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Muere el líder máximo


Fidel Castro y Suiza


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Fidel durante un debate televisivo en 1993. (Rene Burri / Magnum Photos)

Fidel durante un debate televisivo en 1993.

(Rene Burri / Magnum Photos)

El líder histórico de Cuba murió la noche del viernes en La Habana a la edad de 90 años, anunció su hermano Raúl, quien le sucedió en el poder en 2006. Bajo la era de los Castro, la Suiza oficial e intelectual ha mantenido siempre estrechos vínculos con la isla caribeña.

La Embajada de la República de Cuba en Suiza abrió un Libro de Condolencias como homenaje póstumo al Líder histórico de la Revolución Cubana. El Libro de permanecerá abierto desde el lunes 28 de noviembre hasta el sábado 3 de diciembre, entre las 9:00 y las 12:00 y entre las 14:00 y las 18:00, y el domingo 4 de diciembre desde las 9:00 hasta las 12:00.

El presidente de Suiza, Johann Schneider-Amman y el ministro de Exteriores, Didier Burkhalter, expresaron sus condolencias al pueblo y al Gobierno de Cuba. El responsable de la diplomacia helvética evocó el papel suizo de “potencia protectora” entre Berna y La Habana.

Por su parte, el doctor Franco Cavalli, subrayó que en Cuba, “Fidel es un ídolo”. El oncólogo de renombre internacional, exdirigente del grupo parlamentario socialista suizo y uno de los artífices de mediCuba Suiza, mantiene un estrecho contacto con la isla. Castro, dijo, “para muchas personas, representaba un padre. Para ellos es como si un familiar hubiera desaparecido”.

"Buenas y constantes"

“Buenas y constantes”, así describe el Ministerio suizo de Exteriores (DFA), en su página web, las relaciones entre Suiza y Cuba. Berna representó los intereses de Estados Unidos en Cuba después de la ruptura de las relaciones entre Washington y La Habana en 1961 y también los intereses de Cuba en Estados Unidos desde 1991. La normalización de las relaciones entre los dos países puso fin a la mediación helvética en julio de 2015.

Durante esos 54 años del mandato de Suiza como "potencia protectora", diplomáticos helvéticos tuvieron contactos directos con el Gobierno cubano y con el propio Fidel Castro, quien nunca ocultó su estima por Suiza y sus representantes.

El ejemplo más notable de tal confianza entre el líder máximo y los enviados suizos fue probablemente petición de Washington – como atestiguan los Documentos Diplomáticos suizos dodis.ch – de implicar al embajador de Suiza en Cuba, Emil Stadelhofer, como  mediador en la grave crisis en octubre de 1962.

La situación de emergencia se produjo tras la instalación en la isla de mísiles soviéticos capaces de alcanzar el territorio estadounidense. Fue el momento más intenso de la Guerra Fría; el mundo temía el estallido de la tercera guerra mundial.

Al final de cuentas, la situación fue resuelta directamente entre Washington y Moscú. Emil Stadelhofer sin embargo mantuvo largas conversaciones con Fidel Castro, quien lo elogió públicamente en varias ocasiones.

El embajador suizo pudo organizar también la repatriación del cuerpo del piloto  de la Fuerza Aérea de Estados Unidos abatido cuando sobrevolaba las plataformas de los misiles en una misión de reconocimiento.

La intensidad de los buenos oficios de Suiza varió considerablemente en los últimos años, en función de la evolución de las relaciones entre Washington y La Habana. 

Entre los momentos fuertes de las buenas relaciones entre Suiza y Cuba figura luego la visita oficial de trabajo de Fidel Castro a Berna el 20 de mayo de 1998 a invitación del Gobierno de Suiza, en el marco de la participación del líder cubano en una reunión de la OMC en Ginebra.

Fidel fue recibido por el entonces presidente de la Confederación, Flavio Cotti, y por otros miembros del Gobierno. El máximo líder cubano calificó ese encuentro como “una reunión plenamente amistosa, casi como en familia” y se refirió a Suiza como “un símbolo de paz, un ejemplo de lo que deberían ser las relaciones entre Estados Unidos y Cuba”.

Flavio Cotti hizo eco de sus palabras al hablar de una “reunión franca, sincera y directa”, incluso cuando se abordaron los temas de los derechos humanos, la libertad de expresión o de los prisioneros. Amnistía Internacional había señalado que por lo menos había 300 presos políticos en Cuba.

Intelectuales seducidos

Durante más de medio siglo, Fidel Castro encarnó - con el Che Guevara - la esperanza de un mundo más justo, un mundo libre del hambre, las guerras y el analfabetismo. En Suiza, muchos intelectuales, artistas, escritores quedaron impresionados con la Revolución Cubana y el Comandante Castro. En la década de 1960, viajaron a Cuba para constatar con sus propios ojos el fervor revolucionario, junto con figuras como Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir o Regis Debray.

Las relaciones de Fidel con Jean Ziegler o el escritor Hugo Zurich Lötscher son verdaderas piezas de antología. Ziegler destaca desde el inicio de la revolución la figura del Che Guevara, más fuerte que la del propio Castro, ya que el hombre no sueña con una revolución, sino con muchas.

Los revolucionarios de La Habana conocían muy bien el poder y la magia de las imágenes y Fidel Castro se convirtió en el icono de la revolución.

Inicialmente, la fuerza de la imagen revolucionaria atrajo a realizadores y fotógrafos suizos, entre los cuales René Burri y Luc Chessex. Las primeras fotografías del Che, que René Burri hizo en 1963, han dado y siguen dando la vuelta al mundo. Fidel Castro fue la retórica de la revolución. El Che, la imagen.

En cuanto a Luc Chessex, permaneció nueve años en Cuba, trabajando en particular para el Ministerio de Cultura. Pero en 1975 se produjo la ruptura: sin explicación, fue embarcado en un avión y enviado a Suiza como “persona indeseable”. El silencio dura casi treinta años antes del regreso del fotógrafo suizo a La Habana para la exposición de 40 de sus imágenes de América Latina y Cuba, en la Biblioteca Nacional, a iniciativa del historiador de la ciudad.

El cineasta Richard Dindo integró a Cuba en su obra con su documental ‘Diario de Bolivia’, sobre el Che.

Ayuda humanitaria

Los vínculos entre Suiza y Cuba también están marcadas por un importante compromiso humanitario. La Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo abrió una oficina en La Habana en 2000. Suiza apoya a la sociedad civil cubana mediante la cofinanciación de proyectos en la educación y la salud, pilares de la revolución.

MediCuba Suiza es la principal organización suiza de cooperación con Cuba y contribuye en la lucha contra el cáncer. Entre otras ONG helvéticas de colaboración con la isla se encuentra Camaquito, activa en el terreno de la educación.

swissinfo.ch

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