupont-Aignan obtiene un 2%.

En la segunda vuelta, un 82% de electores de Mélenchon votaría a Hollande, mientras que Sarkozy tendría el voto de un 40% de electores de Le Pen, y los votantes de Bayrou se repartirán a tercios entre los dos finalistas y la abstención.

Fuente: AFP

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Publicación de estimaciones

Debido a la creciente importancia que revisten las redes sociales como Twitter y Facebook, la Procuraduría de París ha amenazado con demandar judicilamente a quienes divulguen estimaciones del resultado electoral o sondeos antes del cierre de las urnas, el domingo a las 20 horas.

 
En los comicios presidenciales de 2002 y 2007, los diarios suizos y belgas publicaron estimaciones de los resultados antes de esa hora, despertando el interés de los internautas franceses.
 
El fiscal de París recordó que la publicación de encuestas está prohibida a partir del viernes a medianoche y el día mismo del escrutinio a través de la prensa, de Internet y, evidentemente, en las redes sociales.
 
La infracción es castigada con una multa máxima de 75.000 euros.

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(Traducción: Marcela Águila Rubín), París, swissinfo.ch

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